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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Despedidas y … ¡El esperado reencuentro en Sydney!

Este post lo empiezo con la foto de Jessi, la que fue mi jefa en el restaurante mexicano en el que tanto me gustaba trabajar. Disfruté muchísimo gracias a ella y a la mayoría de mis compañeros y esta foto es el momento en el que Jessi estaba haciendo el cuadrante para la siguiente semana y tuvo que borrarme porque yo ya no estaría en el equipo. 


Es duro dejar un trabajo y un grupo de gente con el que te sientes realmente a gusto, pero por alguna razón, mi vida seguía moviéndome de un sitio a otro y yo aprendí a que las despedidas no fuesen despedidas, sino unos "hasta luego" que no sabes cuando se hará realidad. 

Durante la última semana que pasaría en Sydney no estaban la mayoría de mis amigas, así que anduve bastante sola y algo triste por la situación. Me dediqué a disfrutar al máximo de todo aquello que me gustaba de la ciudad, y el día antes de que Mike cogiese su vuelo en Singapur para venir a verme, me fui a uno de mis restaurantes favoritos: "EN CASA", un restaurante español en el número 423 de Pitt street. 

Echaba mucho de menos España, y mi gente, mi comida. Más de año y medio sin pisar mi país y este sitio me animaba mucho pues aparte de la rica comida, los camareros en su mayoría eran andaluces, y siempre me lo pasaba bien cuando iba. Aquí dejo foto del último homenaje que me di en este lugar.


Otra de las cosas que hice fue comprarme algunas cosillas que me recordaran mi paso por Australia, aquí dejo un resumen ilustrativo y la foto que me mandó Mike en el ascensor de su edificio en Singapur cuando se iba al aeropuerto para coger el vuelo. 
¡¡¡¡Que nervios!!!!



Yo había dejado mi apartamento porque después de tantos meses separados, el reencuentro no iba a ser nada romántico si tiene lugar en un apartamento compartido con otras 7 personas, por no hablar de mi cuarto… ¡4 chicas! Cómo no había intimidad ninguna, yo dejé el piso el mismo día que Mike llegaba, e hice check-in en un apartamento que alquilé para 3 noches y así podíamos disfrutar Mike y yo solos y hacer turismo por Sydney antes de continuar nuestros planes. 

Estábamos súper nerviosos, él llegaba y no tendría móvil así que le di las indicaciones para que llegara hasta el apartamento (tengo razones de peso por las que no le recogí en el aeropuerto :p ). Había pedido pizzas y comprado champán, llegaba al medio día, así que después de todo un ritual de belleza los nervios empezaron a apoderarse más y más de mi. Quería darle una sorpresa, así que me fui del apartamento justo en el momento que él llegaba y le vi salir del taxi desde un rincón escondida… no podía con los nervios, quería saltar a sus brazos, pero tenía un plan, y me tocaba ser paciente. 

Esperé 10 minutos, tiempo suficiente para que él pudiese hacer el check-in y se metiera en la ducha. Esto son ventajas de conocer tan bien a tu pareja, lo primero que Mike hace cuando llega de un vuelo, no importa si es corto o largo, y si está en un hotel o en casa de alguien, es ¡darse una larga ducha!

Fue ese momento el que elegí para entrar, preparé una sorpresa y yo me preparé para ello… abrió la puerta del cuarto de baño para pasar al dormitorio y ¡casi le da un ataque al corazón al verme! Aún me pongo nerviosa al recordarlo, nos faltaban manos y fuerzas para abrazarnos, para sentirnos. ¡Nos habíamos echado tanto de menos! 

Después de comer Mike me dijo que tenía un regalo para mi, serían nuestros regalos de Navidad por adelantado. A mi no me gusta darnos las cosas fuera de fecha, pero él insistía que tenía que ser así al menos por esta vez. Empezó a poner regalos sobre la mesa y el primero que me dio fue de broma, me regaló un minibloso de leopardo roto y usado y me dijo que era una reliquia. A Mike le encantan las bromas y jugar, así que yo súper educada le dije que no era mi estilo pero que lo guardaría como oro en paño viniendo de él. No podía parar de reírse claro.

Y entonces me dio la otra caja ¡una cámara réflex digital! Él sabe que yo adoro hacer fotografías y por alguna razón que aún no entiendo muy bien, vendí mi anterior réflex digital al irme de Maldivas. Se la vendí a una compañera que no tenía opción de comprarla (por el tema de salir de Maldivas) y yo pensé que ya me compraría otra. ¡Me encantó! 

Mike es tan detallista que además de la cámara, como me la había traído de EEUU, había comprado aparte el manual de instrucciones en español, por si tenía alguna duda y quería jugar más con ella… todo un amor. 


Esta es la primera foto juntos que nos hicimos después de muchísimo tiempo… fue en el ascensor cuando salíamos a pasear por Sydney. 

La felicidad nos salía por cada uno de los poros de la piel ¡Por fin juntos! 



Antes de salir del apartamento, Mike tenía otra sorpresa preparada y estaba sudando. Me dijo que me encerrara en el baño porque necesitaba como 15 minutos para prepararlo. Le hice caso y cogí mi teléfono y me senté en el baño a esperar. Le escuchaba hacer ruidos con bolsas, las sillas… ¿Qué estaría haciendo? y ¿Por qué tardaba tanto?

No se como explicarlo y las únicas 2 fotos que tengo no reflejan muy bien lo que hizo, pero Mike me había hecho a mano unos lazos con trenzas, marcos con frases y fotos de unos 12 metros de largo con un "follow me" (sígueme) en el principio para que siguiera la cinta hasta el final. A lo largo de la cinta me ponía cosas como "Porque me encanta tu sonrisa" y el siguiente marco era una foto mía sonriendo, "porque me encanta tu estilo" y el siguiente era una foto mía vestida de alguna manera que a él le parecía sexy, "me encanta tu forma de ser" y una foto mía haciendo algo que a él le gusta que haga… no se, cosas así extendido por todo el apartamento, en las 3 habitaciones. Estaba alucinando. Al final de todo, después de poner como 30 fotos mías con cosas que le gustan de mi, me pone "por todo esto y muchas cosas mas" y sigo avanzando. La última frase la hizo en 3 diferentes marcos, por lo que estaba atacada de los nervios, y me preguntó que si sería su novia sin separarnos nunca más. Si yo contestaba "si" había una cinta que llevaba a dentro de un cajón y si decía que no, la cinta acababa vacía. Por supuesto abrí el cajón y ahí había una cajita, envuelta en lazos rosas con un precioso anillo dentro que él me explicó que como estamos siempre separados, era una manera de que me sintiera unida a él, un anillo de novia. Me pareció increíble y lo más dulce que nadie había preparado para mi…




Bueno y con esta dosis de amor, nos fuimos a enseñarle la ciudad de Sydney a Mike, a que conociera algunos de mis amigos, el apartamento donde había vivido todo este tiempo y los compañeros que quedaban viviendo en él y dónde había trabajado.

Pero eso lo dejo para el siguiente post  :p


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De Bondi Beach a Coogee por toda la costa. ¡Estudios finalizados!

Hoy tengo que darme un OLÉ a mí misma... porque todo esfuerzo se recompensa, porque he conseguido un objetivo más y porque yo lo valgo!!! 
TENGO LA NOTA MAS ALTA DE MI CLASE!!!! 
Hasta la semana que viene no es definitivo, pero estoy súper súper feliz!!!!


Así empecé el día 5 de Octubre del pasado 2012, más feliz que ninguna otra persona en aquel país, y es que mis esfuerzos se veían recompensados con una altísima calificación, la más destacada de toda mi clase, lo que me llenaba de un tremendo orgullo, pues sólo yo sabía lo que aquella nota me había costado. 

Estaba deseando entregar los últimos proyectos para confirmarlo y acabar con las clases, pues aunque me gustaban mucho, me había pasado la mayoría de mi estancia en Australia estudiando y trabajando.
Aunque es cierto, que mis escapadas me las daba :p 

Como se acercaba el final de mi experiencia australiana, una noche todas las amigas que vivíamos en la misma casa, hicimos por coincidir libre para poder salir y tomarnos unas copas a gusto, reírnos, bailar y disfrutar juntas, ¡al menos por una vez! 

Fue una noche muy divertida, donde gracias a la loca de Andressa, una brasileña hippie y aventurera , no pudimos parar de reírnos. 
Camila era la otra brasileña, también las risas con ella estaban aseguradas, pero si algo destaco de esta amiga mía es su bondad y fortaleza. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho, trabajadora como poca gente he visto y con un espíritu vivo que le mantiene arriba pese a cualquier situación.  
Y la otra parte del grupo era mi amiga Natt, la española de la que llevo hablando desde mi llegada a Sydney... juntas formábamos un gran equipo.


Aquella mezcla de alegría por todo lo que estaba consiguiendo, lo que estaba viviendo en Australia y la tristeza de abandonarlo… me producía una melancolía que me llevó a echar de menos mucho a mi gente, mi tierra, mi comida… había pasado demasiado tiempo sin ir a España, más de año y medio en los que habían pasado muchas cosas, y me sentía muy lejos, necesitaba volver para recargar mi energía, ya que cuando dejé mi país hacía ya 2 años, yo estaba pasando por uno de los peores momentos de mi vida, y el sabor de boca con el que me fui tenía que ser eliminado. 

Aquella semana recibí esta foto de mi chico… desde Singapur, desde su trabajo. 




Nuestra particular cuenta atrás llegaba a su fin… por fin podríamos vernos de nuevo, pasar juntos una temporada, y los planes que teníamos ¡¡¡ eran alucinantes !!!! Estaba deseando verle, mantener una relación a distancia como lo estábamos haciendo no era fácil. Ya "sólo" quedaban 30 días mas.

¡¡¡ Y llegó otro gran día!!!! El día de la graduación, el día en el que nos entregaban los diplomas, el día en el que acababa ¡¡¡mis estudios en Sydney!!! 


Mi amigo y compañero Carlos de Argentina, me acompañó desde por la mañana, vino conmigo al acto de entrega de diplomas y me hizo esta foto, la cual guardo con mucho cariño y como prueba de mi logro: Certificado en EAPB Business en Australian Pacific College, todo un orgullo. Y sí, ¡¡¡saqué la nota más alta de toda mi promoción!!! 


Lo que hice al día siguiente fue pasear por Bondi Beach, a mediados de Octubre ya no hacía tanto frío y con una sudadera se podía estar en la playa súper a gusto. Había escuchado que la ruta por la costa desde Bondi Beach hasta Coogee era preciosa para hacer andando… no lo había preparado, pero me cogí por la mañana temprano el bus hasta allí y empecé a andar. Os dejo las fotos, porque creo que aquí las palabras empiezan a sobrar… 
























Más de 9 Kms de costa en los que atravesé preciosas playas, parques, reservas naturales e incluso un enorme cementerio a pie de playa en lo alto de una colina que llamó toda mi atención. ¡Que preciosidad de paseo! Altamente recomendable para hacerlo a menudo, impresionantes paisajes. 

Por la tarde una ducha y ¡a trabajar! que ya me quedaban pocos días y tenía que avisar de que dejaba el puesto con suficiente antelación. En el siguiente post contaré un poco más las idas y venidas en cada uno de mis trabajos, porque aquello era una locura. 


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Duele tanto, que no puedo recordarlo...

Llegué a Valencia con una pequeña maleta, no necesitaba ayuda con el equipaje, pero necesitaba que él hubiese venido a recogerme de la estación... su actitud me estaba pesando demasiado. Esta vez su excusa eran un par de reuniones... sabiendo hacía meses el día exacto de mi llegada, en fin, supongo que todo era mi culpa.

Fue mi amigo Tomy quien una vez mas pasó a recogerme, fuimos primero a casa de un amigo nuestro porque él tenía que hacer unas cosas y luego me llevó a la dirección donde se encontraba la habitación que yo había alquilado. Una casa en un edificio sin ascensor, donde no había aire acondicionado y pegaba el sol durante todo el día y donde viviría con una chica latina a la que no conocía de nada. Pero bueno, era lo que yo quería, y no me importaba, estaba segura de que aquello merecería la pena. Estaba segura. 


Mi amiga Maripaz cuando ya supo que me encontraba en la ciudad en seguida vino a verme, se vino a casa y me llenó de abrazos y besos durante un buen rato. Si algo caracteriza a Maripaz es lo cariñosa que es... un amor de personita. Nos fuimos a tomar un cócktail cerca de casa y nos pusimos al día de todo, ella tampoco entendía por qué yo no veía las cosas como el resto las veía, por qué me empeñaba en recuperar mi relación... 

Y es que yo creía a mi ex, yo creí en su palabra cuando me decía que me quería por encima de todo y más que a nadie en el mundo y que juntos resolveríamos nuestros problemas, que todo iba a cambiar y que seríamos felices. Yo le creí. 

Hasta que no pasaron un par de días, no vi a mi ex. Si, un par de días, no sé que palabra utilizar para describir como me sentía y aún ser correcta. Me puse un vestido de colores, me arreglé el pelo... me había puesto bonita para verle, me moría de las ganas de abrazarle y tenerle en mis brazos. Estaba atacada de los nervios. Y llegó, por fin llegó el momento.

Bajé a la puerta de mi casa y no estaba allí, mire a un lado y a otro y no le veía... entonces pensé que quizás estaba en la calle perpendicular y no en mi puerta. Exacto, su coche estaba parado en la avenida principal, en el lado opuesto de la calle perpendicular a mi casa. ¿Por que digo todo esto? Porque desde que salí de mi puerta hasta que llegué al coche, pudieron pasar 4 o 5 minutos que se me hicieron larguísimos. Estaba muy nerviosa mientras que él me observaba desde el asiento de su coche como llegaba hasta allí y esperaba que los coches dejasen de pasar para cruzar. Una vez llegué, no se bajo del coche. Me incliné para ver por que no salía y me hizo un gesto para que entrara. Lo primero que pensé es ¿Como iba a abrazarle dentro del coche? Todo aquello, me hizo sentir humillada, arrastrada y sin sentido alguno. Me sentía estúpida.

Arrancó el coche y nos fuimos, me preguntó como estaba, y que quería hacer. Yo no quería hacer nada más que permanecer horas frente a él y mirarle, abrazarle... me daba igual el donde y el cuando. Y él me contestó molesto porque yo no proponía ningún plan. En fin, pasamos la tarde juntos, y durante la tarde lloré, me indigné, me invadió la tristeza, el sentimiento de estupidez, el ridículo... pero a la vez sentía que por fin le tenía a mi lado, aunque él no me estuviera aportando nada de lo que yo necesitaba.
Recuerdo incluso que tenía prisa porque se había apuntado con unos amigos a hacer una carrera y llegaría tarde... ridículo. Me hizo sentir ridícula, esa es la palabra. Y lo peor es que yo era consciente de ello y no había sido la primera vez ni dejaría de pasar. 


En esa situación pasé unos cuantos días en Valencia, hasta que volé al sur, a ver a mis amigos, mi familia, mi gente. A coger energía. Hacía mucho que no iba por el sur y me apetecía una barbaridad. Quería también desconectar de él y quien sabe si reuniría fuerzas para de una vez por todas acabar con esta historia.


Mi madre me recibió con mi comida favorita, bueno, con un banquete porque allí podían comer 10 más. Disfruté cada detalle como una niña pequeña... y mis amigos fueron de uno en uno apareciendo haciéndome disfrutar de mi estancia en Cádiz al máximo. Playa, amigos, comida, feria... ¡Carpe Diem!


Me fui con mi amiga Rosa y su amigo Adrián hacia Cádiz desde el Puerto Santa María en catamarán, un trayecto bonito por la costa gaditana y donde no paramos de reír. Disfrutamos como no de nuestra gastronomía y de las playas, de los amigos y de las risas, fue un día increíble. 


Hasta que llamó mi ex y me dijo que lo sentía, que yo no merecía el trato que estaba recibiendo y que quería recuperarme, que iba a anular irse de fiesta con sus amigos el fin de semana y que se vendría al sur conmigo. Suena bien ¿verdad? La realidad era que sabía que era la feria de Sanlúcar, y que yo estaba contando los días para que empezara y disfrutarla con mis amigas como si no hubiese mañana y él quiso estar presente por si acaso yo pensaba que era más feliz sin él, y aunque quedase genial lo de anular su fin de semana con los amigos para estar conmigo, lo que hizo fue cambiarlo para otro fin de semana cuando yo ya había vuelto a su ciudad, así que me lo pasaría en aquella habitación de Valencia sola. ¿Retorcida? En absoluto, esto fue lo que pasó, tal y como lo he contado.

Me volví a Valencia triste, y realmente desubicada y lo peor es que él tenía razón, yo lo había hecho porque quería, estaba allí por decisión propia. Y aunque tenía trabajo y me mantenía ocupada, no era suficiente. Aquello no tenía sentido alguno para mi. Mi amigo Manrique se convirtió en uno de mis grandes apoyos en aquella situación, y reflexioné mucho, muchísimo sobre toda aquella historia.



Aquel verano lloré demasiado... y se tenía que acabar, tenía que poner punto y final y hacer caso a mi cabeza y dejar de seguir lo que mi corazón me decía. Pero a mí todo me seguía haciendo daño.

Él me decía que no venía a mi casa porque como no vivía sola no se sentía cómodo, que además hacía mucho calor en mi casa sin aire acondicionado y que no podía aparcar el coche en mi zona. Yo tampoco podía ir a verle con demasiada frecuencia porque eso significaría que tendría más relación con sus padres y al final pues les haríamos partícipes de nuestra historia, tampoco podíamos hacer muchas cosas extras como pareja porque él estaba muy liado con el trabajo, y cuando tenía libre, necesitaba estar con sus amigos y no tenía sentido que yo fuera con ellos, porque claro, ya no podrían hablar cosas de chicos... Daba igual que nos hubiésemos pasado tanto tiempo separados, no era yo la persona que necesitaba a su lado, estaba claro. Lo sé, todo lo que os pasa por la cabeza, lo sé. 

Sin duda alguna fueron tiempos muy duros, muy difíciles y realmente dolorosos de recordar incluso. Pero yo necesitaba quemar mis últimos cartuchos y quedarme tranquila sabiendo que por mi parte, lo había intentado todo y que no me había quedado nada por hacer. Yo al menos jamás pensaría que hubo algo que podría haber hecho y no hice. Quería acabar con todas mis energías para estar completamente segura de que nuestra historia no tenía sentido alguno.

Y así lo hice, lo alargué muchísimo y hasta que no pude más. Durante el tiempo que estuve allí, me hizo una detrás de otra, el día de mi cumpleaños no lo puedo ni siquiera recordar sin llorar, así que omitiré las decenas de detalles y gestos que tuvo conmigo hasta que llegó el día en el las cosas llegaron demasiado lejos... el día en el que aún cuando lo pienso se me encoge el alma, el día en el que sentí que aquella muerte lenta había llegado a su fin, y yo estaba completamente destrozada... tenía que salir de aquel tormento, tenía que ser fuerte y dejarle. Para siempre, tenía que ser para siempre. No me podré perdonar nunca el daño que permití que me hiciera.

Durante esos meses mis mejores amigos estuvieron siempre ahí, dándome todas aquellas fuerzas que yo había perdido, apoyándome en absolutamente todo y ofreciéndome el cariño que sin duda necesitaba. Nadie fue duro conmigo, nadie me soltó "te lo dije" o "ya lo sabía", tengo los mejores amigos del mundo y aunque esa situación no es fácil para nadie ni agradable, ellos hicieron que pudiese superarla. 

Prácticamente desde mi llegada a España estuve pensando en marcharme, echaba mucho de menos mi vida en las islas, donde se me valoraba como persona, mi trabajo, mis esfuerzos... todo tenía sentido. Así que una tarde hablando con Kin, la que había sido mi jefa en Maldivas, me ofreció volver y retomar mi puesto, con mejoradas condiciones... así que lo pensé todo y no lo dudé, acepté el puesto y nos tomó unos dos meses tenerlo todo listo para mi vuelta. En ese tiempo, disfruté de amigos, familia, comida, y trabajo, tanto como pude. Con el corazón roto pero el alma viva... 


Hay muchos buenos y terribles momentos de estos meses que no quiero explicar o escribir sobre ellos, en líneas generales fueron tiempos muy duros, muy difíciles y por los que agradezco a todos los amigos que estuvieron conmigo y la gente que me ayudó aún estando en la distancia, todo lo que hicieron por mí. Vosotros sabéis exactamente de lo que hablo, y por ello os quiero tanto. Mi salida de España estaba de nuevo en marcha, y esta vez sí que sería algo definitivo.













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¿Como ha llegado una gaditana a vivir en las Islas Maldivas?



País peculiar donde los haya. La República de Maldivas está situada en el Océano Índico, formada por unas 1.190 islas agrupadas en 26 atolones, de las cuales sólo unas 200 están habitadas, y la mitad son resorts donde gente de todo el mundo hacen realidad sus sueños. Un gran desconocido que me acababa de abrir sus puertas para que comenzara una nueva aventura.

La pregunta que la mayoría de nuestros visitantes me hacen cuando hablan conmigo es ¿Como ha llegado una gaditana a vivir en las Islas Maldivas? La respuesta, la misma cada vez que llega alguien nuevo y nunca se me hace pesada de repetir, pues en estas islas he aprendido a ser feliz por mí misma, a valorar cuanto tengo. 





He aprendido tantísimas cosas sobre el ser humano y a nivel profesional que cada vez que cuento cómo llegué a Maldivas, me siento un poquito más orgullosa de la oportunidad que tuve el pasado mes de octubre de 2010. 

Por fin me había decidido a poner punto y final a una relación que casi acaba con mi esencia, donde nunca era capaz de reunir las fuerzas suficientes para decir BASTA, una relación que sin duda, ha marcado un antes y un después en mi vida. El día que me decidí a coger mis cosas y abandonarlo todo, fue francamente duro, una experiencia que me duele recordar. Con una furgoneta cargada hasta los topes y rumbo a casa de una de mis mejores amigas, mi cabeza intentaba asimilar lo que estaba sucediendo y a plantearme posibles caminos que tomar para empezar de nuevo. 

Después de muchas horas conduciendo, un gran esfuerzo físico tras mover todas mis cosas y un largo día a mis espaldas, llegué a casa de Lucía, mi dulce Lucía. No hicieron falta palabras para que entendiera lo que estaba pasando, me ofreció su casa, su hospitalidad, sus oídos y sus consejos. Aquellos consejos que en ese momento no eran más que palabras y que empezaron a revolotear por mi cabeza hasta que me hicieron tomar la decisión que tome. Aprovechar la oportunidad... Irme lejos y aprender un idioma, estar sola y volver a creer en mí. 

Fue entonces cuando me invitó a acompañarla a unas conferencias que daban en Madrid sobre estudiar en el extranjero, en principio me planteaba irme un mes, quizás tres, mantener la mente ocupada hasta que me encontrara mejor y después volver a casa y retomar mi vida. 

No tenía apenas ahorros, así que eso dificultaba aún más la situación. Esperé a Lucía en la recepción del Hotel donde se daban las conferencias y no podía parar de llorar. Era una incapacidad terrible, estaba totalmente destrozada y no veía salida por ningún lado, me dolía el alma, y mi llanto no hacía nada por aliviarla.

Estando en aquel sillón se me acercó un hombre, de unos 60 años... con acento latino y cara de buena persona. Insistió mucho en saber qué me pasaba, por qué lloraba de aquella manera e intentó animarme sin éxito alguno. Me preguntó por el motivo por el que estaba allí, pero apenas pude articular palabra. Me insistió en que asistiera a una charla que daba su hija, me apuntó la hora y la sala donde sería en una pieza de papel, y me dijo que quizás podían ayudarme. Fue muy amable, pero no creí que pudieran hacer nada por mi. 

Aquellas charlas iban sobre todo de Australia, lugar que llamó toda mi atención en el acto. Empecé a analizar las diferentes opciones, fechas, dinero... y en la búsqueda de algo posible, me acordé de aquel señor y de la charla de su hija, mi amiga Lucía aún no había llegado, así que fui sola. 


La chica habló de la vida en Australia, del coste, de las opciones de estudios y las áreas donde hay posibilidad de encontrar trabajo. Todo muy específico y alejado de mi perfil. Pero al final de su charla, dijo que tenía un par de ofertas que quizás nos resultaran interesantes, fuera de Oceanía y me llamó por mi nombre para que fuese a verla antes de compartirlo con el resto de asistentes de aquella pequeña sala de reuniones del Hotel Princesa. 

Me sentí especial, y entendí que su padre le pidió que me lo ofreciera a mí antes que a los demás y si me interesaba, esta sería la forma que ellos tendrían de ayudarme. Aquello no era gratis, pues su empresa se lleva una alta comisión por reclutar a los candidatos perfectos (o casi perfectos en este caso), pero fuera como fuese, tenía ahí una oportunidad que si encajaba en el perfil de lo que buscaban, sería justo lo que necesitaba en aquellos momentos. Irme. 

Me ofreció un puesto de Relaciones Públicas, Guía turístico... un Guest Relation Officer, en un resort de lujo en las Islas Maldivas donde no necesitaban un alto nivel de inglés y solicitaban disponibilidad inmediata, un trabajo de 3 meses. Acepté como candidata a pesar de que no sabía inglés y empezaron las entrevistas... había más gente aplicando al mismo puesto, gente de otros puntos de España, pero aquello había sido una clara señal de que era mi oportunidad. 


Lucía me ayudó muchísimo a entender lo que desde Maldivas me decían, mentí sobre mi nivel de inglés pues ganas no me faltaron... tres días después y con un sin fin de miedos y emociones, estaba en la recta final, todo estaba en sus manos. ¿Me acabaría yendo a unas islas en medio del Océano Índico de las cuales apenas había leído que es uno de los destinos más lujosos y románticos donde los más privilegiados van a pasar su luna de miel?

Era lunes, apenas las 7 de la tarde cuando salía del cine con uno de mis mejores amigos en Madrid. Una persona que vivió algunos de los peores momentos de mi relación conmigo, al que le agradezco tantas cosas que le convierten en un amigo muy importante para mi. Salíamos de ver la película de Facebook en los cines de Callao, nos había encantado y lo estábamos comentando, cuando recibí una llamada de la agencia que estaba llevando todo el tema del trabajo en Maldivas... "Vuelas el próximo 31 de Octubre, te esperan el día 1 en tu nuevo trabajo, eres la seleccionada". 

Me dijeron que aunque mi nivel de inglés era casi nulo, mi experiencia en eventos de alto standing durante varios años en grandes ciudades de España y mi capacidad de coordinar grupos, les había convencido totalmente, pues a mi corta edad, tener 10 años de experiencia en la industria del ocio y entretenimiento, era sin duda un valor a tener muy en cuenta.

Mi amigo y yo saltamos de alegría, no daba crédito a lo que había escuchado, la Gran Vía de Madrid se me hizo diminuta de lo grande que me sentía en aquel instante... y teniendo en cuenta que tenía apenas unos días para prepararlo todo, me puse manos a la obra. Preparar papeles, dejar mi casa en buenas manos, mis cosas guardadas, informar a mi familia de todo en cuanto había pasado, informarme de donde iba a vivir y volar, marcharme... Empezaba mi primera toma de contacto con Maldivas. 


Tengo que decir que nunca más volví a ver a aquel señor ni a su hija, aunque he seguido manteniendo el contacto con ellos primero por los pagos que tenía que hacerles y gestiones varias con su empresa a cuenta del trabajo y luego a nivel personal, vía e-mail siempre se han preocupado por mi. Me gasté todos mis ahorros en aquella aventura, que confié en que sería una gran oportunidad y que merecería la pena.