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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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¡¡¡Entramos en un nuevo año!!!

Las fiestas sucedieron sin altibajos, navidades en casa y fin de año en casa de mis tíos en Sevilla porque aunque pensé que eso no pasaba en la vida real ¡a mi tío le tocó un pellizco de la lotería!

Nos fuimos casi toda la familia a celebrarlo a Sevilla con él y el día de año nuevo, el resacón fue monumental... ¡empezamos de nuevo en enero!

Y como tenía mono de los más pequeños de la casa, decidí irme a pasar la semana de reyes a Córdoba con ellos, ya que mi hermana vive en un pueblo de esta provincia. Me apetecía levantarme con los niños, abrir sus regalos, ver sus caras y fotografiarlas... lo disfruté como una enana. Les echaba tanto de menos... 

Yo había traído regalos para todos desde varias partes del mundo, había estado juntando uno a uno y la verdad es que diría que incluso se aburrieron de abrir regalos... cosa que decidí no volver a hacer más, pues aunque yo disfruté muchísimo, hay mejores formas de regalar. 

De Córdoba nos fuimos a Málaga, a la casita de verano que tiene mi hermana y su marido y que aún yo no había visitado... pasamos unos días muy buenos en familia antes de irme a Madrid una temporada para seguir con mi proyecto. 


¡¡¡Parece mentira que fuese enero!!! y es que, que me perdone el resto pero Andalucía da gusto. Concretamente esto es en Benalmádena, Málaga. En la Cala de la Viborilla que llaman la playa que está justo abajo del residencial que muestro en la foto. Precioso y súper tranquilo... perfecto para vacaciones todo el año.

Una cosa que me llamó mucho la atención es que absolutamente todo está en inglés, y es que tienen muchísimo turismo extranjero, se respira un ambiente muy internacional. 



Y después de esta semanita de relax en Málaga, me volvía a mi tierra, a Cádiz... donde empezaban los eventos gastronómicos y carnavaleros, mi fiesta favorita por excelencia. Después de casi 4 años sin carnavales ¡este año lo pienso disfrutar de lleno! 

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Dormir y comer en Cairns, Australia + Sol... "The explanade"

Al día siguiente nos levantamos muy pronto a pesar del cansancio y la dueña de la casa ¡estaba allí! La verdad es que nos mataba la curiosidad por saber como era, y efectivamente era una mujer de unos cuarenta y pocos años, madre soltera, vive la vida y obviamente bastante dejada. 

Nos dio la bienvenida como si nada pasase, claro está y nosotros ya salimos del cuarto con las maletas hechas y dispuestas a abandonar la casa. Le contamos la experiencia con los taxis, y la gente de la zona, y estábamos bastante decepcionadas y asustadas. Ella se extrañó mucho y llamó a la compañía de taxis para denunciar el caso… dice que nos consiguió un bono del 50% en el siguiente uso pero nosotros por tal de no volver allí, ni lo recogimos. Se le notaba preocupada pero a decir verdad, ya nos daba igual. Lo habíamos solucionado por nuestra cuenta y ella nos cobró dos noches, en vez de 3… tampoco es que fuera gran cosa, pero al menos cubrió parte de los taxis que cogimos por todo el lío. 

Ella misma nos acercó a la ciudad. Su coche era exactamente como ella: ¡un desastre! Sucio, lleno de cosas por todos lados, desordenado, viejo, roto… olía mal… no veíamos la hora de decirle adiós a aquella mujer y todo lo que le rodeaba. 


Nos dejó en la misma puerta del hostal Gilligan´s, donde teníamos reservadas las camas para las siguientes noches. Aquello iba a ser toda una experiencia, la primera vez que Carol y yo dormíamos en una habitación compartida con otras 4 personas.

¡Allá vamos!



Al llegar al sitio había una cola infinita… llena de gente joven, desde todos los rincones del mundo. Esperamos e hicimos check-in en nuestra habitación compartida con 4 chicas más, por cada cama pagamos 22€ la noche. 

Para llegar a la habitación pasamos una zona común con sofás, cocina, taquillas, mini frigoríficos individuales… ¡súper bien organizado! y gente por todos lados a su bola. 
Nuestra habitación estaba limpia y aparentemente ordenada. No pudimos elegir las dos camas en la misma litera ya que estaban ocupadas, así que Carol cogió la cama de abajo y yo la de arriba de literas diferentes. Había sábanas limpias y una almohada, pero no toallas. Por suerte Carol tenía 2, pensando en playa y ducha… así que me cedió una. El baño igualmente estaba limpio y todo parecía bastante nuevo. De momento ¡aquello nos gustaba! y el ambiente era genial… Gilligan´s había sido sin duda una buena elección para nuestra primera experiencia como backpackers. 

Nuestras compañeras de habitación eran 4 chicas europeas que se pasaron toda la estancia entrando y saliendo con unos chicos que dormían en otra habitación. Eran majas… adolescentes, pero majas. El ambiente la verdad es que era estupendo. Nuestra habitación tenía terraza con mesa y sillas y desde la cual se accedía a las demás terrazas, por lo que daba bastante juego. 

Hicimos un poco de recorrido por las instalaciones y empezamos a alucinar, ¡aquello era como un resort para jóvenes! daban comida gratis (aunque probamos un día y no nos gustó en absoluto), está bien para aquellos que quieran ahorrar al máximo, Australia es un país caro de narices. 

Había una piscina súper chula rodeada de hamacas para tomar el sol y el bar justo al lado, donde tenían música en directo, pantallas gigantes con diferentes deportes proyectados desde todos los rincones del planeta y…. ¡DJ! Se debían formar unas fiestas importantes en este lugar… sin duda esto iba a ser toda una experiencia con la que no contábamos en absoluto. Nuestro propósito de ir a Cairns era bucear la barrera de coral, disfrutar de playa y sol y desconectar…. pasar unas mini vacaciones juntas antes de irnos del continente Australiano, ya que Carol también se iría poco después que yo. 

Aquí os dejo un video que los de Gilligan´s tienen colgado en su web. Nosotros no llegamos a estar en ninguna macro fiesta, pero disfrutamos de todo lo demás, y nos encantó. Altamente recomendable si vais al norte de Australia, a este paraíso tropical. 


Después del descubrimiento de Gilligan´s nos fuimos a desayunar justo en frente, una cafetería sencilla pero con riquísimos desayunos, como en Australia suelen ser. Cada desayuno nos costó más o menos 15€ al cambio y ¡lo disfrutamos muchísimo!

De ahí nos fuimos a "The explanade" la zona de piscinas artificiales de la que nos habían hablado maravillas. Fue ahí donde decidimos ponernos en bikini, hidratarnos con zumos de sandía granizados y tomar el sol entre baño y baño. Un día de risas continuas y buenos momentos en definitiva. 







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Mi trabajo en Sydney … ¡Empieza la cuenta atrás!

Como ya he comentado en anteriores posts, en Sydney tenía dos trabajos. Me había arriesgado a que el gobierno me pillara haciendo "unas cuantas" horas de más, ya que por mi visado de estudiante, sólo se me permitía trabajar 20 horas semanales. Pero es que días antes de encontrar un trabajo de lo mío, me salió poder trabajar como "hostess" en un restaurante mexicano, donde desde el principio me sentí genial, me hice íntima amiga de mi jefa y tenía más libertad que en el hotel. 

En el hotel tenía un puesto de "Guess Relations Agent", casi lo mismo que hacía en Maldivas, pero esta vez el hotel era un sitio de negocios, todo lo contrario a mi anterior destino. Aquí la gente se alojaba por trabajo, la mayoría de los clientes repetían y venían de todas partes de Australia, había muy poco extranjero y en definitiva cuando estos clientes llegaban al hotel era por la tarde-noche después de una larga jornada de trabajo, con muy poca paciencia, cansados y sin ganas si quiera de sonreír. Así que no, no me gustaba mucho ir al hotel, ni siquiera mis compañeros eran majos, a excepción de uno de mis jefes (un chico más joven que yo de Nueva Zelanda), la encargada de mi departamento que tenía sus días (una alemana con todo lo que eso conlleva) y un chico tailandés que no soy capaz siquiera de pronunciar su nombre, trabajaba de botones, majísimo. 

El resto, pues había quien no me tragaba porque no era australiana, había quien no me tragaba porque venía de trabajar dos años en Maldivas, había quién no me tragaba porque era mona, y había quien no me trabaja ¡porque era nueva! Hubo días duros, hubo días que incluso me hicieron llorar. Mi chico siempre estaba ahí apoyándome cuándo esto pasaba… en la distancia claro. 

Así que como el hotel me sirvió para coger más experiencia profesional en otro continente, aprender mucho acerca de como trabajar bajo presión y sin compañerismo alguno y otros aprendizajes varios… voy a centrarme mejor en el restaurante, donde además de descubrir un nuevo sector, me lo pasé francamente bien y disfrutaba en cada jornada. 


Jessie, ella es una de las principales razones por la que me gustase tanto trabajar en aquel restaurante. Tiene un par de años menos que yo y es francesa… seria y profesional pero muy cariñosa y divertida. Me encantaba ir con ella de compras en nuestros pequeños descansos (por internet porque no daba tiempo a irnos lejos) y formábamos buen equipo en las horas de más trabajo. Compartíamos la misma opinión acerca de los otros trabajadores y en definitiva, fuimos amigas desde el principio. 

Mi función en el restaurante era dar la bienvenida a los clientes, sentarlos y explicarles el menú. No te das cuenta de lo poco conocido que es algo, hasta que te alejas de su lugar de origen, me explico: La comida mexicana es algo conocido mundialmente, y a casi todo el mundo le gusta. En este restaurante descubrí, la auténtica comida mexicana, ya que nuestro chef Gustavo venía de México. Pero es cierto que muchos platos se adaptan al paladar de los que viven en el país al que traes tu cultura. La comida que Gustavo se preparaba para él mismo, era mucho más picante, por poner un ejemplo, que la que servía en el restaurante. Me pareció muy curioso que tuviésemos cosas españolas como churros o chorizo a la llama en el menú… ¿o es que acaso no son propios de nuestra cocina?



Sea como fuese, trabajar en el restaurante además me permitía gastar poco en comida, ya que siempre me llevaba la cena a casa, y cuando hacía jornada completa desayunaba y comía allí. Todo un alivio para mi bolsillo, ya que Sydney es caro no, carísimo para comprar. Por poner un ejemplo, una mini barra de pan cuesta unos 7€ al cambio… claro está que dejé de comer pan durante mi estancia en Australia.

Pero volviendo a mi trabajo, además tengo que decir que incluso salí varios días de fiesta con mis compañeros, teníamos un ambiente muy bueno.  Uno de mis favoritos era Oskan, un chico turco un poco mayor que yo, alto y atractivo. Trabajaba en la cocina, súper tímido a la vez que gracioso. Era como un niño pequeño, muy inocente, me encantaba hablar y reírme con él. Siempre intentaba agradar a todo el mundo, súper dulce. También tenía a su novia fuera de Australia, por lo que a veces compartíamos aquellos sentimientos que los que nos rodeaban no entendían. 

Y sin darme cuenta se acercaba la hora. Apenas tuve 3 semanas sin clases hasta que viniese Mike, pero no dejé de trabajar hasta el día anterior. Avisé con 15 días de que me iba, en ambos sitios, y del hotel pues no tengo nada que destacar, ya que simplemente me quitaron de la plantilla y punto, apenas hablé con nadie de mis planes o de mi salida del equipo, así era la "buena" relación que teníamos allí. 

Pero del restaurante… del restaurante me podría pasar escribiendo días y días. Unas semanas antes de yo decir que me iba, les recomendé a mi amiga Natt para que se viniera a trabajar como camarera, pues una de las chicas se iba y necesitábamos a alguien. Fue un periodo de cambio que casi nos vuelve a todos locos, el restaurante cambió de dueño, el chef ya no mandaba en la cocina, el director pasó a mandar sobre los empleados y apenas teníamos personal. Todo aquello repercutió en los clientes e inevitablemente en todos nosotros, así que sinceramente, me fui en el mejor momento. 

Cuando se lo dije a Jessie no se lo podía creer, me abrazó y nos emocionamos mucho, me había convertido en un gran apoyo para ella… tanto que debido a la situación en la que estaba el restaurante, ella se fue a las pocas semanas de mi salida y me pidió consejo acerca de como escribir su carta de dimisión y qué papeleo tenía que gestionar.

Yo solo me quedo con lo positivo, pues hice grandes amigos, comí fenomenal, aprendí muchísimo y en definitiva me lleve una gran experiencia. 

Una de las mañanas antes de dejar el trabajo, iba en el autobús camino de la playa de Bronte Beach para encontrarme con mis amigas Natt y Camila. Íbamos a pasar un día de playa de chicas y me apetecía muchísimo. En aquel momento me pasó algo curioso… llevaba mucho tiempo sin saber de mi ex, y justo esa mañana se interesó por mi, me dijo que se había enterado que tenía pareja y que se alegraba mucho por mi y que me deseaba lo mejor, pero que por favor no volviésemos a tener contacto, pues aquello le haría daño. 

Tengo que reconocer que me dolió mucho escucharle, pues jamás quise hacerle daño y él ha significado todo para mi durante muchos años de mi vida, pero … yo estaba feliz, quería a Mike y estaba segura de que era lo que quería, no había sido tan feliz desde no recuerdo cuando. Así que no le pude decir otra cosa que por supuesto contara conmigo si lo necesitaba y que no mantendríamos contacto alguno, sería lo mejor para ambos. Me invadió una tristeza enorme cuando colgué aquel teléfono, pues le notaba mal, pero su tren ya había pasado y yo lo había intentado todo. Tenía que quitarme cualquier pensamiento de mi ex porque no era justo para mi, y mucho menos para Mike. 

Estaba llegando a la playa cuando recibí un mensaje, el cual prefiero plasmar aquí: 



Mike había pedido a nuestra gente, a algunos de mis amigos, a su propia madre… que le mandaran una foto con un 10 y me hizo esto… ¡10 días para vernos! Recuerdo que me puse a llorar como una idiota y  me di cuenta por qué y cuánto quiero a este hombre. 


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De Bondi Beach a Coogee por toda la costa. ¡Estudios finalizados!

Hoy tengo que darme un OLÉ a mí misma... porque todo esfuerzo se recompensa, porque he conseguido un objetivo más y porque yo lo valgo!!! 
TENGO LA NOTA MAS ALTA DE MI CLASE!!!! 
Hasta la semana que viene no es definitivo, pero estoy súper súper feliz!!!!


Así empecé el día 5 de Octubre del pasado 2012, más feliz que ninguna otra persona en aquel país, y es que mis esfuerzos se veían recompensados con una altísima calificación, la más destacada de toda mi clase, lo que me llenaba de un tremendo orgullo, pues sólo yo sabía lo que aquella nota me había costado. 

Estaba deseando entregar los últimos proyectos para confirmarlo y acabar con las clases, pues aunque me gustaban mucho, me había pasado la mayoría de mi estancia en Australia estudiando y trabajando.
Aunque es cierto, que mis escapadas me las daba :p 

Como se acercaba el final de mi experiencia australiana, una noche todas las amigas que vivíamos en la misma casa, hicimos por coincidir libre para poder salir y tomarnos unas copas a gusto, reírnos, bailar y disfrutar juntas, ¡al menos por una vez! 

Fue una noche muy divertida, donde gracias a la loca de Andressa, una brasileña hippie y aventurera , no pudimos parar de reírnos. 
Camila era la otra brasileña, también las risas con ella estaban aseguradas, pero si algo destaco de esta amiga mía es su bondad y fortaleza. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho, trabajadora como poca gente he visto y con un espíritu vivo que le mantiene arriba pese a cualquier situación.  
Y la otra parte del grupo era mi amiga Natt, la española de la que llevo hablando desde mi llegada a Sydney... juntas formábamos un gran equipo.


Aquella mezcla de alegría por todo lo que estaba consiguiendo, lo que estaba viviendo en Australia y la tristeza de abandonarlo… me producía una melancolía que me llevó a echar de menos mucho a mi gente, mi tierra, mi comida… había pasado demasiado tiempo sin ir a España, más de año y medio en los que habían pasado muchas cosas, y me sentía muy lejos, necesitaba volver para recargar mi energía, ya que cuando dejé mi país hacía ya 2 años, yo estaba pasando por uno de los peores momentos de mi vida, y el sabor de boca con el que me fui tenía que ser eliminado. 

Aquella semana recibí esta foto de mi chico… desde Singapur, desde su trabajo. 




Nuestra particular cuenta atrás llegaba a su fin… por fin podríamos vernos de nuevo, pasar juntos una temporada, y los planes que teníamos ¡¡¡ eran alucinantes !!!! Estaba deseando verle, mantener una relación a distancia como lo estábamos haciendo no era fácil. Ya "sólo" quedaban 30 días mas.

¡¡¡ Y llegó otro gran día!!!! El día de la graduación, el día en el que nos entregaban los diplomas, el día en el que acababa ¡¡¡mis estudios en Sydney!!! 


Mi amigo y compañero Carlos de Argentina, me acompañó desde por la mañana, vino conmigo al acto de entrega de diplomas y me hizo esta foto, la cual guardo con mucho cariño y como prueba de mi logro: Certificado en EAPB Business en Australian Pacific College, todo un orgullo. Y sí, ¡¡¡saqué la nota más alta de toda mi promoción!!! 


Lo que hice al día siguiente fue pasear por Bondi Beach, a mediados de Octubre ya no hacía tanto frío y con una sudadera se podía estar en la playa súper a gusto. Había escuchado que la ruta por la costa desde Bondi Beach hasta Coogee era preciosa para hacer andando… no lo había preparado, pero me cogí por la mañana temprano el bus hasta allí y empecé a andar. Os dejo las fotos, porque creo que aquí las palabras empiezan a sobrar… 
























Más de 9 Kms de costa en los que atravesé preciosas playas, parques, reservas naturales e incluso un enorme cementerio a pie de playa en lo alto de una colina que llamó toda mi atención. ¡Que preciosidad de paseo! Altamente recomendable para hacerlo a menudo, impresionantes paisajes. 

Por la tarde una ducha y ¡a trabajar! que ya me quedaban pocos días y tenía que avisar de que dejaba el puesto con suficiente antelación. En el siguiente post contaré un poco más las idas y venidas en cada uno de mis trabajos, porque aquello era una locura. 


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Estudios y escapadas … Nielsen Park Beach

Mis días en Sydney pasaban volando, y mis mañanas de estudio las aprovechaba al máximo. Me encantaba estar estudiando Business en mi escuela porque cada semana tenía que entregar un proyecto acerca de cualquier negocio que se me ocurriera, de repercusión internacional y aquello me sirvió mucho para ampliar mis conocimientos. 

Lo que más me gustaba era que los viernes, mi clase se trasladaba a "The State Library of New South Sales", la biblioteca que teníamos junto a Hyde Park. En esta foto muestro la colección privada de Mitchell, todo súper organizado, limpio... con un ambiente perfecto. La segunda foto es de la Catedral St. Marys en Hyde Park.



El día 8 de Septiembre es el día de muchas patronas en España, entre ellas la de mi pueblo, Chipiona. Este coincidió con una fiesta que hacían unos amigos a la española en casa de uno de ellos, y mi amiga Natt y yo aprovechamos la oportunidad y decidimos ir. Después de trabajar me recogí el pelo y pinté los labios de color rojo, unos grandes pendientes… 

y ala! allí me presenté a lo andaluz… y pasamos un rato estupendo donde nos reímos, conocimos mucha gente y nos acercamos en cierta manera a nuestros hogares… estando tan lejos como estábamos. 

A los pocos días de aquella fiesta española, fuimos a cenar a casa de nuestra amiga Carolina, pues despedíamos a su queridísima amiga Luisa. Vivir fuera tiene sus ventajas y sus desventajas… pues conoces mucha gente, y haces amigos. En el caso de Luisa, me daba mucha pena pues es una niña muy linda, como Carol, y fue triste despedirse de ella, nunca sabré si la volveré a ver. 

Mi día a día transcurría sin altibajos, trabajo y estudios y alguna que otra escapada. El ambiente en casa era bueno, nos convertimos un grupo de amigos y la verdad es que disfrutaba mucho de la experiencia a pesar de que viviésemos 8 personas en aquella casa, y compartiese mi cuarto con otras 3 chicas más. Fue divertido, a pesar de no tener nada de intimidad en ningún momento del día. 

Una noche a las 4 de la mañana saltó una fuerte alarma en la casa que nos levantó a todos de un gran susto. Aquella voz no paraba de repetir que saliésemos del edificio y que no usásemos las escaleras. La voz cada vez sonaba mas fuerte y nosotros cada vez estábamos más asustados. En el salón nos vimos los 8 compañeros y los primeros en bajar nos llamaron para que nos quedásemos dentro de la casa, pues habían bloqueado las escaleras. Pasamos mucho miedo, y tengo que admitir que no fue ni agradable ni divertido. 

Había salido ardiendo el piso 38 de nuestro edificio y por suerte no pasó nada, ningún daño mayor. Una noche loca de la cual saco otra anécdota para contar. 

Al día siguiente salía con mi clase de excursión. Estaba muy cansada, pues apenas había dormido un par de horas. Era la primera excursión que hacíamos y me apetecía mucho, pues coincidiría de nuevo con mis amigos Pablo y Lucas, los que hicieron conmigo el examen de acceso. Me vestí y me fui hasta Circular Quay, donde me esperaban mis compañeros y mi profesora para coger un ferry hasta otra isla y andar hasta Nielsen Park Beach. El día era soleado, no hacía frío y éramos un montón de estudiantes… así que lo pasamos genial, aquí pongo algunas fotos. Fijaros como las playas tienen redes para que los tiburones no ataquen a los bañistas… increíble. 









Mis días en Australia llegaban a su fin, apenas me quedaban dos meses en aquel país y mi chico vendría a verme antes para viajar a Nueva Zelanda… tenía un mes más de clase y aquella aventura había acabado ¡Tenía que aprovecharlo al máximo!

El mes de septiembre fue una locura, pues tenía mucho trabajo y además estaba preparando los finales y los proyectos para mi escuela. Acababa a mediados de octubre y como mis estudios fueron mi objetivo número uno y la razón de venirme a Australia, me esforcé muchísimo para hacerlo lo mejor posible… 


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Escapada a Brisbane "Gold Coast"


Aquella mañana desayunamos en uno de los muchos sitios que había justo a la playa. Como ya conocíamos, los desayunos en Australia eran increíblemente buenos, y nosotras no los pasábamos por alto bajo ningún concepto.

Fuimos a la playa, una de las más grandes que he visto en mi vida, y aunque el tiempo no invitaba a bañarse, hacía sol y la temperatura era muy agradable. Estuvimos paseando y haciendo el tonto un rato antes de irnos a visitar el Wildlife Park.





Cogimos un autobús que nos llevó hasta Wildlife Park, donde pudimos ver muchos animales y pasar un buen rato entre risas. Nos gustó mucho por fin ver a los koalas tan cerquita y alimentar y jugar con los canguros. Aunque tengo que reconocer, que aunque los canguros estaban en libertad dentro del parque, parecían adormilados, como si estuviesen drogados. Igualmente nosotras lo disfrutamos muchísimo y nos hicimos algunas fotos, son una monada. 

Algo interesante que aprendí es que las mamás canguros tienen embarazos de 33 días!!! Y luego llevan a sus criaturitas durante 190 días en su bolsita... había muchas mamás canguros con sus bebés. Sin duda fue toda una experiencia. 

Koalas en su hábitat

Mamá canguro con su cría 





Aquella noche nos cambiábamos de casa, dormiríamos en la ciudad de Brisbane, y habíamos alquilado una habitación en una casa de una chica que no iba a estar durante nuestra estancia. Un poco lío, pero la comunicación con la casera fue muy buena y nos hizo un mapa para que encontrásemos las llaves y pudiésemos entrar en la casa. 

Aquello fue como buscar un tesoro escondido, dimos muchas vueltas y finalmente descubrimos que la casa tenía un acceso trasero por otra calle, por lo que fue allí donde encontramos la dichosa escalera que la casera mencionaba, con su doble puerta y la cajita donde había dejado las llaves. 

Momento " Abre la puerta que ya no podemos más "
La casa era preciosa, perfecta... y la teníamos para nosotras solas. La verdad es que ¡nos encantó! Aquella noche estábamos tan cansadas que decidimos cocinar algo en casa, tomar vino y pasarnos la noche hablando y riéndonos que se nos daba de maravilla. 


A la mañana siguiente, como estábamos acostumbradas, nos dimos un señor homenaje a la hora del desayuno. Tengo que decir que desayunar en los bares en Australia es cualquier cosa menos barato, y con una media de 15-20€ por plato, nosotros era de lo único que no nos privábamos, al menos en vacaciones. Teníamos programado mucho andar, mucho visitar y turistear la ciudad de Brisbane, así que con las pilas cargadas, nos pusimos en marcha. 

Saliendo de la casa, vimos sitios súper chulos, hasta llegar a una de las céntricas calles donde habían mercadillos con cosas increíbles, tanto nuevas como antiguas... sin duda disfrutamos de lo lindo. 

Empezamos por Orleigh Park, desde donde podíamos ver las viviendas retro de los años 50 - 60 al otro lado del río y pasemos por Davies Park, el parque más antiguo de la zona sur de Brisbane. Cruzamos andando por el puente William Jolly y llegamos a la zona de South Bank. Allí había una piscina artificial y mucha gente pasando el fin de semana. Descansamos un rato tumbadas en el césped hasta que decidimos entrar al cine y ver una película. En Sydney el cine es carísimo y en Brisbane era algo más barato, así que nos compramos unas bolsas gigantes de palomitas y entramos a ver la película de Súper Man. 

Wickham Park 
Wickham Park
William Jolly Bridge






El paseo de vuelta a casa lo hicimos ya de noche... al final los planes de volver a salir de fiesta, cada vez se hacían más débiles, pues aprovechábamos tanto el día, que por la noche, estábamos muy cansadas. Cenábamos en casa, y desayunábamos en la calle... fue un viaje de risas, bromas, buen rollo y amistad. Pasamos unos días estupendos y aunque el último día seguimos haciendo turismo y disfrutando, sólo dejaré algunas fotos más, pues en este viaje si algo no faltaron, fueron fotos. 

Gracias Natt y Carol ¡porque fue un viaje inolvidable!  




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