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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Boudoir, el regalo perfecto para un amor en la distancia

Los días en España vuelan ... esta vez me estaba quedando más tiempo de lo habitual, pero aún así es increíble lo rápido que los días y las semanas, llegan a su fin. 

La boda de mi hermana estaba cada vez mas cerca y por lo tanto, la visita de Mike desde Singapur. Esta vez era una de esas veces que más tiempo hemos estado separados, tres meses y medio. No, no se lleva bien, aunque me mantenga ocupada y tenga muchas cosas entre manos. Duele y es muy duro empezar y acabar el día sin la persona a la que amas. 

Me pasaba los días inmersa en mis dos grandes proyectos, mi nueva empresa y el viaje de casi un mes que Mike y yo haríamos por España, visitando 12 provincias en la mitad norte del país. Era la primera vez que Mike venía a España, conocería a mi familia y además asistiría a uno de los mayores acontecimientos: ¡la boda de mi hermana!

Él es una persona nerviosa y tímida aunque no lo parezca, yo no tenía ninguna duda de que tanto en mi familia como en mi grupo de amigos y gente que me conoce, Mike caería genial. Todos le adorarían porque es una persona que sabe ganarse a la gente, tiene un corazón enorme y puedo decir que es el ser mas detallista y sentimental que conozco. 

Durante ese tiempo, accedí a posar para la gran artista gaditana Irene Vélez, de la cual admiro su gran capacidad como fotógrafa y con la que conecté desde el primer momento. Ella me propuso hacer un boudoir, lo que me pareció atrevido a la misma vez que me ilusionó muchísimo. Me comentó la idea que tenía y fijamos una fecha, nos fuimos conduciendo hacia la sierra de Cádiz, hasta un pueblo precioso que no visitaba desde mi niñez, llamado Vejer de la Frontera. Este coqueto pueblo está a 200 metros de altura sobre una montaña a orillas del río Barbate. 

Por el camino, le contaba a Irene nuestra historia de amor, nuestros proyectos de vida, nuestras ilusiones y parte de nuestros secretos. Me sentí muy cómoda con ella y fue muy fácil someterme a los encantos de su cámara. Os dejo alguna foto del resultado.






El reportaje es mucho más extenso, pero así veis unas pinceladas de una tarde que se convirtió en el mejor regalo de San Valentín y cumpleaños que le pude hacer a Mike en la distancia.

Gracias Irene Vélez, fue una experiencia maravillosa.

Podéis ver más del boudoir y de otros trabajos de esta artista aquí. 


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Despedidas y … ¡El esperado reencuentro en Sydney!

Este post lo empiezo con la foto de Jessi, la que fue mi jefa en el restaurante mexicano en el que tanto me gustaba trabajar. Disfruté muchísimo gracias a ella y a la mayoría de mis compañeros y esta foto es el momento en el que Jessi estaba haciendo el cuadrante para la siguiente semana y tuvo que borrarme porque yo ya no estaría en el equipo. 


Es duro dejar un trabajo y un grupo de gente con el que te sientes realmente a gusto, pero por alguna razón, mi vida seguía moviéndome de un sitio a otro y yo aprendí a que las despedidas no fuesen despedidas, sino unos "hasta luego" que no sabes cuando se hará realidad. 

Durante la última semana que pasaría en Sydney no estaban la mayoría de mis amigas, así que anduve bastante sola y algo triste por la situación. Me dediqué a disfrutar al máximo de todo aquello que me gustaba de la ciudad, y el día antes de que Mike cogiese su vuelo en Singapur para venir a verme, me fui a uno de mis restaurantes favoritos: "EN CASA", un restaurante español en el número 423 de Pitt street. 

Echaba mucho de menos España, y mi gente, mi comida. Más de año y medio sin pisar mi país y este sitio me animaba mucho pues aparte de la rica comida, los camareros en su mayoría eran andaluces, y siempre me lo pasaba bien cuando iba. Aquí dejo foto del último homenaje que me di en este lugar.


Otra de las cosas que hice fue comprarme algunas cosillas que me recordaran mi paso por Australia, aquí dejo un resumen ilustrativo y la foto que me mandó Mike en el ascensor de su edificio en Singapur cuando se iba al aeropuerto para coger el vuelo. 
¡¡¡¡Que nervios!!!!



Yo había dejado mi apartamento porque después de tantos meses separados, el reencuentro no iba a ser nada romántico si tiene lugar en un apartamento compartido con otras 7 personas, por no hablar de mi cuarto… ¡4 chicas! Cómo no había intimidad ninguna, yo dejé el piso el mismo día que Mike llegaba, e hice check-in en un apartamento que alquilé para 3 noches y así podíamos disfrutar Mike y yo solos y hacer turismo por Sydney antes de continuar nuestros planes. 

Estábamos súper nerviosos, él llegaba y no tendría móvil así que le di las indicaciones para que llegara hasta el apartamento (tengo razones de peso por las que no le recogí en el aeropuerto :p ). Había pedido pizzas y comprado champán, llegaba al medio día, así que después de todo un ritual de belleza los nervios empezaron a apoderarse más y más de mi. Quería darle una sorpresa, así que me fui del apartamento justo en el momento que él llegaba y le vi salir del taxi desde un rincón escondida… no podía con los nervios, quería saltar a sus brazos, pero tenía un plan, y me tocaba ser paciente. 

Esperé 10 minutos, tiempo suficiente para que él pudiese hacer el check-in y se metiera en la ducha. Esto son ventajas de conocer tan bien a tu pareja, lo primero que Mike hace cuando llega de un vuelo, no importa si es corto o largo, y si está en un hotel o en casa de alguien, es ¡darse una larga ducha!

Fue ese momento el que elegí para entrar, preparé una sorpresa y yo me preparé para ello… abrió la puerta del cuarto de baño para pasar al dormitorio y ¡casi le da un ataque al corazón al verme! Aún me pongo nerviosa al recordarlo, nos faltaban manos y fuerzas para abrazarnos, para sentirnos. ¡Nos habíamos echado tanto de menos! 

Después de comer Mike me dijo que tenía un regalo para mi, serían nuestros regalos de Navidad por adelantado. A mi no me gusta darnos las cosas fuera de fecha, pero él insistía que tenía que ser así al menos por esta vez. Empezó a poner regalos sobre la mesa y el primero que me dio fue de broma, me regaló un minibloso de leopardo roto y usado y me dijo que era una reliquia. A Mike le encantan las bromas y jugar, así que yo súper educada le dije que no era mi estilo pero que lo guardaría como oro en paño viniendo de él. No podía parar de reírse claro.

Y entonces me dio la otra caja ¡una cámara réflex digital! Él sabe que yo adoro hacer fotografías y por alguna razón que aún no entiendo muy bien, vendí mi anterior réflex digital al irme de Maldivas. Se la vendí a una compañera que no tenía opción de comprarla (por el tema de salir de Maldivas) y yo pensé que ya me compraría otra. ¡Me encantó! 

Mike es tan detallista que además de la cámara, como me la había traído de EEUU, había comprado aparte el manual de instrucciones en español, por si tenía alguna duda y quería jugar más con ella… todo un amor. 


Esta es la primera foto juntos que nos hicimos después de muchísimo tiempo… fue en el ascensor cuando salíamos a pasear por Sydney. 

La felicidad nos salía por cada uno de los poros de la piel ¡Por fin juntos! 



Antes de salir del apartamento, Mike tenía otra sorpresa preparada y estaba sudando. Me dijo que me encerrara en el baño porque necesitaba como 15 minutos para prepararlo. Le hice caso y cogí mi teléfono y me senté en el baño a esperar. Le escuchaba hacer ruidos con bolsas, las sillas… ¿Qué estaría haciendo? y ¿Por qué tardaba tanto?

No se como explicarlo y las únicas 2 fotos que tengo no reflejan muy bien lo que hizo, pero Mike me había hecho a mano unos lazos con trenzas, marcos con frases y fotos de unos 12 metros de largo con un "follow me" (sígueme) en el principio para que siguiera la cinta hasta el final. A lo largo de la cinta me ponía cosas como "Porque me encanta tu sonrisa" y el siguiente marco era una foto mía sonriendo, "porque me encanta tu estilo" y el siguiente era una foto mía vestida de alguna manera que a él le parecía sexy, "me encanta tu forma de ser" y una foto mía haciendo algo que a él le gusta que haga… no se, cosas así extendido por todo el apartamento, en las 3 habitaciones. Estaba alucinando. Al final de todo, después de poner como 30 fotos mías con cosas que le gustan de mi, me pone "por todo esto y muchas cosas mas" y sigo avanzando. La última frase la hizo en 3 diferentes marcos, por lo que estaba atacada de los nervios, y me preguntó que si sería su novia sin separarnos nunca más. Si yo contestaba "si" había una cinta que llevaba a dentro de un cajón y si decía que no, la cinta acababa vacía. Por supuesto abrí el cajón y ahí había una cajita, envuelta en lazos rosas con un precioso anillo dentro que él me explicó que como estamos siempre separados, era una manera de que me sintiera unida a él, un anillo de novia. Me pareció increíble y lo más dulce que nadie había preparado para mi…




Bueno y con esta dosis de amor, nos fuimos a enseñarle la ciudad de Sydney a Mike, a que conociera algunos de mis amigos, el apartamento donde había vivido todo este tiempo y los compañeros que quedaban viviendo en él y dónde había trabajado.

Pero eso lo dejo para el siguiente post  :p


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Mi 28 cumpleaños en Singapur

Volar desde Kuala Lumpur en Malasia hasta Singapur, es muy económico y se tarda apenas una hora de vuelo. Era la tercera vez que viajaba a este destino, además lo hacía con Mike, por lo que fue como cantar y coser. 

Llegamos el día 1 de Julio por la tarde pero me encontré con un enorme ·HAPPY BIRTHDAY· de brillantes colores colgando del techo. Sí, tengo que reconocer que este hombre es todo detalles. 
Esa noche no pude dormir por algún motivo desconocido, así que me puse a ver la gran final de la Eurocopa entre España e Italia y en cada gol, escuchaba gritos de españoles ubicados en algún lugar del edificio que me hacían sentir de alguna manera, acompañada. 

Empecé a recibir felicitaciones de mi familia y amigos, mensajes de apoyo que me hicieron sonreír y sentirme feliz conforme los leía. Es bonito sentir el cariño de los tuyos aunque haya más de 15.000 Kms de por medio. Además la sensación de cumplir años a la vez que ves que estás cumpliendo metas, hace que me sienta mejor conmigo misma, lo que considero un buen regalo de cumpleaños. 

Me levanté con el ruido de alguien llamando a la puerta, y cuando abrí me encontré con un mensajero que me traía un corazón de rosas rosas y blancas con una nota en español que decía "Feliz cumpleaños cariño" y venía de parte de Mike. A medida que pasaba el tiempo, iba recibiendo más felicitaciones, y me hicieron mucha gracia porque la mayoría de la gente no sabía en qué parte del mundo me encontraba. Teniendo en cuenta que salí de Maldivas un 28 de Junio, pasé en Malasia un fin de semana y estaba en Singapur, donde pasaría una semana antes de mudarme a Sydney en Australia, era algo más que entendible. Hasta yo misma me sentí desorientada. Fue divertido. 

Cuando Mike llegó del trabajo, vino con una botella de champán perfectamente fría y una cajita de fresas para celebrarlo en casa mientras abría mis regalos. Puso en la pequeña mesa de centro, dos cajitas pequeñas envueltas en papel negro con un lazo rosa fucsia, y dos pergaminos encima de las cajas. Me dijo que como me encantaban esos colores, a partir de ahora cada vez que recibiera un regalo, sería envuelto de esta manera que a mí me pareció tan bonita y original. 


Fue un momento muy importante en nuestra relación, ya que él me ofreció todo su apoyo incondicional y me desveló sus sentimientos más profundos de una forma totalmente abierta y sin miedo al rechazo por mi parte, ya que había estado un año siempre ahí pero yo era incapaz de sentir nada, por muy claro que viese las cosas. Fue una tarde muy emotiva, sobretodo para Mike, me atrevería a decir. 

Después de bebernos el champán y arreglarnos para salir a cenar, cogimos un taxi hacia la zona que hizo posible que nuestra historia de amor comenzara, Marina Bay Sands. Recuerdo bajar del taxi, con una elegancia exquisita ambos vestidos de blanco e ir de la mano de Mike por el lujoso hotel y subir en el ascensor hasta la planta 57 donde se encuentra el restaurante "Sky on 57", ofreciendo unas vistas espectaculares de Singapur y el puerto. 



Fue una cena maravillosa, el restaurante todo un lujo, la compañía perfecta y fue así como pusimos broche de oro a uno de los mejores cumpleaños de mi vida... Esta vez en Singapur. 



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Encuentro en Malasia... Todo un cambio en nuestras vidas

Cuando me iba de Maldivas, la situación en mi departamento era un poco caótica ya que mi jefa se había ido un par de meses antes al igual que mi compañera y mejor amiga Iryna. Teníamos a una persona que hacía lo que podía para dirigir nuestro departamento pero no había un sólo día que los sofocos no saliesen a la luz. Nos invadía una grandísima desorganización, y eso se veía reflejado en el carácter de cada uno. A eso le sumaba que yo estaba contando los días para marcharme de aquellas islas, y el tiempo cada vez iba más lento si es que aquello era posible. 

Había contactado con la agencia con la que hablé hacía ya dos años acerca de irme a Australia, todo seguía estando ahí, aún era posible, y sólo tenía que decidirme por la escuela donde quería estudiar, el tiempo que quería quedarme y la zona donde quería vivir. La misma chica maja de hacía dos años me ayudó en todo, sus consejos me sonaban a dulce melodía y toda la información que me facilitaba llegaba a mí en forma de pequeños cohetes de colores a los cuales me moría de ganas por sentir de cerca. Apliqué por mi visado, pagué una importante suma de dinero a la escuela australiana y casi me quedé sin ahorros para empezar esta nueva aventura, pero confiaba en que todo iba a salir bien... se dice que quien no arriesga no gana, y yo iba a seguir arriesgando, porque en experiencia, mi ganancia era incontable. 

Presenté mi dimisión en el hotel de Maldivas, al subdirector general ya que el director general era aún demasiado nuevo y me sentía más cómoda hablando con Matt. Matt es un chico australiano por cierto, muy simpático y noble, el cual si podía echar una mano, siempre estaba disponible. La noticia de mi marcha no le hizo mucha gracia, y obviamente quería saber mis razones. ¡BINGO! Yo no me había preparado esa respuesta en inglés... así que dejé que mi corazón hablase, me expresé lo mejor que pude y le dije que yo suponía que soy una persona ambiciosa y que sentía que en aquel lugar ya no podía aprender más... y quería ir un paso más adelante, ahora que ya el idioma no era una barrera, quería formarme académicamente para mejorar, para poder alcanzar metas mas altas... y allí me sentía atada... allí ya no podía escalar mas alto. Además de eso comenté la situación de desorden que había en mi departamento y que lo había decidido, me marchaba y era una decisión irreversible. 

En seguida vino el Director General y haciendo bromas me ofrecieron quedarme en un puesto superior. incluso me aconsejaron hacerme pareja de alguno de los chicos que hablaban inglés nativo y de esa manera no necesitaría estudios superiores... absurdo, sentí que todo aquello era absurdo, así que no les hice demasiado caso y me marché de la oficina. Yo daba por hecho que mi dimisión estaba presentada, y tenía fecha de salida... ellos podían seguir bromeando todo lo que quisiesen, pero la única chica que hablaba español se les marchaba ... lloviese o cayesen truenos. 

Después de una sencilla despedida con mis compañeros y amigos y un regalo maravilloso de manos de mi amiga Karen, llegó el día... tenía que decir adiós a Maldivas y aunque me daba pena, mi corazón estaba feliz... había superado una etapa muy dura de mi vida de una forma muy bonita... ¿El balance de mi paso por las islas? Ya lo haré en otro momento... no es hora de ponerse a pensar... 

Mi 28 cumpleaños se acercaba y no quería pasarlo sola en Australia o sin la opción de poder hacer algo diferente en Maldivas, así que como también necesitaba hacer unas compras antes de mudarme a Sydney donde era invierno, decidí pasar unos días en Kuala Lumpur en Malasia y luego irme a casa de Mike en Singapur. Le propuse a él que viniese a Malasia, y me acompañara esos días... desde Singapur esta cerca y así pasábamos mas días juntos, yo me marchaba por una larga temporada y al fin y al cabo, él y yo estábamos muy unidos. Mike aceptó, pero antes me habló de sus sentimientos, de lo que yo significaba para él  y que aunque siempre había estado ahí para apoyarme y para lo que necesitara, lo que él sentía por mí no había dejado de crecer y que sería conveniente que me decidiese acerca de nosotros. 

Lo que a mi me ocurría con Mike es que cuando le conocí yo seguía enamorada de mi ex, y me dirigía a España a reencontrarme con él aunque aquello fuese lo más estúpido que he hecho en mi vida y sólo sirviese para hacerme aún más daño. Mike me gustó desde el primer momento que le conocí, recuerdo que en nuestro primer encuentro estuve con una sonrisa permanente en la cara que hacía años que no me asomaba... Es divertido, atento, caballero... y con él no se puede parar de reír en ningún momento. Me devolvió aquello que perdí ... conocer a Mike me hizo ver que sí que hay gente maravillosa en el mundo y que por qué tenía que seguir soportando aquel calvario en el que yo vivía. 
Aún así... siempre mi respuesta fueron negativas, nunca acepté estar con él, porque desde el primer momento le fui sincera... no oculté mis sentimientos... y le dije que aunque no estuviese con mi pareja, mi corazón estaba destrozado y no era capaz de sentir nada por él ni por nadie. Necesitaba recuperarme de aquello... 

Mike siempre me respetó, y esperó meses y meses... más de un año... hasta que cuando nos reencontramos en Malasia, en aquel hotel de Kuala Lumpur donde le esperé a que llegara de un vuelo con retraso, supe que no quería separarme nunca más de él en cuanto le vi al abrir la puerta. Nos fundimos en un abrazo en el que los besos, las caricias y las caras felices por reencontrarnos de nuevo me hicieron sentir el corazón más fuerte y más vivo que nunca. Sabía que le quería... y sabía que quería estar a su lado... me sentía protegida, cuidada, aliviada, feliz, en paz... Y me limité a disfrutar de él todo lo que pude. 


Mike no daba crédito a lo que tenía... le costó mucho asimilar que era cierto que yo quería estar con él, que después de ser mi amigo más de un año, y quererme en la distancia obteniendo sólo negativas por mi parte, por fin mi corazón estaba sano y fuerte y le amaba. Fue entonces cuando empezamos nuestra historia de amor correspondida... disfrutando de unos días maravillosos en las calles de Kuala Lumpur donde la felicidad nos rebosaba por cada poro de nuestra piel... 


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...¿ y si me vuelvo a tu lado?

Con temperaturas altísimas en Maldivas y riéndome con mis amigos en España por el frío que estaban pasando en los primeros meses del año, me sentía una persona afortunada. Pues tenía mucha gente que me quería y me apoyaba en esta aventura y que sentía que disfrutaban conmigo cada una de las maravillas que aquí yo viví, y a la misma vez sufrían conmigo el lado negativo de estar viviendo en un sitio como este y en las circunstancias que todo sucedió. Me encantaba aprender cada día, ese era el propósito de haber aceptado el puesto de trabajo... y estaba dispuesta aprovechar la oportunidad. 



Mis escapadas a bucear cada vez eran más frecuentes y me certifiqué como buzo, no todo el mundo puede tener esa licencia emitida en las Islas Maldivas, y cada una de las inmersiones las he disfrutado muchísimo. 




Barcos hundidos, corales de infinidad de colores, cientos de peces de muchas clases, sensaciones tensas cuando veía tiburones, y un largo etcétera que no voy a detallar más porque creo que es algo que se tiene que vivir en primera persona. Alucinante. 

Una mañana me convocaron para una charla que nos daban a todos los empleados sobre sexualidad y enfermedades de transmisión. El tener sexo en un sitio como el que yo me encontraba, para los que vivíamos allí era algo casi impensable. La charla la dieron dos chicas de Sri Lanka, tapadas hasta los tobillos ya que eran musulmanas y en inglés. Me parecía bastante surrealista, los temas que se trataron eran los mismos que a nosotros nos enseñan cuando aún vas al colegio, y es increíble ver como reciben y asimilan cada uno de ellos, la información que se les daba. Cuanto menos, fue una experiencia curiosa.

Volviendo al tema de mi ex... nuestras conversaciones cada vez eran más frecuentes y más agradables. Apenas discutíamos y aunque tuvimos un par de fuertes encontronazos debido a algunas cosas que me llegaron desde España, que él me negaba y la impotencia de estar a 10.000 Kms de donde está el problema, nosotros seguíamos con la idea de volver a estar juntos en algún momento. La provisión de ibéricos que me traje de España empezaba a acabarse y las ganas de estar con él aumentaban cada día. Así que la idea de abandonar mi puesto y volver a casa era algo que se me pasaba bastante a menudo por la cabeza. 

Es cierto que creí que había un cambio en él, es cierto que pensé que esta vez todo iba a ser diferente y es cierto que confié en que el amor que yo sentía no podía ser en vano, es la persona que más había amado en mi vida, con la que he compartido momentos maravillosos y francamente terribles. Él es la persona que me ha hecho sentir el amor más grande que jamás había sentido. Y en ningún momento creí que algo tan grande y tan fuerte, se pudiese no valorar, o tirar por la borda sin mas. 

Puede que la sensación que tenía de que todo iba a salir bien no fuese mas que un falso espejismo de lo que mi corazón deseaba que pasase. Fuera como fuese, las ganas de estar juntos incrementaban por día y el malestar que tenía en las islas también. Se me había acabado la reserva de comida, ya no tenía otra alternativa a comer en la cantina, por lo que empecé a no comer regularmente y aquello me influenció en el carácter, en los ánimos y por supuesto en mi forma física. 

Después de pensarlo mucho, fui a la oficina de mi jefa, Kin. Ella me notó nerviosa, preocupada y en seguida se sintió igual. Le conté que tenía fuertes motivos personales para irme de Maldivas y que aunque aún iba a esperar algo más de tiempo para estar segura sobre mi decisión, quería informarle de lo que estaba pensando. Ella se sorprendió muchísimo, no se lo esperaba, fue un jarro de agua fría y recuerdo su mirada clavada en la mía, triste pero acusadora al mismo tiempo, mientras permanecía sentada frente a mi esperando alguna explicación por aquella noticia que le acaba de soltar sin más. 

Sabía que me iba a ir, conozco mi manera de ser y soy una persona de impulsos. No me sentía bien allí, y además seguía con la esperanza de arreglar todo con mi ex y finalmente poder disfrutar de una vida juntos como aquella que ideamos al principio de estar juntos tumbados en la cama mirando al vacío, donde pasábamos horas abrazados hablando de lo feliz que éramos y lo mucho que nos queríamos. 

No puedo evitar llorar cada vez que pienso en nuestra historia. El nudo que me presiona la garganta esta siempre presente cuando pienso en él. Ahora todo me parece absurdo... Pero para mantener un orden en la historia, sigo contando que efectivamente lo había decidido y me marchaba y se lo tenía que decir. Voy a intentar que la parte de mi que está herida por todo lo que paso a partir de entonces, no hable más que mi cabeza, y que el débil de mi corazón no tome protagonismo en estas palabras. 

Le llamé esa misma tarde y le comenté sin darle ninguna razón clara que estaba pensando en marcharme de allí. Su reacción fue de sorpresa y a pesar de que me había repetido numerosas veces que contaba los días para que estuviésemos juntos y felices de nuevo, no parecía muy contento. Me dijo que me pensara bien las cosas, que ante todo por supuesto que lo más importante era mi felicidad, y que si no estaba bien allí pues que por supuesto me volviese y una serie de comentarios entre los que no pude encontrar el que yo ansiosamente esperaba de... ¡Por fin vuelves a mi lado! Incluso me preguntó varias veces si era seguro que no dejaba todo aquello por él, que él no quería ser la razón de mi marcha. Y yo lo entendí, no quería que hiciese nada más por él y que empezara a pensar en mí... pero lo hacía por mi, sinceramente creía que sería mas feliz a su lado que en Maldivas trabajando y aprendiendo todo aquello que no había tenido la oportunidad de aprender antes.

Aquella noche apagué la luz de mi cuarto, cerré los ojos y deseé apagar mi mente aunque fuese por unas horas... 












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