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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!

Malasia, vuelta a una vida "normal"

La primera tarde en Malasia la pasé sola... pues Mike llegaba por la noche. Pero como mi vuelo había sido nocturno y aterricé muy pronto en Kuala Lumpur, decidí poner la habitación del Hotel Istana a oscuras y meterme dentro de la cama como si fuese de noche, así podría descansar. No se cuantas horas pasaron hasta que desperté, pero tenía calor y hambre... así que me vestí, cogí un taxi en la puerta del hotel y me dirigí a uno de los centros comerciales que mi jefa de Maldivas, de origen malayo, me había recomendado. 

Me senté junto a un gran ventanal de una pequeña cafetería dentro del centro comercial y me pedí una ensalada y un sandwich mixto a la plancha con una coca-cola con mucho hielo ya que necesitaba refrescarme un poco. Mientras disfrutaba de mi comida, observaba a mi alrededor la cantidad de mujeres con burka que había a mi alrededor. Aunque Malasia sea un país libre de culto, el que no sea musulmán se encuentra con serios problemas en cuanto a leyes y vida cotidiana ya que la gran mayoría y sobre todo los que tienen poder en el país son enteramente musulmanes. 

Tenía en la cabeza una pequeña lista de las cosas que necesitaba comprar para irme a vivir a Sydney, Australia, donde en julio, estarían en pleno invierno y teniendo en cuenta que yo venía de las islas Maldivas y un eterno verano, lo que encabezaba mi lista era... ropa de invierno! y como no, una maleta donde meter mis cosas, ya que envié la mía con mis cosas de verano a España aprovechando la visita de los padres de mi amiga Karen a Maldivas. 

Después de una tarde de compras en el centro comercial "The Gardens"conseguí la mayoría de las cosas que necesitaba... aunque como me quedaban dos días mas en Kuala Lumpur, probablemente me diese tiempo a comprar algunas cosas más. 

Cargada de bolsas fui a coger un taxi para volver al hotel y cual fue mi sorpresa que ninguno quería llevarme. El caso es que desde la dirección en la que me encontraba era muy corto el trayecto y no les merecía la pena... así que tuve que pagar el precio como si me llevasen a la otra punta de la ciudad para evitar ir cargada con todas las compras y el calor sofocante por calles que además no conocía. Tengo que decir que igualmente fueron apenas 5€ al cambio.

Una ducha fresquita y revisar lo que había dentro de cada bolsa me mantuvieron distraída hasta que mi estómago pedía comida... era tarde y faltaba poco para que Mike llegase desde Singapur... esperé hablando con mis compañeros de Maldivas por internet... pero como no llamaba nadie a la puerta empezaba a preocuparme por momentos. Llamé a recepción varias veces, pero no había llegado nadie preguntando por mi, comprobé el estado de su vuelo y había aterrizado aunque con retraso... me tranquilicé un poco pero al rato, seguía sin aparecer y estaba nerviosa. Quizás se había cansado de esperarme, quizás habían sido demasiadas negativas por mi parte, quizás ya no me veía tan interesante como para seguir esperándome de manera incondicional y sin esperanza alguna a que yo le dijese que quería estar con él... quizás había dejado de quererme y no había cogido ese avión.

No se el tiempo que pasó hasta que Mike llamó a la puerta y di un salto a abrirle... me fundí en sus brazos, le besé sin cese y le agarraba la cara comprobando que estaba bien y que en su mirada aún había esos sentimientos que vi desde el principio.




Al día siguiente continuamos con mis compras, esta vez en el centro comercial Pavillion, el más moderno de Kuala Lumpur y además estaba cerca de toda la zona de ocio, y pasamos un día maravilloso. Comimos en un restaurante español, el cual disfrutamos como enanos... yo parecía una salvaje... a lo último en Maldivas había pasado hambre y todas aquellas opciones de comida se me antojaban sencillamente irresistibles.





En aquel momento se estaba jugando la Eurocopa y la final la jugaban España e Italia.. y estaban todas las calles ambientadas con los colores de las respectivas banderas. Fue muy divertido ser española al otro lado del mundo cuando tu país es representado por todos lados y gente de todos los colores y culturas apoyan o critican nuestro futbol, aunque tengo que admitir que salvo un par de casos aislados, la gran mayoría estaba con la roja.

Aquella noche salimos a cenar a un restaurante súper bonito llamado "Le Midi", situado en la tercera planta de un edificio desde el que se verían las famosas Torres Gemelas de Kuala Lumpur... y yo estrené uno de los vestidos que me había comprado esa tarde, con sus respectivos taconazos, aquellos que por vivir en Maldivas había abandonado completamente y ni siquiera recordaba la sensación de ir andando sobre 10 o 12 centímetros de elegante tacón. Mike se lo pasó genial haciéndome fotos mientras me vestía... el ritual que para una mujer es casi cotidiano de peinarse, maquillarse, vestirse, usar tacones... para mí era un ritual que había quedado obsoleto... y disfruté mucho preparándome para salir a cenar con Mike...

La cena fue genial... recuerdo la sensación de disfrutar de cada uno de esos sabores al máximo, tener una conversación interesante con aquel hombre al que le había dado la oportunidad de quererme, con el que quería empezar a caminar de la mano... y las risas fueron la estrella de nuestra velada.

Y después nos fuimos a tomar unas copas donde quiera que el taxista nos llevara... al bajarnos del coche, había una calle repleta de clubs con muchas luces y llamativas chicas por todos lados. Entramos en un local llamado "The Beach" y la entrada costó unos 10€ con consumición incluida.

La prostitución es algo que en Malasia está a la orden del día y además el número de transexuales es palpable considerablemente.

Estuvimos bailando en uno de aquellos sitios con música en directo, fue divertido y lo pasamos muy bien, aunque teníamos que estar siempre pendiente porque tanto chicas como chicos venían a preguntarnos el coste de que cambiásemos de pareja como si nosotros también nos prostituyésemos... Sin duda fue una experiencia que siempre recordaremos, y que nos lo tomamos  risa, pero en Malasia hay que tener mucho cuidado con el tema sexual.

Antes de llegar al hotel nos dimos un buen paseo por la ciudad, hablamos de muchas cosas y nos reímos bastante, cosa que con una persona como él es prácticamente imposible no hacer.



Volver en taxi al aeropuerto nos costó unos 25€ previamente pactados, si pillas un taxi en la calle, puedes pagar unos 20€. A nosotros nos intentaron cobrar 35€ por ir en un taxi más grande, pero no funcionó. El trayecto hasta el aeropuerto fueron 45 min.

Una curiosidad es que en Kuala Lumpur me compré la pulsera que tanto quería de Pandora, que es una pulsera que vas montando tú misma a tu gusto añadiéndole cuentas, que las hay de todos los diseños, colores y tamaños. Aquí cuesta la mitad que en España, por lo que aproveché la oportunidad y me hice mi "autoregalo" de cumpleaños como cada año acostumbro a hacer. Mike me regaló una de las cuentas, la primera que coloqué en mi pulsera.





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