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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Dormir y comer en Cairns, Australia + Sol... "The explanade"

Al día siguiente nos levantamos muy pronto a pesar del cansancio y la dueña de la casa ¡estaba allí! La verdad es que nos mataba la curiosidad por saber como era, y efectivamente era una mujer de unos cuarenta y pocos años, madre soltera, vive la vida y obviamente bastante dejada. 

Nos dio la bienvenida como si nada pasase, claro está y nosotros ya salimos del cuarto con las maletas hechas y dispuestas a abandonar la casa. Le contamos la experiencia con los taxis, y la gente de la zona, y estábamos bastante decepcionadas y asustadas. Ella se extrañó mucho y llamó a la compañía de taxis para denunciar el caso… dice que nos consiguió un bono del 50% en el siguiente uso pero nosotros por tal de no volver allí, ni lo recogimos. Se le notaba preocupada pero a decir verdad, ya nos daba igual. Lo habíamos solucionado por nuestra cuenta y ella nos cobró dos noches, en vez de 3… tampoco es que fuera gran cosa, pero al menos cubrió parte de los taxis que cogimos por todo el lío. 

Ella misma nos acercó a la ciudad. Su coche era exactamente como ella: ¡un desastre! Sucio, lleno de cosas por todos lados, desordenado, viejo, roto… olía mal… no veíamos la hora de decirle adiós a aquella mujer y todo lo que le rodeaba. 


Nos dejó en la misma puerta del hostal Gilligan´s, donde teníamos reservadas las camas para las siguientes noches. Aquello iba a ser toda una experiencia, la primera vez que Carol y yo dormíamos en una habitación compartida con otras 4 personas.

¡Allá vamos!



Al llegar al sitio había una cola infinita… llena de gente joven, desde todos los rincones del mundo. Esperamos e hicimos check-in en nuestra habitación compartida con 4 chicas más, por cada cama pagamos 22€ la noche. 

Para llegar a la habitación pasamos una zona común con sofás, cocina, taquillas, mini frigoríficos individuales… ¡súper bien organizado! y gente por todos lados a su bola. 
Nuestra habitación estaba limpia y aparentemente ordenada. No pudimos elegir las dos camas en la misma litera ya que estaban ocupadas, así que Carol cogió la cama de abajo y yo la de arriba de literas diferentes. Había sábanas limpias y una almohada, pero no toallas. Por suerte Carol tenía 2, pensando en playa y ducha… así que me cedió una. El baño igualmente estaba limpio y todo parecía bastante nuevo. De momento ¡aquello nos gustaba! y el ambiente era genial… Gilligan´s había sido sin duda una buena elección para nuestra primera experiencia como backpackers. 

Nuestras compañeras de habitación eran 4 chicas europeas que se pasaron toda la estancia entrando y saliendo con unos chicos que dormían en otra habitación. Eran majas… adolescentes, pero majas. El ambiente la verdad es que era estupendo. Nuestra habitación tenía terraza con mesa y sillas y desde la cual se accedía a las demás terrazas, por lo que daba bastante juego. 

Hicimos un poco de recorrido por las instalaciones y empezamos a alucinar, ¡aquello era como un resort para jóvenes! daban comida gratis (aunque probamos un día y no nos gustó en absoluto), está bien para aquellos que quieran ahorrar al máximo, Australia es un país caro de narices. 

Había una piscina súper chula rodeada de hamacas para tomar el sol y el bar justo al lado, donde tenían música en directo, pantallas gigantes con diferentes deportes proyectados desde todos los rincones del planeta y…. ¡DJ! Se debían formar unas fiestas importantes en este lugar… sin duda esto iba a ser toda una experiencia con la que no contábamos en absoluto. Nuestro propósito de ir a Cairns era bucear la barrera de coral, disfrutar de playa y sol y desconectar…. pasar unas mini vacaciones juntas antes de irnos del continente Australiano, ya que Carol también se iría poco después que yo. 

Aquí os dejo un video que los de Gilligan´s tienen colgado en su web. Nosotros no llegamos a estar en ninguna macro fiesta, pero disfrutamos de todo lo demás, y nos encantó. Altamente recomendable si vais al norte de Australia, a este paraíso tropical. 


Después del descubrimiento de Gilligan´s nos fuimos a desayunar justo en frente, una cafetería sencilla pero con riquísimos desayunos, como en Australia suelen ser. Cada desayuno nos costó más o menos 15€ al cambio y ¡lo disfrutamos muchísimo!

De ahí nos fuimos a "The explanade" la zona de piscinas artificiales de la que nos habían hablado maravillas. Fue ahí donde decidimos ponernos en bikini, hidratarnos con zumos de sandía granizados y tomar el sol entre baño y baño. Un día de risas continuas y buenos momentos en definitiva. 







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Singapur Parte I : The princess Pool

Sobre volar Malasya viniendo de Thailandia fue precioso, hectáreas de palmeras atravesadas por riachuelos que desembocan en el gran océano que sujeta la isla de Singapur... tengo vagos recuerdos de esa imagen pues iba adormilada en el avión, pero fue algo impresionante que siempre guardaré en mi retina. Singapur... allá vamos!

Una tarde de invierno en Valencia, viendo la televisión después de comer vi un reportaje de como construían ¨Marina Bay Sands" en Singapur. Tres torres de 55 pisos que sostienen la piscina elevada mas larga del mundo, algo impresionante que captó toda mi atención y recuerdo decir en voz alta: "tengo que ir ahí, no puedo morir sin ver tal maravilla". Y allí estaba, sentada en un avión de Malasya Airlines camino de ver tal obra de arte. Iba súper contenta e ilusionada, pues además mi amigo Louis, el hijo de la que ha sido mi profesora de Sociales y Matemáticas en el colegio cuando era una niña y al que considero como mi hermano mayor, me había puesto en contacto con un amigo suyo de California que vivía en Singapur y que me podría no solo enseñar la ciudad sino además meterme dentro de la piscina a la que luego bautizamos "The princess pool". 





















El alojamiento en Singapur es carísimo, a diferencia con lo que puedes encontrar en el resto de Asia, es una de las ciudades mas caras del mundo, y por eso decidí estar solo unos días. El amigo de Louis, Mike, me había ofrecido su casa pero como ni le conocía ni estaba de humor como para compartir con alguien parte de mi viaje, decidí quedarme en el hotel. Y tengo que decir que accedí a quedar con él ¡porque tenía la forma de llevarme a la piscina! Si, lo reconozco, fui una interesada, pero la noche de hotel en una de esas torres cuesta unos 400€ y para poder subir a la piscina tenías que ser cliente del hotel. Mike conocía a una chica que trabajaba allí y me prometió la visita. Estaba súper entusiasmada, como un niño la noche de Los Reyes Magos. 

Llegué de noche y muy cansada, cogí un taxi desde el aeropuerto y por el camino ya vi de lejos la monumental piscina y una noria gigante que cuando yo la vi aún era la mas grande del mundo, hasta que construyeron la de Pekín en el 2012. Singapur es precioso, me encantó desde que puse mis pies en tierra. 

Me alojaba en el Hotel BLP, céntrico y un precio pagable aunque carísimo comparado con lo que venía pagando en mi viaje. Al llegar a la habitación, llamé a Mike, no había hablado con él por teléfono antes por lo que me daba un poco de cosa de que como es americano, no entendiese mi inglés de pacotilla. Una voz desenfadada y amigable contestó el teléfono y me dijo que me pasaría a recoger al hotel para llevarme a cenar que debía estar hambrienta. El chico tenía razón, mi estómago lo pedía a gritos, así que me metí en la ducha y tal y como me metí di un grito y salí corriendo. Al desdoblar mi toalla salieron dos cucarachas gigantes de dentro y caminaron cerca de mis pies a toda velocidad mas asustadas que yo. Me quise morir del asco, así que llamé a recepción indignada para que me cambiaran de habitación o lo que era mejor, que me devolviesen el dinero que me marchaba. El chino de recepción se negó a hacerme el reembolso pero subió a darme las llaves de la habitación de en frente, me pidió disculpas y como tenía prisa, pues estuve utilizando ambas habitaciones esa noche. 


Me puse unos vaqueros, unos tacones y una camiseta negra y me bajé a la calle donde había quedado con este chico. Le esperaba en la acera cuando unas manos me saludaban desde detrás de una columna sin mostrar su cara. Hizo varias gracias antes de salir de detrás de la columna y se acercó hasta mi diciendo: "Hi! I´m Mike". Un chico enorme, alto y fuerte, con una cara de buena persona que me dio muy buena sensación y sonriendo todo el tiempo. Hablamos cuatro cosas y empezamos a andar hacia un sitio que era como una iglesia antigua donde había varios restaurantes y pubs. 


Me pedí una Pizza y un Gin Martini y mientras cenaba, Mike me pidió mi cámara de fotos y me dijo que se la quedaría él para hacerme muchas fotos en Singapur, ya que como viajaba sola, imaginaba que esto había estado siendo un problema en mis anteriores destinos. Me pareció todo un detalle por su parte, la verdad. Y yo por supuesto, accedí encantada. 


Después de cenar, Mike me llevó a "New Asia Bar" a tomar una copa. Este sitio estaba en el piso 71 de uno de los edificios más altos de la ciudad, las vistas eran impresionantes, y el pub estaba acristalado por todos lados, así que se podía disfrutar del paisaje. New Asia Bar está considerado uno de los 50 mejores pubs del mundo. Sin duda era una pasada aquel lugar.

Fue una noche genial pero como estaba tan cansada del viaje y habíamos bebido unos cuantos Gin Martini, me fui al hotel a dormir... al día siguiente por la mañana Mike vendría a recogerme para ir a la piscina ¡¡¡mi sueño iba a hacerse realidad!!! 

Al día siguiente llegamos a Marina Bay Sands sobre las 11 de la mañana y Mike fue a ver a su amiga y recogió la tarjeta con la que accederíamos a la piscina. Me estaba poniendo nerviosa por momentos. Los edificios sosteniendo la piscina ya son impresionantes desde fuera, las vistas desde la piscina tenían que ser indescriptibles. En todo el complejo hay un casino, un hotel, un centro comercial, centro de convecciones, un museo, dos teatros, seis restaurantes y dos pabellones flotantes. Es uno de los sitios más espectaculares que he visto en mi vida. Y allí estaba yo, dispuesta a pasar un día maravilloso en aquella piscina. 

Al llegar, una chica muy simpática nos trajo dos albornoces blancos y nos dijo que se llamaba Cristina y que ella iba a estar a nuestra disposición para lo que quisiésemos durante nuestra visita. Elegimos dos camas donde dejar nuestras cosas y miré al frente... como sospechaba, una maravilla, una maravilla que no tenía palabras para describir. 

Una piscina elevada sobre 200 metros del suelo con un borde invisible con vistas a la hermosa ciudad de Singapur. La capacidad de aquella piscina: 3900 personas, imaginad como de grande es aquello... siento repetirme, pero es que es ESPECTACULAR. 

































Pedimos la comida: unos gigantescos Sandwich Club y un Margarita de fresa. Aquel día la sonrisa de mi cara era parte de mi, no podía dejar de sonreír y estaba feliz, como en muchísimo tiempo no lo había estado. Recuerdo que dije que me sentía como una princesa y entonces Mike me dijo que yo lo era, y que aquella era la piscina de la princesa, literalmente: "The Princess Pool". 

Quizás parezca una tontería pero estar en aquel sitio maravilloso, el cual había soñado tiempo atrás y encontrándome tan llena de fuerzas y energía para conseguir cualquier cosa que me propusiera, me hacía sentirme viva, más viva que nunca. Era feliz. 

Y para muestra un botón!!! 



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Phuket (Thailandia) por la puerta grande

Como no era difícil de imaginar, al llegar al aeropuerto de Kuala Lumpur en Malasia para volar hacia Phuket en Thailandia, llevaba exceso de equipaje. El vuelo apenas me había costado 60 euros así que aunque prefería ahorrármelo, me tocó pagar unos 200 euros para mandar 20 Kgs de ropa a España. 

En Malasia había estado comprando muchísimo pues las cosas están tiradas de precio, pero si a eso le sumaba lo que ya traía de Maldivas, no era muy complicado tener que pagar un extra por mandar un paquete a casa por servicio de mensajería, ya que era mas barato que pagar el exceso de equipaje con la compañía aérea (Airasia). En una hora llegaba al aeropuerto de Phuket y allí me esperaba el transfer del hotel, que esta vez me había cogido un hotelazo a pie de playa en la zona de Surín. Aunque suene a caro, Thailandia es baratísimo y pagué unos 60 Euros la noche y tuve la buena suerte de que cuando llegue, me hicieron upgrade a una suite con piscina privada de la que disfruté como una princesa durante toda mi estancia. Manathai Resort & Spa, ahí es donde una servidora paso unos dias maravillosos.

En el aeropuerto coincidí con dos chicos, pero ya no recuerdo de donde eran. Uno de ellos venía a visitar a unos amigos y el otro iba de mochilero sin alojamiento y aparentemente con poco dinero para conocer todo el Sudeste Asiático. Me preguntó si yo sabía de algo barato donde alojarse y luego me dijo que si yo tenía alojamiento doble que si me importaba que se quedase a dormir en mi hotel, ya que yo había pagado para dos personas.

Al principio pensé en un NO rotundo, pero luego mirando al chico, monísimo que era, parecía majo y total, yo tenía espacio y viajaba sola, me lo pensé. Finalmente decidí decirle que no, pues no sabía que clase de persona era. Me quedé con la duda de si aquello hubiese sido una buena o mala idea, pero como me dijo alguien alguna vez "la decisión correcta es siempre la que se toma" por lo tanto... el chico se quedó en el aeropuerto buscando alojamiento y yo salí fuera donde había un mercedes color crema y un chófer vestido muy elegante que me llevó hasta el hotel con una musiquita agradable de fondo y aire acondicionado, cosa que agradecía mucho debido a la temperatura en el exterior. Thailandia, aquí estoy!!!

Al llegar al hotel me informaron de que había un cocktail para todos los clientes donde podía disfrutar canapés y bebidas gratis durante 2 horas. Así que deje las cosas en la habitación, me di una ducha rápida y salí al Living Room a disfrutar del aperitivo.

La gente que se alojaba en el hotel eran parejas y familias en su mayoría pero también había amigos que viajaban juntos. Fue el caso de unos hermanos franceses que conocí a los pocos minutos de estar allí. Uno de ellos se me acercó, me invitó a unirme a ellos y resulta que con este hablaba en inglés y con su hermano en español, ya que ambos hablaban francés pero uno hablaba inglés y el otro español. Fue un lio pero muy muy gracioso. Después de contarnos el por que nos encontrábamos allí y hacia donde nos dirigíamos,  como ellos llevaban varios dias en el hotel, me aconsejaron ir a comer una mariscada a un restaurante en la playa muy bueno y muy barato. Con ellos me fui hasta el sitio en cuestión y efectivamente era un sitio espectacular. Las mesas estaban literalmente en la playa, había velas y farolillos de colores por todos lados y aunque era un sitio muy sencillo, la comida era riquísima y muy barata. Pedimos marisco, verduras, noodles y fruta de postre si no recuerdo mal; vino blanco para mi y cerveza para ellos dos... 15 euros al cambio por cabeza fue lo que pagamos. 

De ahí nos fuimos a un pub en la playa, todo blanco, precioso... con musica para bailar y la verdad es que aunque no les conocía de nada, los franceses me parecían estupendos, me reí muchísimo y estaba mucho mas protegida que yendo sola, esto me permitía poder salir a tomarme algo.

Como en Maldivas el alcohol esta prohibido y yo apenas bebí en mi estancia allí, con 3 copas de vino yo iba algo perjudicada. Cuando mire a mi alrededor después de una hora bailando, me vi rodeada de todo un equipo de béisbol que venían de diferentes sitios de Europa, eran la selección europea de Béisbol!!! Bueno, sin duda la noche se ponía cada vez mas interesante. Y tal y como precedía, la acabamos todos en la piscina de nuestro hotel, bebiendo hasta altas horas de la madrugada. Las chicas europeas acabaron con mi minibar, los chicos con el minibar de los franceses, pedimos mas munición al servicio de habitaciones y aunque yo no pague un céntimo, toda aquella bebida no fue más de 90 o 100 euros.

Sin duda fue una noche muy divertida y diferente de la cual me merecí el esperado descanso en mi maravillosa habitación...


















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