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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!

Haciendo planes … ¡Manly Beach!

Agosto se acababa y aunque llevaba poco tiempo en Sydney, ya tenía un hueco hecho. Trabajaba, ganaba dinero, estudiaba y me encantaba, tenía mi grupo de amigos, y de vez en cuando hacía alguna actividad extra a todo esto, que me mantenía activa e ilusionada. ¡Me encanta Australia!

Contando que hasta final de año estaría en este país y que luego iba a estar una temporada con mi chico en Singapur, no tenía posibilidad de ir a España hasta las navidades como pronto. Lo que sería más de año y medio sin pasar por casa, lo máximo que he estado hasta ahora. Hablé con Mike y la verdad es que me hubiese encantado pasar las navidades con él, pues se quedaba sólo en Singapur, pero después de una etapa dura en Maldivas, el paso por Australia y Singapur... sentí que me habían pasado demasiadas cosas y había vivido mucho sin haber pasado tiempo en casa. Quería volver a España, y quería estar con mi familia y mis amigos. 

Serían las primeras Navidades que volvería a pasar en casa después de 4 o 5 años, si la memoria no me falla. Mike lo aceptó y decidimos que tendríamos unas pequeñas navidades en Singapur "fuera de fecha" para que él no se sintiera tan sólo y luego yo volaría a casa justo a tiempo por Navidad. Sé que iba a ser duro, sabía lo que era estar sola en Navidades a miles de kilómetros de casa y sin los tuyos, y me dolía mucho dejar a Mike en esa situación. Las ganas de ir a España después de tanto tiempo, por esta vez me pudieron y compré mis billetes para mediados de diciembre... ¡Otra cuenta atrás había comenzado!

En una de esas tardes que podía conseguir libre cada 2 semanas aproximadamente, mi amiga Carolina me propuso ir a tomar algo a Manly Beach y conocer a unas amigas australianas suyas que eran muy majas. Estaba cansada y prefería quedarme en casa, pero si no me apuntaba a estas cosas en los pequeños ratillos que me quedaban, sentía que mi estancia en Sydney se me iba a pasar volando y no habría hecho nada. Así que quedé con Carol en Circular Quay y cogimos el ferry hasta Manly, donde nos esperaba su amiga Sally, un trayecto corto pero precioso…

Lo que más me gusta de Australia es la combinación de verde y azul que hay, me refiero a vegetación y mar... además rocoso. Precioso. 
















Al llegar a Manly, Sally nos esperaba con su prima, ambas súper simpáticas y muy rubias y con ojos azules, perfil totalmente australiano. No paraban de hablar, en todo momento nos contaban mil detalles de Manly, querían que lo viésemos todo, enseñarnos lo que hacen, donde viven, presentarnos a sus amigos… fueron majísimas y me quedo corta.

Fuimos andando desde el puerto, lleno de bares y terrazas, hasta uno de los rincones poco visibles que quedan junto al mar. Allí había un club privado, en el que había que identificarse y rellenar una hojita de papel en la que te comprometes a respetar el orden y demás y ya podíamos entrar, porque íbamos con ellas, claro está.

Dentro había mucha gente, sobre todo gente joven tomando cervezas, vinos… empezaría a atardecer en breve y el paisaje era alucinante, espectacular. Sally escogió una mesa grande y empezó a saludar gente. Unos y otros fueron pasando y saludando, algunos se quedaban, otros se iban… pero todos, y no exagero ni un poco, todos fueron encantadores, simpáticos y la mayoría hasta guapos. Me encantaba aquella sensación, y Carolina y yo nos mirábamos muchas veces para decir: "sí, esto está pasando". La verdad es que fue una tarde maravillosa… y aquello sólo había hecho empezar.

Sally decidió pedir un par de botellas de champán para empezar a tomar algo… Carol y yo alucinábamos, pensé que me dejaría allí el dinero del sueldo de mi semana, pues Australia es un país carísimo en todos los aspectos. De momento, pagaba nuestra amiga, éramos sus invitadas, la siguiente ya era cosa nuestra.











Se nos hizo de noche, y entre presentaciones, risas e historias varias, nuestros nuevos amigos nos llevaron a otro lugar… el caso es que seguíamos la fiesta en otro lado, y esto era ¡un día cualquiera en pleno invierno!

En el grupo había otra chica, amiga de Sally, nuestra anfitriona. Esta chica conoció a Sally a causa de una desgracia. Tras un terrible accidente de tráfico, el hermano de Sally y el marido de esta chica recién casada (tiene nuestra edad) quedaron en una silla de ruedas sin poder hablar, comer, andar, ni nada que implicase acción, por ellos mismos para el resto de sus vidas.

Esta chica tenía la tristeza en su mirada, y proyectaba una fuerza alucinante. No perdían la sonrisa casi en ningún momento, a mi personalmente me impactó bastante la vida que esta chica tenía a diario, recién casada y tan enamorada de su marido como el primer día. Por lo visto la cosa la alargamos debido a que ella nunca podía salir de casa, y era una ocasión especial… que sin duda todos nos unimos a celebrar.




Lo pasamos genial, y estuvimos hasta que el último ferry cruzaba a Sydney City, estiramos al máximo y Sally nos acompañó hasta el puerto. Estábamos agotadas, llegamos a media noche a casa y caí en la cama después de más de media hora andando, como un bebé … disfrutaba mucho aquellos momentos, aquellas escapadas, aquellos descansos… y había tenido la suerte de conocer a un grupo de gente encantadora, con la que hablamos de hacer planes futuros… pero la verdad es que yo tenía muy poco tiempo libre, me encantaría volver a verles.

Y mi amiga Carol me hacía reír mucho, lo pasábamos genial juntas, una personita muy querida, como ella acostumbra a decir, como colombiana que es.


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4 comentarios:

  1. Hola guapa! No puedo parar de leer tu blog! Me encanta!
    En los primeros post me sentía súper identificada contigo pues yo a mí me costó mucho darme cuenta de que mi relación no me dejaba avanzar, ahora mismo acabo de terminar la carrera de Turismo y me encantaría pasar por todo lo que has pasado tu! Quiero volar! Me pareces una superviviente y una aventurera da gusto leer a gente como tú! Enhorabuena ��

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    1. Muchisimas gracias Marina, todo mi ánimo y mi fuerza para ti ¡guapa!

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  2. Hola guapa! Me encanta tu blog! Me siento muy identificada contigo! Acabo de terminar la carrera de turismo y lo único que quiero es volar! Me pareces una superviviente y una luchadora! Algún consejo? Da gusto leer a gente así!

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  3. Gracias Marina. Mi consejo es que confies en ti misma y piensa que siempre puedes hacer algo mas, siempre puedes llegar un poco mas lejos, siempre se puede ser un poquito mejor... asi que ¡a por todas!

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