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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!

Despidiéndome desde todas partes de España

Me llevó un mes casi tener todo listo para mi marcha a Maldivas de nuevo... y viajé por todo el país despidiéndome de amigos y familia porque esta vez iba a ser una larga temporada la que estaría sin pisar mi país. Me fui a Madrid, a casa de mi amigo Migui, que me acogió sin condiciones y me hizo sentir como en casa... disfruté de mis amigas de allí y trabajé en varios eventos con mis amigos de Gramona. 


La primera noche que llegué Migui y yo nos dimos un homenaje culinario en un restaurante de Madrid en el que nos pusimos las botas a carne a la piedra y langostinos a la plancha. Hice compras de todo tipo, ya que en Maldivas no hay gran cosa en cuanto a primeras necesidades... Disfruté Madrid como si fuese la primera vez e incluso trabajando me lo pasé como una enana rodeada de mis dos grandes amigos Fernando Mendieta y Juan Pozuelo a los que adoro y quiero muchísimo.




Cuando acabé la jornada, mi gran amigo David, al que conozco desde hace años de Madrid, me invitó a ver el partido Atlético de Madrid - Sevilla en el Calderón. Fui cansadísima pero me apetecía muchísimo...  El partido en sí no fue gran cosa, pero lo pasamos genial.


Al día siguiente quedé con mi amiga María Mesa... siempre vamos a comer o cenar a Vips, y nuestros encuentros son muy divertidos porque nos ponemos al día de todo y siempre tenemos novedades interesantes que contarnos. Me encantan los reencuentros con María.


De Madrid planeé pasar unos días en Córdoba, en el pueblo de mi hermana, disfrutando de los enanos y de ellos. Los días en casa de mi hermana son geniales, el cariño que siento estando con ellos es infinito. Esta vez mi amiga Rosa se vino conmigo, así que quedamos las dos en la estación de Córdoba y mi hermana pasó a recogernos con los niños.


Hubo risas desde el primer momento, pasamos unos días maravillosos. Comimos, bebimos, paseamos, hablamos... ¡incluso bailamos! Uno de los días Rosa y yo acompañamos a mi hermana a su colegio, donde recién había empezado como maestra de inglés, lo cual me hacía sentir profundamente orgullosa de mi hermana. Entré a su clase, y me presentó a sus alumnos, fue muy divertido y a mi se me caía la baba. Rosa y yo estuvimos bromeando con ella durante un buen rato y luego cogimos su coche y nos fuimos a Ronda, a visitar la ciudad... no nos dio tiempo a ver gran cosa, pero pasamos un buen día. 



En el pueblo de mi hermana era feria, así que salimos con ellos varias noches. Sacaban a los santos en procesión y disfrutaban del tiempo juntos con amigos y compañeros.

Aunque es un pueblo pequeño y no hay muchas cosas que hacer, a mi me gusta de vez en cuando la tranquilidad y la cercanía que se encuentra allí. Todo el mundo te conoce y sabe de ti, y aunque de sobra se que esto tiene más parte negativa que positiva, debido a mi vida de los últimos años, es algo que echaba de menos. Así que disfruté mucho hablando con las señoras que veía de un año a otro y que me preguntaban casi de todo. 





















Y de Córdoba nos dirigimos a Madrid... donde celebraríamos el cumpleaños de nuestro amigo gallego Adri y aprovecharíamos la ocasión para salir todos juntos. En Madrid siempre voy a la Posada de las Ánimas, una discoteca pequeña muy de moda que aunque hay opiniones de todos los colores, a mi me gusta porque la música es mi estilo y el dueño es súper amigo mío y me trata genial a mí y a todos los que vienen conmigo. Siempre me lo paso genial cuando vamos a la Posada, así que... allí que fuimos.

Aquella noche dio para mucho, viendo la foto recuerdo que hubo enfados, risas, bailes, muestras de cariño, confesiones, momentos de tensión... incluso nació una historia de "amor".

Intenté disfrutar de cada minuto con todos ellos, si algo tenía claro es que no desaprovecharía nunca mas ni un momento con la gente a la que quiero y tengo la oportunidad de tener cerca.

Al siguiente día llegaba la hora de la verdad. Coger la furgoneta del padre de Rosa y cargarla hasta los topes con todas mis cosas que hacía justo un año dejaba en un trastero de Madrid por salir corriendo a Maldivas en busca de una oportunidad.

El viaje fue sin duda alguna movidito. Adri, Rosa y yo cargamos todo y nos pusimos en marcha por la Vía de la Plata rumbo a Cádiz, nuestra tierra querida, donde nos esperaban unos días de despedidas, ordenar mis cosas y disfrutar en los ratos libres de de nuestra maravillosa tierra.


Por el camino pinchamos 2, 3 veces? no lo recuerdo, pero al final volvimos a casa en taxi, con la furgoneta remolcada por una grúa y a las tantas de la noche. Manolo, el padre de Rosa y al que siento en parte como mío propio, nos recogió y nos llevó a comer pescaíto frito y beber manzanilla a un bar propio de Sanlúcar... fue divertidísimo y lo disfrutamos un montón. 

En esos días disfruté mucho de mi familia y mis amigos de Chipiona, y de mi comida! Es curioso como entre mis amigos, por norma general todos estaban contentos y apoyaban mi idea de irme, pero en mi familia, supongo que por ser más antiguos o mayores en cierto modo, sentí como que me echaban en cara mi marcha. Cosa que traté de explicar y hacerles ver el lado positivo, la verdad es que era algo muy bueno para mí y aunque tenían razón y yo estaría muy lejos y me perdería muchas cosas, siendo egoísta, era algo que debía hacer, era una gran oportunidad. Quizás no es tan bueno ser egoísta de vez en cuando.

En fin, vuelta a Madrid y a trabajar. Jajajaja, si, algunos piensan que estoy loca, pero estuve trabajando hasta el último momento. Disfruto mucho con lo que hago, y esta vez era un evento gastronómico importantísimo que se hace cada año en Madrid: Milessime. Fernando, mi amigo de Gramona me pidió que asistiera como un favor personal y la verdad es que disfruté mucho con su compañía y del evento en sí. Aunque tengo que decir que tuve un percance con una innombrable que acaba de incorporarse a la empresa y se cree que viene de la pata del Cid y no soportaba el buen trato que desde Gramona tienen para conmigo. Omito aquello.

La última noche del evento conocí a unos chicos que no solo desprendían glamour sino que uno de ellos había literalmente, bloqueado cualquier actividad que yo estuviese haciendo. Era el chico más guapo y elegante que había visto en muchísimo tiempo (por no decir en toda mi vida), y hasta Fernando me los señaló... yo estaba nerviosísima... ¿pero de donde habían salido semejantes hombres? El caso es que cuando estábamos recogiendo se acercaron a invitarme a una copa, cosa que ni acepté ni rechacé. Cogí la tarjeta del chico en cuestión y me fui a hablar con mi amigo Fernando a decirle que el Ángel había bajado a la tierra, nos estuvimos riendo durante un buen rato y luego decidimos ir a la presentación de una revista que se hacía en una sala de la Gran Vía, la revista ESQUIRE.

Después de varios mojitos y viendo que yo no iba preparada para aquel evento, pues venía de trabajar y todo nuestro alrededor eran modelos y gente muy bien presentada. Decidí hacer bomba de humo e irme a mi hotel.

Tengo que decir que aquella noche me desvié, y acabé en un restaurante cenando con los susodichos ángeles caídos del cielo y más amigos, luego unas copas y en definitiva pasando una noche de ensueño.

Y como no podía despedirme de España sin visitar a un gran amigo y una bellísima persona como es mi amigo Andoni, me fui a Bilbao a pasar el penúltimo fin de semana de mi estancia en España.

Eso sí que fue disfrutar de la gastronomía española con letras grandes. Qué pasada de Bilbao, que sitio más bonito y ¡que bien se come!


Es evidente que cuando volé a Maldivas llevaba unos quilitos de más, pero por razones obvias no me importó demasiado. Tampoco se demoraron en abandonarme.

















Y después de Bilbao y unos días estupendos... volví a Madrid a conocer a la princesita Alejandra, que tuvo el detalle de nacer pocos días antes de que yo me marchara y pude tenerla en mis brazos y quererla durante un corto período de tiempo, en el que pude disfrutar de ella y su mama Graciela.


Sabía que la siguiente vez que la viese estaría incluso andando, y no me quise separar de ella en toda la tarde...

Y ya si, llegó la hora... la última despedida con mis amigos en Madrid, de la cual disfruté muchísimo, y les agradezco todo lo que cada uno de manera individual hicieron por mi (los que no están en Madrid por supuesto que también), y rumbo a Maldivas, sin fecha de regreso... y dispuesta a recuperar mi felicidad. Dispuesta a recuperar a la Sandra que tiene toda esta buena gente a su alrededor, la Sandra feliz y divertida, apasionada por la vida y que adora viajar, aprender cosas nuevas y estar con su gente.























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