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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!

Estudiar,trabajar y vivir en Australia (Parte II)

5 de Agosto, vuelta de nuestras mini vacaciones, aeropuerto de Brisbane. Decido mandarle un mensaje a Sharon, la dueña de la casa donde vivo en Sydney y le confirmo que llego esa misma tarde. Teniendo en cuenta que pocos días antes de irme me había quitado la cama de mi habitación, había dormido en el suelo, tuve que irme a un hotel y las cosas estaban un poco raras en aquella casa, creí conveniente "recordarle" que era ese día cuando ella me dijo que regresara, pues al fin y al cabo, sólo necesitaba mi habitación durante una semana porque recibía visita de unos amigos de Londres. 

Me contestó un simple "ok". En mi mensaje fui bastante cariñosa, y me interesé por ella y por como había ido su semana. La situación me estaba sacando un poco de mis casillas, pues sinceramente no tenía ni idea de lo que pasaba por su mente, pero todas las señales que Sharon emitía, me decían que había cambiado de opinión, y que yo ya no era bienvenida en su casa. Así que hablando con mi amiga Natt, decidí ponerme a buscar un nuevo sitio donde vivir, y tenía que ser lo antes posible, porque la situación me estaba resultando muy incómoda. Además todo aquello me había hecho gastar bastante dinero, y no contaba con ello. Necesitaba encontrar un trabajo cuanto antes, estaba consumiendo mis ahorros. 

Llegamos a Sydney casi de noche, y cogimos un taxi las 3 amigas hasta el centro de la ciudad, pues al ser 3, era más rentable que ir en tren, además de más cómodo. Nos reímos hasta el último momento, pues el taxista nos preguntaba acerca de nosotras y le contestábamos... él nos dijo que era australiano, pero físicamente era claramente chino, y su inglés era muy malo. Nosotras nos reíamos y le intentábamos preguntar por su origen, y fue entonces cuando nos dijo que era de "Parramatta", que es un barrio de Sydney. Lo que nos pudimos reír con la pronunciación de la dichosa palabra... claramente el taxista era chino, y de australiano lo único que tenía era su licencia de taxista (si acaso). Fue súper divertido, al menos para nosotras, porque el señor en cuestión tenía tal cabreo que ni siquiera se bajó del taxi a sacarnos las maletas, y nos quiso cobrar de más. Que risas....!

El lunes después de clases me puse a buscar piso, mandé e-mails a todos los anuncios que me interesaron y llamé a otros tantos. Visité cada suburbio que mejor no mencionar. Y me di cuenta de la mafia tan terrible que hay detrás del alquiler en Sydney (en manos de no australianos, claro está). La búsqueda de piso, se unió a la búsqueda de trabajo, y después de preparar mi currículum al estilo australiano, anduve por todo el centro de la ciudad entrando en cada uno de los hoteles que se cruzaban en mi paso. Rellené formularios, hablé con responsables de departamentos, y me pasé horas y horas detrás del ordenador mandando solicitudes a toda oferta que me interesaba.

Una de las brasileñas amigas de Natt, sus actuales compañeras de piso, me habló de un piso nuevo donde nos podríamos mudar todas, pero ellas tendrían que esperar aún una semana para que su actual casero no se quedara con el depósito al irse antes de tiempo. Fuimos a ver el piso, efectivamente era nuevo, aún no tenía camas, ni luz, ni internet... sólo algunos muebles y la cocina. Hablamos de que nos mudábamos las 4 chicas a una de las habitaciones, pero yo me mudaría justo al día siguiente, aunque en el piso no hubiese nada, pues no aguantaba más la situación en casa de Sharon. Cerramos el trato y aquella noche empaqueté mis cosas, lo dejé todo preparado para que Natt, con la excusa de que yo tenía que ir a la escuela, fuera a recoger mis cosas a la casa, y mudarme al sitio nuevo.

Cuando mi amiga fue a la casa, dice que Sharon ni siquiera le abrió la puerta, sino que le dio las bolsas en el porche. Sinceramente no entendía que le pasaba a Sharon, pero estaba contenta de mudarme, de poder tener la tranquilidad y la paz de vivir sin tensión o la preocupación de llegar a casa y que alguien haya decidido quitarte la cama del cuarto y tener que dormir en el suelo.

Las primeras dos noches dormí en el sofá, luego trajeron las literas de la habitación... la ventaja de estar allí la primera fue que pude elegir una de las camas de abajo, y la más alejada de la puerta. Hice algunas compras, iba a la escuela cada día y busqué trabajo sin cesar.

Recibí un e-mail de un hotel al que no recordaba haber ido, y me citaban al día siguiente para una entrevista. Fui después de la escuela, el hotel estaba en York Street, a menos de 5 minutos de donde yo estudiaba, me venía genial y deseé con todas mis fuerzas que me dieran aquel trabajo, así continuaría en la misma línea de lo que venía haciendo en Maldivas: Guest Relations en hoteles de lujo. Iba muy nerviosa y la chica de Recursos Humanos me hizo rellenar un montón de papeles antes de empezar con la entrevista, la burocracia en Australia es impresionante.

Llegó un chico joven de origen indio, alto y muy delgado, poca perilla y una amplia sonrisa. Me extendió su mano y me invitó a pasar a la sala donde me entrevistaría. Me preguntó por mi trabajo en Maldivas, qué es exactamente lo que desempeñaba y qué opinión tenía acerca de mi trabajo. Admitió que era un lujo haber podido trabajar en un resort como en el que trabajé en las islas y me dijo que sintiéndolo mucho, no podrían contratarme debido a mi tipo de visado. Yo tenía visa de estudiante, y por ley sólo me permiten trabajar 20 horas por semana y el puesto que tenían libre requería al menos 48 horas. Se me debió notar la decepción en la cara, pues claramente la entrevista había ido más que bien, el puesto era mío. Salí de la sala, me despedí de aquel chico tan agradable y de la chica que me dio todo el papeleo al llegar... salí del hotel y me fui a mi casa, a mi casa vacía. 

Al llegar recibí un mensaje de una chica llamada Jessie, preguntando si podría ir aquella misma tarde a hacer una prueba a su restaurante, pues se había ido uno de sus camareros y necesitaba a alguien con urgencia. Jamás había trabajado de camarera antes, pero yo obviamente dije que sí, todo el mundo usa estas "mentiras piadosas" una vez en la vida. Yo ya iba por un par de ellas, jajaja. Quedamos en que empezaría a las 6 de la tarde, tenía que llevar ropa negra, me dijo que era un restaurante mexicano y que si lo hacía bien, empezaría al día siguiente a trabajar. Miré la ubicación del restaurante y ... ¡BINGO! a 5 minutos al lado de mi casa, justo después de Hyde Park.

Eran más de las 2 de la tarde y tenía que buscar ropa negra, sinceramente no sabía como ir. Busqué en el armario y cogí leggings, falda y camiseta de manga corta, recuerdo que mi amiga Rosa me dijo que un camarero no puede ir con tirantes. Me presenté en el restaurante con mi abrigo y mi bufanda (aún me resulta raro usar ropa de invierno en Agosto y más viniendo de pasar mis últimos 2 años en Maldivas), Jessie me recibió con una sonrisa, y los chicos de la cocina miraban a través de las rejillas para observar a "la nueva", podía oír las bromas. Me senté con Jessie, tenía un fuerte acento francés, y me explicó el menú del restaurante y como funcionaba todo. Al ser comida mexicana, todo me sonaba bastante, aquello no sería difícil, excepto porque los clientes serían australianos y poco a poco descubrí que tenía que explicar una y otra vez en qué consistían los platos. Fue divertido.

Al parecer no lo hice mal, pues Jessie me dijo que me esperaba al día siguiente y me felicitó por como lo había hecho. Fue genial... y ¡Tenía trabajo!

De regreso a mi casa vi que tenía un par de llamadas perdidas, las devolví y me habían llamado del Hotel donde había hecho la entrevista aquella misma tarde, cosa que me extrañó. Al ser horario fuera de oficina, volví a llamar por la mañana. Realmente no podía creer lo que estaba sucediendo, les gusté tanto que me ofrecieron trabajar como Guest Relations en el hotel, a pesar de no necesitar a nadie. El sueldo era casi el doble de lo que ganaba en el restaurante, y me contrataría las 20 horas que el gobierno me permite trabajar con mi visado, empezaba al lunes siguiente, y tenía que ir a probarme el uniforme y firmar el contrato. Me pasé después de la escuela... estaba muy feliz, pero tenía que decidir qué hacer con el restaurante.

Viernes noche, empiezo a trabajar y cada vez me sentía más cómoda. El chef del restaurante es mexicano, se llama Gustavo y es bastante majo. Joven y muy mexicano, jajaja. En la cocina también trabajaba Joe, que mas tarde me enteré que era el novio de Jessie, la jefa. Ambos franceses y de unos 22 o 23 años. También estaba Oskan, un chico turco serio, inocente y reservado, pero a la vez muy gracioso y muy buena persona. Me gustaba aquel sitio, me lo pasaba bien... no quería irme. Trabajé todo el fin de semana y el sábado incluso fui a una fiesta española que unos amigos de Carolina (la colombiana) hacían en una casa.

Fue un buen fin de semana. El miércoles en la escuela hacía por fin la prueba para pasar de nivel y acceder a un curso superior. Estudié lo que pude, pero tengo que reconocer que no me salió muy bien. Aún así estaba contenta por haberlo intentado, y tendría que esperar a la semana siguiente para obtener los resultados. Aquello me produjo insomnio durante toda la semana, fue bastante molesto, y añadiendo el tiempo tan malo que nos estaba haciendo en Sydney, no fue una semana fácil.

El jueves, cuando volvía al restaurante me dijeron que querían que trabajara en el puesto de Hostess, que en vez de ser camarera, lo que haría sería recepcionar a los clientes, explicarles el menú, tomar nota de lo que piden y una vez se hayan marchado, asegurarme de que me cuentan su opinión del restaurante, que se van contentos y que hayan pagado. Empecé a pasármelo realmente bien en aquel trabajo, pues hablaba con nuevos clientes cada día, y me alegraba mucho de los que repetían, fue fantástico y con el equipo en general me llevaba genial.

Y tras el fin de semana ¡se acercaba un gran lunes! En la escuela me dieron los resultados de mi prueba de acceso al curso superior y ¡¡¡me habían aceptado!!! no daba crédito a lo que me estaba pasando y estaba súper orgullosa de mí misma... realmente feliz.

A las 2 de la tarde empezaba a trabajar en el hotel y salía a las 11:30 de la noche. Mi primer día fue duro, pues el volumen de trabajo que hay es tremendo, no se para desde que entras hasta que sales, ni siquiera para beber agua. Al ser un Business Hotel los clientes son muy exigentes y la mayoría vienen de dentro de Australia, el acento que tienen es muy muy fuerte y me encuentro con muchas dificultades para seguir el ritmo.

La chica que me enseña a desempeñar mi trabajo es una alemana llamada Sina, muy maja pero seria y estricta, como buen alemán. Excepto por ella y otra chica llamada Jo-Jo de Nueva Zelanda, no me siento muy a gusto con el resto de compañeros, muy serios y nada de compañerismo. Lo opuesto al ambiente del restaurante, pero el sueldo era el doble... así que estaba en una situación complicada donde tenía que elegir, y tenía que pensarlo muy bien.

Os dejo una foto del primer día de trabajo en el hotel, con mi uniforme nuevo y otra en la escuela, con un snack de Corea que uno de mis compañeros me ofreció en clase. 



Continuará ... 


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4 comentarios:

  1. Sandra encontre tu blog por casualidad y empece a leer entrada tras entrada como si fuese un libro! Me encanta! Enhorabuena! Donde estas ahora!?

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  2. Hola Paula!

    Me alegro que te guste el blog y que te haya enganchado como para leerlo en forma de libro. Tengo que confesarte que entre mis planes está escribir uno muy pronto :p

    En estos momentos vivo en Shanghai, China. Me mudé el pasado mes de mayo y aunque el choque cultural es bastante considerable, todo marcha genial.

    ¡Gracias por tu mensaje!
    Un abrazo

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  3. Me pasó lo mismo que a Paula Calderón, terminé leyendo tu blog como si fuese un libro, seguro te irá muy bien con tu proyecto.

    Te admiro muchísimo, tienes una vida parecida a la que he soñado, viajes, trabajo, estudio, planes, proyectos.. SUEÑOS. :)

    ¡Un abrazo inmenso! ¡Deseo que tus sueños se realicen!

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  4. Muchísimas gracias Jenny!!! Me alegro mucho de que te sientas identificada de alguna manera pues los sueños están para cumplirlos! Mucho ánimo y un fuerte abrazo!

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