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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Parasailing en Cairns

Ya doraditas por el sol, volvimos a Gilligan´s a probar la cena gratis que tenían. Hicimos cola durante una media hora, ¡que montón de gente! y nos dieron un bol con pasta con tomate que no sabía a absolutamente nada… fuimos al bar de la piscina porque escuchábamos música y… ¡efectivamente! un ambiente de lo más divertido. Pantallas que proyectaban deportes, música en directo y gente de toooooooooooodas partes pasando un buen rato. Nos compramos un par de cervezas y allí estuvimos riéndonos sin parar aquella noche antes de irnos a dormir. 


Al día siguiente habíamos reservado  para hacer parasailing en una de las agencias que hay por el centro de Cairns. Llegamos al sitio un poco tarde y después de correr bastante un poco desorientadas… y es que yo no se si es de genética o qué pero ¡que mal nos orientamos las mujeres! Pero vamos, el sitio estaba como para encontrarlo fácilmente: 




La oficina era un poco cutre, pero oye, en el fondo molaba. Nos explicaron que nos darían una cámara para que nos la amarráramos a la muñeca, y que además en el barco irían dos personas haciéndonos fotos y al final del recorrido, nos darían un CD con tantas imágenes como hubiésemos hecho con las 3 cámaras. Carol y yo nos reímos, pues eso de hacernos fotos se nos daría de maravilla. 

Y ya listas con todos los arneses colocados y dispuestas a pasar un buen rato sobre volando este mar tropical...  ¡¡¡¡ hora de hacer parasailing !!!! 
























¡¡¡ Lo pasamos genial !!! Aquello nos costó unos 50€ y no duró más de una hora… pero fue muy divertido y la gente con la que lo hicimos fueron muy majos y nos hicieron disfrutar al máximo. 


Aquel día nos lo tomaríamos de relax, así que paseamos por varios mercados, vimos el puerto y el parque, y por la noche fuimos a cenar a un sitio italiano que vimos en una zona comercial.

El camarero se venía a hacerse fotos con nosotras poniendo más morritos que Carmen de Mairena, y nosotros continuamos con nuestras risas como en todo el viaje. 









Nos fuimos muy pronto a la cama, aquella noche no hubo tiempo para cervezas o fiestas… al día siguiente madrugábamos mucho para por fin ¡irnos a bucear la Gran Barrera de Coral! 

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Nueva Zelanda (Parte VI) - Fin del viaje -

Después de aquella preciosa playa de bolas de piedra natural condujimos hasta Kakanui a una reserva natural de pingüinos. Nos hacía mucha ilusión ver estos animalitos en libertad pero resulta que la entrada eran unos 8€ al cambio para entrar a la playa donde tenían una especie de habitación allí plantada con cajas, donde estaban las crías de los pingüinos. Nos dijo la chica de la taquilla que los pingüinos adultos vendrían al anochecer porque había demasiado movimiento, por lo que no veríamos gran cosa.
Decidimos irnos sin verlos … 


Conducir hasta Kurow por el río nos llevó poco más de una hora, y almorzamos por el camino cerca del Vanished world center. Un lugar que supuestamente debería tener pinturas rupestres y restos prehistóricos y la gente se lo ha cargado… ha pintado encima de tales muestras. Increíble, penoso. 

Pero como siempre, seguimos disfrutando de los paisajes, esta vez camino de Mount Cook, la montaña más alta de Nueva Zelanda, en los alpes Neozelandeses. Las dos últimas fotos de las que pongo a continuación son del lago Pukaki, espectacular el color del agua y el contraste con el cielo y las montañas. 






Llegamos a "Aoraki Mount Cook Village" por la tarde y estuvimos paseando y admirando la belleza de aquellas montañas durante un buen rato. Mount Cook tiene casi 4.000 metros de altura, recorre toda la costa occidental de la isla sur de Nueva Zelanda y abarca varios glaciares. En esta montaña se grabaron muchas escenas de la película "El señor de los anillos", a la que dan el ficticio nombre de "Montaña Caradhras".

Entramos en "The Hermitage Hotel" a tomarnos unas copas de vino y cenar en el restaurante, pues nos apetecía dejar de comer en la autocaravana y disfrutar de aquel maravilloso entorno. El hotel está a casi 800 metros de altura, por lo que en nuestras fotos no se aprecian la magnitud real de las montañas. Aún así son impresionantes, gigantescas, imponentes. 







Hicimos noche en la montaña después de disfrutar de una suculenta cena y por la mañana nos dirigimos hasta Canterbury porque yo estaba empeñada en que quería ver una iglesia muy famosa que hay en cerca del lago Tekapo. Y efectivamente me encantó, las fotos no le hacen justicia pero es una monada de iglesia, pequeña y en medio de la colina con vistas impresionantes. Incluso el cura estaba dando misa mientras otros turistas como nosotros, nos acercábamos a admirar aquel lugar. 


Nos hacía un día malo… llovía bastante y estaba todo nublado pero aún así pienso que Nueva Zelanda tiene los paisajes más maravillosos del mundo. 

Después de casi 4 horas llegamos a Christchurch, donde devolvíamos nuestra querida casita con ruedas y nos alojaríamos en un hotel hasta el final de nuestro viaje. Así podríamos pasar algo de tiempo más cómodos y que Mike pudiese descansar de conducir tanto… que si no nos fallan nuestros cálculos en total hemos hecho caso 3.000 Kilómetros alrededor de la isla sur de la hermosa Nueva Zelanda. 

Christchurch es la ciudad más grande de esta isla, y se fundó hace poco más de 150 años así que es relativamente moderna. A finales del 2010 esta ciudad sufrió un terremoto de 7.1 grados que la destrozó prácticamente entera y luego un año después volvieron a ser sacudidos por otros dos terremotos de 6,3 y 5,5 grados. A finales del mismo 2011 volvieron a sufrir temblores pero sin ninguna muerte por suerte.

Es impresionante ver como aún a día de hoy todo sigue patas arriba, en construcción… Los edificios están partidos literalmente por la mitad y siguen en sus lugares originales y hay construcciones completas en ruinas. Es muy triste y desolador pasear por esta cuidad y ver todo esto, impacta. 




Y con este desolador paisaje nos fuimos hasta el jardín botánico… súper bien cuidado y con cientos de especies de plantas y flores. El tiempo no impedía que aquella belleza predominara… espectacular y un paseo muy agradable que recomiendo totalmente.


Cenamos en un sitio italiano que nos recomendaron en nuestro hotel "Tutto Benne" y en los años que llevo yendo a sitios italianos por todos los rincones del mundo, tengo que admitir que aquello era de lo más típico que había visto. Un lugar pequeño y coqueto, sencillo y auténtico. La comida exquisita y el servicio genial… No es barato, pues pagamos unos 60€ por 2 pizzas y una botella de vino de la casa, pero lo disfrutamos muchísimo. 

Nos alojábamos en Heartland Hotel Costwold, unos 80€ la habitación doble por noche sin desayuno. Caro, pero era muy coqueto. Eran pequeñas casitas alineadas al más puro estilo rústico. Un hotel sencillo pero con mucho encanto. 

                     
                                             

Y así fue como pasamos nuestros últimos días en Nueva Zelanda, un viaje totalmente recomendable y el cual volvería a repetir con los ojos cerrados. 

Nos tuvimos que despertar a las 4 de la mañana el último día porque nuestro vuelo salía muy temprano. Agotados, una vez en el aeropuerto, nos dimos un señor desayuno en modo de homenaje. Hicimos el check-in sin problemas, cosa que me preocupaba por el jaleo que tenía con mi visa antes del viaje. 

En una hora y media estábamos de vuelta en Sydney, 8:30 de la mañana, una locura. Mike y yo nos volvimos a despedir, pero esta vez sólo por una semana. Él volvía a Singapur, dónde me instalaría temporalmente después de este viaje, y yo me iba al norte de Australia a bucear la Gran Barrera de Coral… 

¡Estaba a punto de cumplir otro de mis sueños!


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Singapur Parte I : The princess Pool

Sobre volar Malasya viniendo de Thailandia fue precioso, hectáreas de palmeras atravesadas por riachuelos que desembocan en el gran océano que sujeta la isla de Singapur... tengo vagos recuerdos de esa imagen pues iba adormilada en el avión, pero fue algo impresionante que siempre guardaré en mi retina. Singapur... allá vamos!

Una tarde de invierno en Valencia, viendo la televisión después de comer vi un reportaje de como construían ¨Marina Bay Sands" en Singapur. Tres torres de 55 pisos que sostienen la piscina elevada mas larga del mundo, algo impresionante que captó toda mi atención y recuerdo decir en voz alta: "tengo que ir ahí, no puedo morir sin ver tal maravilla". Y allí estaba, sentada en un avión de Malasya Airlines camino de ver tal obra de arte. Iba súper contenta e ilusionada, pues además mi amigo Louis, el hijo de la que ha sido mi profesora de Sociales y Matemáticas en el colegio cuando era una niña y al que considero como mi hermano mayor, me había puesto en contacto con un amigo suyo de California que vivía en Singapur y que me podría no solo enseñar la ciudad sino además meterme dentro de la piscina a la que luego bautizamos "The princess pool". 





















El alojamiento en Singapur es carísimo, a diferencia con lo que puedes encontrar en el resto de Asia, es una de las ciudades mas caras del mundo, y por eso decidí estar solo unos días. El amigo de Louis, Mike, me había ofrecido su casa pero como ni le conocía ni estaba de humor como para compartir con alguien parte de mi viaje, decidí quedarme en el hotel. Y tengo que decir que accedí a quedar con él ¡porque tenía la forma de llevarme a la piscina! Si, lo reconozco, fui una interesada, pero la noche de hotel en una de esas torres cuesta unos 400€ y para poder subir a la piscina tenías que ser cliente del hotel. Mike conocía a una chica que trabajaba allí y me prometió la visita. Estaba súper entusiasmada, como un niño la noche de Los Reyes Magos. 

Llegué de noche y muy cansada, cogí un taxi desde el aeropuerto y por el camino ya vi de lejos la monumental piscina y una noria gigante que cuando yo la vi aún era la mas grande del mundo, hasta que construyeron la de Pekín en el 2012. Singapur es precioso, me encantó desde que puse mis pies en tierra. 

Me alojaba en el Hotel BLP, céntrico y un precio pagable aunque carísimo comparado con lo que venía pagando en mi viaje. Al llegar a la habitación, llamé a Mike, no había hablado con él por teléfono antes por lo que me daba un poco de cosa de que como es americano, no entendiese mi inglés de pacotilla. Una voz desenfadada y amigable contestó el teléfono y me dijo que me pasaría a recoger al hotel para llevarme a cenar que debía estar hambrienta. El chico tenía razón, mi estómago lo pedía a gritos, así que me metí en la ducha y tal y como me metí di un grito y salí corriendo. Al desdoblar mi toalla salieron dos cucarachas gigantes de dentro y caminaron cerca de mis pies a toda velocidad mas asustadas que yo. Me quise morir del asco, así que llamé a recepción indignada para que me cambiaran de habitación o lo que era mejor, que me devolviesen el dinero que me marchaba. El chino de recepción se negó a hacerme el reembolso pero subió a darme las llaves de la habitación de en frente, me pidió disculpas y como tenía prisa, pues estuve utilizando ambas habitaciones esa noche. 


Me puse unos vaqueros, unos tacones y una camiseta negra y me bajé a la calle donde había quedado con este chico. Le esperaba en la acera cuando unas manos me saludaban desde detrás de una columna sin mostrar su cara. Hizo varias gracias antes de salir de detrás de la columna y se acercó hasta mi diciendo: "Hi! I´m Mike". Un chico enorme, alto y fuerte, con una cara de buena persona que me dio muy buena sensación y sonriendo todo el tiempo. Hablamos cuatro cosas y empezamos a andar hacia un sitio que era como una iglesia antigua donde había varios restaurantes y pubs. 


Me pedí una Pizza y un Gin Martini y mientras cenaba, Mike me pidió mi cámara de fotos y me dijo que se la quedaría él para hacerme muchas fotos en Singapur, ya que como viajaba sola, imaginaba que esto había estado siendo un problema en mis anteriores destinos. Me pareció todo un detalle por su parte, la verdad. Y yo por supuesto, accedí encantada. 


Después de cenar, Mike me llevó a "New Asia Bar" a tomar una copa. Este sitio estaba en el piso 71 de uno de los edificios más altos de la ciudad, las vistas eran impresionantes, y el pub estaba acristalado por todos lados, así que se podía disfrutar del paisaje. New Asia Bar está considerado uno de los 50 mejores pubs del mundo. Sin duda era una pasada aquel lugar.

Fue una noche genial pero como estaba tan cansada del viaje y habíamos bebido unos cuantos Gin Martini, me fui al hotel a dormir... al día siguiente por la mañana Mike vendría a recogerme para ir a la piscina ¡¡¡mi sueño iba a hacerse realidad!!! 

Al día siguiente llegamos a Marina Bay Sands sobre las 11 de la mañana y Mike fue a ver a su amiga y recogió la tarjeta con la que accederíamos a la piscina. Me estaba poniendo nerviosa por momentos. Los edificios sosteniendo la piscina ya son impresionantes desde fuera, las vistas desde la piscina tenían que ser indescriptibles. En todo el complejo hay un casino, un hotel, un centro comercial, centro de convecciones, un museo, dos teatros, seis restaurantes y dos pabellones flotantes. Es uno de los sitios más espectaculares que he visto en mi vida. Y allí estaba yo, dispuesta a pasar un día maravilloso en aquella piscina. 

Al llegar, una chica muy simpática nos trajo dos albornoces blancos y nos dijo que se llamaba Cristina y que ella iba a estar a nuestra disposición para lo que quisiésemos durante nuestra visita. Elegimos dos camas donde dejar nuestras cosas y miré al frente... como sospechaba, una maravilla, una maravilla que no tenía palabras para describir. 

Una piscina elevada sobre 200 metros del suelo con un borde invisible con vistas a la hermosa ciudad de Singapur. La capacidad de aquella piscina: 3900 personas, imaginad como de grande es aquello... siento repetirme, pero es que es ESPECTACULAR. 

































Pedimos la comida: unos gigantescos Sandwich Club y un Margarita de fresa. Aquel día la sonrisa de mi cara era parte de mi, no podía dejar de sonreír y estaba feliz, como en muchísimo tiempo no lo había estado. Recuerdo que dije que me sentía como una princesa y entonces Mike me dijo que yo lo era, y que aquella era la piscina de la princesa, literalmente: "The Princess Pool". 

Quizás parezca una tontería pero estar en aquel sitio maravilloso, el cual había soñado tiempo atrás y encontrándome tan llena de fuerzas y energía para conseguir cualquier cosa que me propusiera, me hacía sentirme viva, más viva que nunca. Era feliz. 

Y para muestra un botón!!! 



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