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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Felicidad en estado puro

Se acercaba el día, la cuenta atrás estaba casi en su fin ... Mike estaba a punto de llegar a España y ya estaba todo casi listo para su bienvenida, y por supuesto ¡para la gran boda de mi hermana Tamara!

Justo unos días antes de que Mike pisara suelo español, tuvimos la oportunidad después de ... ¿10 años? ¿8? no se la verdad ... juntarnos las tres mejores amigas del instituto: Cristina, Ana y yo. Éramos inseparables, caracteres súper diferentes y un amor incondicional entre nosotras, que nos hizo vivir aquella etapa como si fuésemos hermanas. Nos repartíamos el tiempo entre Sanlucar, Puerto Santa María y Chipiona, nuestras tierras natales. Tenemos tantas batallas, que al juntarnos y empezar a hablar de los avances que cada una había hecho en su vida, fue sorprendente lo rápido que avanza el tiempo y como las personas luchamos y peleamos por nuestros sueños, y otras se limitan a aceptar la vida tal y como les viene. 

Ellas pasaron conmigo la peor etapa de mi vida, que fue la muerte de mi padre y todo lo que aquello trajo consigo y estaban muy orgullosas de mi. Quiero a estas dos grandes amigas, como a mis hermanas, y ahora que las volvía a tener juntas, demostrándome que ese amor era correspondido, no podría imaginarme un momento mejor, era súper feliz. Por lo tanto, salimos a celebrarlo. 


Ambas me ayudaron mucho a sacar la fuerza y la valentía que a día de hoy me hace conseguir lo que me proponga en la vida. Amigas, GRACIAS por confiar ciegamente en mi, GRACIAS por recordarme siempre todo lo que soy capaz de hacer, GRACIAS por estar siempre sin excepción alguna, fuese para llorar sin parar, o para reír. GRACIAS por compartir conmigo una de las etapas mas duras de mi vida, y hacerme sonreír con cariño cuando la recuerdo tras haber pasado los años. GRACIAS CRISTINA Y ANA.

Gracias a Cristina, "la ardillita feliz" como la llamábamos, pude entrar a formar parte de una familia maravillosa, la familia "Rodríguez Carrasco" formada por sus padres y hermanos, y todo aquel que se acercara un poquito. Esta familia, me enseñó algo desde primera hora: a compartir, a apoyarnos uno a los otros, a ser serviciales, a celebrar cada día como si fuese fiesta... me enseñaron a amar de otra manera. 

A día de hoy tengo que decir que las hermanas Rodríguez Carrasco, son todas amigas mías, cada una en su medida, pero los años y las circunstancias me han unido más a Rosa y a Puri, de las cuales no voy a ponerme a hablar (de momento) porque entonces, no tendría límite. 

Con un temporal realmente feo de vientos y fuerte lluvia, me fui a Sevilla para coger el AVE hacia Madrid, donde me quedaría a dormir con Puri, la hermana más pequeña de la familia. Sólo era una noche, pero ella estaba acostumbrada a mis visitas fugaces, incluso es mejor así ... se dice que " lo bueno si es corto, dos veces bueno " . 

Mike llegaba al medio día, así que había reservado el coche de alquiler para nuestra ruta por España de casi un mes, en el mismo aeropuerto de Barajas. Por mi nueva empresa, empecé a hacer contratos con varias compañías y apenas pagamos 200€ por el coche, con seguro a todo riesgo incluido para el mes completo ¡Una ganga! Y cuando recogimos el coche, estábamos encantados, negro, nuevo, apenas 6.000 kilómetros, precioso... nuestra aventura empezaba bien.



Me es difícil explicar lo que sentimos Mike y yo al vernos después de más de tres meses separados. hasta mirarlo a la cara y besarlo se me habían olvidado, volvía a revivir sensaciones, recuperar su olor de nuevo, sentirme pequeña en sus gigantes brazos... ¡ por fin tenía a mi amor conmigo ! 

Él llegó muy cansado, el viaje de Singapur a Madrid había durado unas 20 horas y Mike se había subido al avión tal y como llegó de trabajar, sin ni siquiera pasar por casa, y se le notaba mucho. Le dejé que durmiera durante más de dos horas, el camino a Córdoba era largo, y al llegar se encontraría con mi familia, así que era mejor que descansara todo lo que pudiese.

¡Allá vamos!



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De Madrid a Córdoba ... ¡Reencuentros y gastronomía!

La mejor manera de recuperarme de 25 horas de vuelo y concierto, fue con un buen desayuno. Me di el placer de tomar el primero, en "El paraíso del jamón".  A decir verdad, me da lo mismo "El museo del jamón", "La casa del jamón" o cualquiera de ellos, pero sí, quería un buen bocadillo de jamón de bellota, regado con nuestro maravilloso aceite de oliva y como no, en mi adorada Madrid.

Ese día además continuaba la cosa de gastronomía española. Había quedado para comer con David y Ana, mis amigos de Madrid a los que conocí en Maldivas a través de otra amiga madrileña que les recomendó mi resort. 



El caso es que como ellos vieron la necesidad que tenía en Maldivas, escogieron el sitio perfecto para llevarme a comer... ¡una quesería!

Me considero una ratona, me gustan todos los tipos de queso y no creo que jamás me canse de comer este delicioso manjar.  Me llevaron a un sitio en la Calle Jose Abascal, llamado "Cheesbar Poncelet" ... y mejor que describirlo, os dejo un par de fotos antes de que arrasásemos con todo aquello.  



Nada más entrar, un fuerte olor a queso te da una bofetada irremediable, pero enseguida te acostumbras a ello. El local está decorado muy elegante, en tonos vainilla y madera... tienen una bodega espectacular y el servicio es buenísimo y son ¡más de 300 variedades de quesos las que tienen en el menú!

Los camareros te aconsejan en todo momento con qué tomar cada queso, refiriéndose a la gran variedad de vinos y de panes. Sin duda, fue un sitio para anotar en mi lista de lugares favoritos, y recién llegada a España, aún lo valoré mucho más. 

En Madrid estuve apenas 2-3 días, y a pesar de esta grandiosa bienvenida entre quesos, jamón y concierto de música española a nuestro más puro estilo gaditano, mis días se quedaron cortos para hacer las cosas que tenía pendientes de hacer. 

Venía a España con dos objetivos claros y muy importantes: La boda de mi hermana y la creación de mi propia empresa, mi propio proyecto. 

Mi hermana me avisó de que se casaba en Marzo, un mes antes de yo irme de Australia... así que ir a España por Navidad, me permitiría estar con ella los dos meses previos a la boda para ayudarla en todo y compartir con la única hermana que tengo, un momento tan importante en la vida de una mujer, como es ¡LA BODA!

Ella había cerrado la cita con Pronovias para la prueba de su vestido, a los tres días de yo llegar a España, por lo que en cuanto acabé las dos o tres reuniones que me cerré en Madrid para llevar a cabo el inicio de mi proyecto, puse rumbo a Córdoba, la ciudad donde mi hermana vive desde hace muchos años, y donde habían elegido casarse. Concretamente en un pueblo muy pequeño llamado "Moriles".

Mi hermano y la novia llegaban casi a la misma vez, al igual que mi madre, así que nos reunimos todos y fue muy divertido. Yo llevaba casi año y medio sin venir a España, por lo que tenía muchas ganas de compartir estos momentos con mi familia y disfrutar de los grandes acontecimientos que estaban ocurriendo. 

Aquí os dejo foto del desayuno pocas horas antes de ir a probarse el vestido de novia... 











Y ahora otro de los grandes noticiones... ¡mi hermano y su novia iban a ser papás! Mi familia sigue creciendo y ahora es mi hermano pequeño el que me hace tita de nuevo. Fueron muchas emociones, para mí, mi hermano es el pequeño de la familia, aunque es el hombre de la casa... Todos estábamos muy ilusionados con la noticia y aquello fue otro motivo más que celebrar en familia.

No podía creer lo mayores que estaban mis sobrinos, un año en la vida de estos pequeños adolescentes ¡les cambian muchísimo! Mi sobrino tenía voz medio de hombre medio de niño, mi sobrina estaba más rebelde que nunca y los dos altísimos y hechos todos unos mini-adultos.

Me daba pena pensar en que me estaba perdiendo todas estas cosas. Es triste venir y notar cambios tan grandes. Me propuse disfrutar cada segundo que pudiese de todos ellos, pues por el tipo de vida que llevaba, no tenía la oportunidad de disfrutar de los míos tanto como quisiera. 

Os dejo unas fotos del paseo que dimos por el centro de Córdoba y la zona de la judería, buscando los complementos de novia para mi hermana... aunque las fotos parezcan un poco de turista, es que me quizás me sintiera un poco así ¡aunque estuviese en mi tierra! ¡Ay! Andalucía, como te echo de menos...







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Despedidas y … ¡El esperado reencuentro en Sydney!

Este post lo empiezo con la foto de Jessi, la que fue mi jefa en el restaurante mexicano en el que tanto me gustaba trabajar. Disfruté muchísimo gracias a ella y a la mayoría de mis compañeros y esta foto es el momento en el que Jessi estaba haciendo el cuadrante para la siguiente semana y tuvo que borrarme porque yo ya no estaría en el equipo. 


Es duro dejar un trabajo y un grupo de gente con el que te sientes realmente a gusto, pero por alguna razón, mi vida seguía moviéndome de un sitio a otro y yo aprendí a que las despedidas no fuesen despedidas, sino unos "hasta luego" que no sabes cuando se hará realidad. 

Durante la última semana que pasaría en Sydney no estaban la mayoría de mis amigas, así que anduve bastante sola y algo triste por la situación. Me dediqué a disfrutar al máximo de todo aquello que me gustaba de la ciudad, y el día antes de que Mike cogiese su vuelo en Singapur para venir a verme, me fui a uno de mis restaurantes favoritos: "EN CASA", un restaurante español en el número 423 de Pitt street. 

Echaba mucho de menos España, y mi gente, mi comida. Más de año y medio sin pisar mi país y este sitio me animaba mucho pues aparte de la rica comida, los camareros en su mayoría eran andaluces, y siempre me lo pasaba bien cuando iba. Aquí dejo foto del último homenaje que me di en este lugar.


Otra de las cosas que hice fue comprarme algunas cosillas que me recordaran mi paso por Australia, aquí dejo un resumen ilustrativo y la foto que me mandó Mike en el ascensor de su edificio en Singapur cuando se iba al aeropuerto para coger el vuelo. 
¡¡¡¡Que nervios!!!!



Yo había dejado mi apartamento porque después de tantos meses separados, el reencuentro no iba a ser nada romántico si tiene lugar en un apartamento compartido con otras 7 personas, por no hablar de mi cuarto… ¡4 chicas! Cómo no había intimidad ninguna, yo dejé el piso el mismo día que Mike llegaba, e hice check-in en un apartamento que alquilé para 3 noches y así podíamos disfrutar Mike y yo solos y hacer turismo por Sydney antes de continuar nuestros planes. 

Estábamos súper nerviosos, él llegaba y no tendría móvil así que le di las indicaciones para que llegara hasta el apartamento (tengo razones de peso por las que no le recogí en el aeropuerto :p ). Había pedido pizzas y comprado champán, llegaba al medio día, así que después de todo un ritual de belleza los nervios empezaron a apoderarse más y más de mi. Quería darle una sorpresa, así que me fui del apartamento justo en el momento que él llegaba y le vi salir del taxi desde un rincón escondida… no podía con los nervios, quería saltar a sus brazos, pero tenía un plan, y me tocaba ser paciente. 

Esperé 10 minutos, tiempo suficiente para que él pudiese hacer el check-in y se metiera en la ducha. Esto son ventajas de conocer tan bien a tu pareja, lo primero que Mike hace cuando llega de un vuelo, no importa si es corto o largo, y si está en un hotel o en casa de alguien, es ¡darse una larga ducha!

Fue ese momento el que elegí para entrar, preparé una sorpresa y yo me preparé para ello… abrió la puerta del cuarto de baño para pasar al dormitorio y ¡casi le da un ataque al corazón al verme! Aún me pongo nerviosa al recordarlo, nos faltaban manos y fuerzas para abrazarnos, para sentirnos. ¡Nos habíamos echado tanto de menos! 

Después de comer Mike me dijo que tenía un regalo para mi, serían nuestros regalos de Navidad por adelantado. A mi no me gusta darnos las cosas fuera de fecha, pero él insistía que tenía que ser así al menos por esta vez. Empezó a poner regalos sobre la mesa y el primero que me dio fue de broma, me regaló un minibloso de leopardo roto y usado y me dijo que era una reliquia. A Mike le encantan las bromas y jugar, así que yo súper educada le dije que no era mi estilo pero que lo guardaría como oro en paño viniendo de él. No podía parar de reírse claro.

Y entonces me dio la otra caja ¡una cámara réflex digital! Él sabe que yo adoro hacer fotografías y por alguna razón que aún no entiendo muy bien, vendí mi anterior réflex digital al irme de Maldivas. Se la vendí a una compañera que no tenía opción de comprarla (por el tema de salir de Maldivas) y yo pensé que ya me compraría otra. ¡Me encantó! 

Mike es tan detallista que además de la cámara, como me la había traído de EEUU, había comprado aparte el manual de instrucciones en español, por si tenía alguna duda y quería jugar más con ella… todo un amor. 


Esta es la primera foto juntos que nos hicimos después de muchísimo tiempo… fue en el ascensor cuando salíamos a pasear por Sydney. 

La felicidad nos salía por cada uno de los poros de la piel ¡Por fin juntos! 



Antes de salir del apartamento, Mike tenía otra sorpresa preparada y estaba sudando. Me dijo que me encerrara en el baño porque necesitaba como 15 minutos para prepararlo. Le hice caso y cogí mi teléfono y me senté en el baño a esperar. Le escuchaba hacer ruidos con bolsas, las sillas… ¿Qué estaría haciendo? y ¿Por qué tardaba tanto?

No se como explicarlo y las únicas 2 fotos que tengo no reflejan muy bien lo que hizo, pero Mike me había hecho a mano unos lazos con trenzas, marcos con frases y fotos de unos 12 metros de largo con un "follow me" (sígueme) en el principio para que siguiera la cinta hasta el final. A lo largo de la cinta me ponía cosas como "Porque me encanta tu sonrisa" y el siguiente marco era una foto mía sonriendo, "porque me encanta tu estilo" y el siguiente era una foto mía vestida de alguna manera que a él le parecía sexy, "me encanta tu forma de ser" y una foto mía haciendo algo que a él le gusta que haga… no se, cosas así extendido por todo el apartamento, en las 3 habitaciones. Estaba alucinando. Al final de todo, después de poner como 30 fotos mías con cosas que le gustan de mi, me pone "por todo esto y muchas cosas mas" y sigo avanzando. La última frase la hizo en 3 diferentes marcos, por lo que estaba atacada de los nervios, y me preguntó que si sería su novia sin separarnos nunca más. Si yo contestaba "si" había una cinta que llevaba a dentro de un cajón y si decía que no, la cinta acababa vacía. Por supuesto abrí el cajón y ahí había una cajita, envuelta en lazos rosas con un precioso anillo dentro que él me explicó que como estamos siempre separados, era una manera de que me sintiera unida a él, un anillo de novia. Me pareció increíble y lo más dulce que nadie había preparado para mi…




Bueno y con esta dosis de amor, nos fuimos a enseñarle la ciudad de Sydney a Mike, a que conociera algunos de mis amigos, el apartamento donde había vivido todo este tiempo y los compañeros que quedaban viviendo en él y dónde había trabajado.

Pero eso lo dejo para el siguiente post  :p


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Mi vuelta a Maldivas, resumo casi un año en este post

La sensación se sobre volar de nuevo esas paradisiacas islas es indescriptible, tanta belleza, tanta maravilla, tan especial... Sentía que volvía a casa. Sentía que volvía donde fui capaz de recuperar una vez mi sonrisa, donde recuperé mis ganas de seguir luchando, donde casi me recuperé a mi misma. Y esta vez sería definitivo, ahora ya lo tenía todo claro... con las profundas heridas aún en mi corazón, sabía que aquello significaría un paso adelante, esta vez estaba segura que no iba a dejarme pisar más, el daño que sentía, era sencillamente insufrible, aquello tenía que acabar y mi regreso a Maldivas lo haría posible. Llegue dispuesta a centrarme sólo y exclusivamente en mi felicidad... y yo, todo lo que me propongo, es para conseguirlo. 

Curiosamente, a los pocos días de llegar, en unas charlas que nos dieron en la compañía para enseñarnos el valor de hacer las cosas diferentes y siempre lo que uno desea, me pusieron un video que describía exactamente como me sentía en aquel momento. Una chica japonesa, sorda, aprendiendo a tocar el violín y su profesora al ver lo difícil que le resultaba, la humillaba, le reprochaba el que no lo hiciera bien y le decía que se dedicara a otra cosa. Y esa chica encontró a un humilde señor que tocaba el violín en la calle, que puso todo su empeño y confianza en ella y en su música, y ella, utilizando como motivación todo ese sentimiento negativo que tenía en su interior, se demostró a ella misma y al resto del mundo de que no sólo era buena tocando el violín, sino que era capaz de conmover al resto con su música, con la manera que ella expresaba la fuerza y el amor que llevaba dentro. Aquí os pongo el enlace de ese video, porque sin duda, es precioso y me hizo aún tener más ganas de intentarlo. 


Ahí llegaba yo, con mi corazón roto y lleno de tiritas, como aquella chica se presentó en el teatro con su violín hecho pedazos a causa de otro... 

Cuando mi barco llegó a la isla donde había vivido antes, estaban mis dos grandísimas amigas Iryna y Karen, a las que no veía el momento de abrazar... y con ellas estaba mi jefa, Kin, a la que admiro y quiero muchísimo. Me dieron una calurosa bienvenida, me llenaron de abrazos y todas coincidían que no se creían que volvía hasta que me vieron... Fue un momento tremendamente bonito que siempre llevaré en mi corazón, el reencuentro con personitas tan especiales como ellas. 

Esta vez viviría con Iryna en la misma casa, juntas y solas. Y mi jefa se había encargado de que tuviese un pequeño frigorífico en la habitación porque sabía que venía cargada de comida de España y que para mí era un problema grande lo de la alimentación en aquella isla. La felicidad que sentí aquel día es una de las razones por las que me siento afortunada de tener a la gente que tengo a mi alrededor. 

En las mismas clases donde me habían puesto aquel estupendo video, me pidieron que compartiera mi experiencia personal con el resto de asistentes, todos nuevos trabajadores en la empresa venidos de todas partes del mundo. Pensaron que como yo había vuelto, y lo había hecho por decisión propia, tendría algo importante que aportar a aquella gente y sin duda lo fue. Me emocioné muchísimo hablando de lo que aquella empresa, aquellas personas, aquellas islas, significaban para mi. Fueron 20 minutos hablando en inglés donde hice asomar alguna lágrima de gente que me vio llegar el año anterior cuando no hablaba inglés, cuando no podía incluso quejarme de la comida, cuando no tenía amigos y andaba cabizbaja sin querer ni tan siquiera integrarme en aquel entorno.  ¡Estaba de vuelta y estaba dispuesta a ser feliz de nuevo!

A la semana de estar trabajando, recibimos un grupo de personas mayores que venían de Barcelona, por lo que ninguno hablaba inglés y muchos de ellos incluso ni hablaban castellano. Una señora de unos 65 años se cayó  en frente de uno de nuestros restaurantes y se rompió la cadera, por lo que me pidieron acompañarla hasta el hospital junto con su marido ya que no se podrían comunicar con nadie y la pareja estaba muy asustada. Me puse en lugar de ellos y quise ayudarles lo máximo posible. La señora estaba aterrada, dolorida y quería irse a España a operarse, pero para eso había que inmovilizarla, preparar un sitio para ella de 12 plazas de un avión que volara hasta Barcelona y el seguro tenía que gestionarlo todo. Aquello les llevó una semana, 7 dias que me pase yendo desde mi isla hasta la capital donde esta el hospital a las 6.30 de la mañana y volviendo en el último barco ya bien entrada la noche. Días en los que le cocinaba con lo que podía o encontraba por la ciudad, la escuchaba, la limpiaba, le traducía todo en cuanto decían... fueron días muy difíciles y de mucha tensión. Finalmente María y Antonio pudieron volar a Barcelona, después de unos días duros lejos de los suyos y en una situación crítica. Se pudo operar, me llamaron y agradecieron todo lo que hice por ellos, les mandé un ramo de flores a su casa deseándoles su pronta recuperación y al igual que ellos, yo también les recordaré para siempre. 

Y parece que yo no empezaba con buen pie, después de ese grupo, vino otro... gente de todas partes de España que viajaban gracias a un viaje de incentivos que organizaba su empresa. Pasamos unos días estupendos y fue ahí cuando empecé a notar los cambios en sentido negativo que los jefes de mi resort estaban llevando a cabo. Sin querer darle demasiada importancia, me limité a disfrutar de mi trabajo y hacerle a toda esa gente que venía de mi país al que tanto añoro, pasar unas maravillosas vacaciones. 

El día que se fueron los españoles, me caí porque llovía a mares y yo iba corriendo de un lado a otro, así que me pasé unos días en cama con un esguince en el pie derecho. Aquello me sirvió para descansar, pero también tuve tiempo para pensar, reflexionar... y entristecí mucho en aquellos días. Y en seguida llegó la Navidad... y a pesar de que aquel año me habían elegido como Mama Noel para que entregara los regalos a los pequeños por todas las cabañitas que tenemos repartidas por las islas, yo emocionalmente no estaba pasando mi mejor momento. 

Disfrute mucho la experiencia y pase muy buenos y entrañables momentos. Eché demasiado de menos a mi familia y amigos, mucho más que el año anterior y como también trabajé el doble, aquellas navidades no estaban siendo agradables precisamente. Ni siquiera pude cenar en noche buena y noche vieja de lo terrible que es allí la comida. ¡Ni siquiera el día de navidad! Es lo que tiene estar en un país musulmán... pero había que adaptarse. 





Pasaron días, semanas, meses... y yo me iba recuperando por momentos. Tuvimos un grandísimo evento en febrero donde uno de los hombres más ricos del mundo había alquilado casi 4 de nuestras 5 islas en Maldivas para celebrar su cumpleaños. Trajo cantantes y grupos famosos que actuarían sólo para ellos, cocineros, niñeras, y un sin fin de trabajadores que se dedicarían en cuerpo y alma al cumpleaños de este señor y sus no menos importantes invitados. Fueron unos días de muchísima tensión, demasiado trabajo y donde apenas dormíamos 2 o 4 horas por día. Aquello es algo que me gustó vivir, es algo único e irrepetible y aunque trabajé mucho, también disfruté expectante de tal evento.

Al finalizar aquello, la que era directora de mi hotel, no se sabe bien por qué, nos la jugó con los sueldos y se fue a otro resort. Nos dejó "con el culo al aire" y "tirados como una colilla". Los sueldos se vieron reducidos en un grandísimo porcentaje y las condiciones laborales empeoraron bastante; lo que provocó huelga de los locales que pararon el funcionamiento de las islas, que a su vez hizo que el mismísimo dueño del resort, otra persona multimillonaria, se presentara personalmente allí en su avión y barco privados para solucionar y analizar en profundidad las cuentas y el lío que había con los trabajadores. Es una historia bastante larga, complicada y de la que no quiero dar nombres y detalles, por lo que no ampliaré mucho más. Nos llegó un nuevo Director General y con el, y las no mejoras que se habían prometido, empecé a plantearme el marcharme de allí. Maldivas había dejado de ser un sitio donde quería vivir, el trabajo ya no se nos recompensaba, nos habían engañado y la mitad de la plantilla se estaba marchando, uno detrás de otro. Lo que significó que en un período muy corto de tiempo, perdí a muchos amigos y compañeros. 


Yo seguí con mis clases de buceo y me hice buzo avanzado. Era la forma de evadirme de todo, de evitar cabrearme... mi válvula de escape. Pero en seguida se hizo imposible parar mi mente, la idea de irme de aquel lugar... en mi departamento la gente había dejado de trabajar y era insoportable aquella carga sin el pilar que suponía mi jefa, que también se había ido después de dos años luchando contra corrientes. 

Como cosas positivas y buenos ratos, tengo que decir que me encantó que mis amigos Ana y David viniesen a Maldivas y aunque no teníamos sitio en nuestro hotel, tuve la oportunidad de irme a cenar con ellos en la capital y pasar un rato muy a gusto aunque yo ya no estaba de tan buen humor porque la idea de irme y escapar de aquello me atormentaba demasiado en la cabeza. 

Momentos con mi amiga Karen y con mi amiga Iryna han hecho que mi estancia allí fuera más que placentera... disfrutamos todo en cuanto pudimos y con los límites que teníamos... y después de varias duras despedidas, llegó el momento de decidirme yo... porque si me iba de Maldivas... ¿qué es lo que iba a hacer? En España la crisis se estaba convirtiendo en algo demoledor, y todo lo que me llegaba de allí eran palabras para que no volviera, la cosa estaba mucho más complicada de lo que yo apartada del mundo podía leer en las noticias y además en España no estaría a salvo de volver a caer en redes sentimentales que no me llevarían a ningún buen puerto. Tenía que pensar el siguiente paso, pero lo que tenía claro es que no quería estar allí por mucho tiempo más. 


Y mientras me lo pensaba y analizaba las diferentes opciones teniendo en cuenta el dinero que había podido ahorrar, las ventajas de cada opción que me planteaba y el tiempo de estar lejos de casa que cada idea suponía, amigos y más compañeros seguían marchándose de las islas, aquella situación no la aguantaron más que los locales, los propios maldivos porque no les quedaba otra. 

Viví un golpe de Estado; una alerta de tsunami en la que evacuamos en barcos a más de 1000 personas entre los que había unos 100 bebés viviendo momentos de verdadero pánico; varias huelgas generales e internas que debido a que la gente de allí no puede salir de las islas, fueron violentas... ¿Que más señales quería? Fijé una fecha de salida, hablé con la agencia con la que estuve planeando mi marcha a Australia al principio de mi salida de España hacía ya casi dos años y me puse en marcha... 

Evacuación de las 5 islas... más de 1000 personas 

Después de hablar con la que había sido mi jefa, con directores de diferentes departamentos, amigos y familia, lo tenía decidido. Tenía en mente desde hacía tiempo montar algo yo misma relacionado con el turismo, algo de lo que aún no daré detalles, pero quería perfeccionar mi inglés, adquirir un vocabulario más técnico y aprender los diferentes formas de negocio a nivel internacional. Así que hice mis números, pensé los pros y los contras, y me lancé a la aventura. Arriesgaría todo el dinero que había ganado durante mi tiempo trabajando en Maldivas para invertirlo en una formación que creía muy valiosa para mi, y por supuesto en la experiencia de vivir en un país súper desarrollado como es Australia, cumpliendo además uno de mis sueños visitando el continente de los canguros y koalas, aprendería sobre una nueva cultura y sin duda la experiencia merecería la pena, estaba segura. 

Había llegado el momento de ser yo la que dijese adiós a Maldivas, agradecida por todo lo que ha significado en mi vida, por la gente tan maravillosa que he conocido allí, por la cantidad de cosas que he aprendido (entre ellas el idioma) y sin duda la increíble experiencia que me llevaré siempre conmigo.





















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Duele tanto, que no puedo recordarlo...

Llegué a Valencia con una pequeña maleta, no necesitaba ayuda con el equipaje, pero necesitaba que él hubiese venido a recogerme de la estación... su actitud me estaba pesando demasiado. Esta vez su excusa eran un par de reuniones... sabiendo hacía meses el día exacto de mi llegada, en fin, supongo que todo era mi culpa.

Fue mi amigo Tomy quien una vez mas pasó a recogerme, fuimos primero a casa de un amigo nuestro porque él tenía que hacer unas cosas y luego me llevó a la dirección donde se encontraba la habitación que yo había alquilado. Una casa en un edificio sin ascensor, donde no había aire acondicionado y pegaba el sol durante todo el día y donde viviría con una chica latina a la que no conocía de nada. Pero bueno, era lo que yo quería, y no me importaba, estaba segura de que aquello merecería la pena. Estaba segura. 


Mi amiga Maripaz cuando ya supo que me encontraba en la ciudad en seguida vino a verme, se vino a casa y me llenó de abrazos y besos durante un buen rato. Si algo caracteriza a Maripaz es lo cariñosa que es... un amor de personita. Nos fuimos a tomar un cócktail cerca de casa y nos pusimos al día de todo, ella tampoco entendía por qué yo no veía las cosas como el resto las veía, por qué me empeñaba en recuperar mi relación... 

Y es que yo creía a mi ex, yo creí en su palabra cuando me decía que me quería por encima de todo y más que a nadie en el mundo y que juntos resolveríamos nuestros problemas, que todo iba a cambiar y que seríamos felices. Yo le creí. 

Hasta que no pasaron un par de días, no vi a mi ex. Si, un par de días, no sé que palabra utilizar para describir como me sentía y aún ser correcta. Me puse un vestido de colores, me arreglé el pelo... me había puesto bonita para verle, me moría de las ganas de abrazarle y tenerle en mis brazos. Estaba atacada de los nervios. Y llegó, por fin llegó el momento.

Bajé a la puerta de mi casa y no estaba allí, mire a un lado y a otro y no le veía... entonces pensé que quizás estaba en la calle perpendicular y no en mi puerta. Exacto, su coche estaba parado en la avenida principal, en el lado opuesto de la calle perpendicular a mi casa. ¿Por que digo todo esto? Porque desde que salí de mi puerta hasta que llegué al coche, pudieron pasar 4 o 5 minutos que se me hicieron larguísimos. Estaba muy nerviosa mientras que él me observaba desde el asiento de su coche como llegaba hasta allí y esperaba que los coches dejasen de pasar para cruzar. Una vez llegué, no se bajo del coche. Me incliné para ver por que no salía y me hizo un gesto para que entrara. Lo primero que pensé es ¿Como iba a abrazarle dentro del coche? Todo aquello, me hizo sentir humillada, arrastrada y sin sentido alguno. Me sentía estúpida.

Arrancó el coche y nos fuimos, me preguntó como estaba, y que quería hacer. Yo no quería hacer nada más que permanecer horas frente a él y mirarle, abrazarle... me daba igual el donde y el cuando. Y él me contestó molesto porque yo no proponía ningún plan. En fin, pasamos la tarde juntos, y durante la tarde lloré, me indigné, me invadió la tristeza, el sentimiento de estupidez, el ridículo... pero a la vez sentía que por fin le tenía a mi lado, aunque él no me estuviera aportando nada de lo que yo necesitaba.
Recuerdo incluso que tenía prisa porque se había apuntado con unos amigos a hacer una carrera y llegaría tarde... ridículo. Me hizo sentir ridícula, esa es la palabra. Y lo peor es que yo era consciente de ello y no había sido la primera vez ni dejaría de pasar. 


En esa situación pasé unos cuantos días en Valencia, hasta que volé al sur, a ver a mis amigos, mi familia, mi gente. A coger energía. Hacía mucho que no iba por el sur y me apetecía una barbaridad. Quería también desconectar de él y quien sabe si reuniría fuerzas para de una vez por todas acabar con esta historia.


Mi madre me recibió con mi comida favorita, bueno, con un banquete porque allí podían comer 10 más. Disfruté cada detalle como una niña pequeña... y mis amigos fueron de uno en uno apareciendo haciéndome disfrutar de mi estancia en Cádiz al máximo. Playa, amigos, comida, feria... ¡Carpe Diem!


Me fui con mi amiga Rosa y su amigo Adrián hacia Cádiz desde el Puerto Santa María en catamarán, un trayecto bonito por la costa gaditana y donde no paramos de reír. Disfrutamos como no de nuestra gastronomía y de las playas, de los amigos y de las risas, fue un día increíble. 


Hasta que llamó mi ex y me dijo que lo sentía, que yo no merecía el trato que estaba recibiendo y que quería recuperarme, que iba a anular irse de fiesta con sus amigos el fin de semana y que se vendría al sur conmigo. Suena bien ¿verdad? La realidad era que sabía que era la feria de Sanlúcar, y que yo estaba contando los días para que empezara y disfrutarla con mis amigas como si no hubiese mañana y él quiso estar presente por si acaso yo pensaba que era más feliz sin él, y aunque quedase genial lo de anular su fin de semana con los amigos para estar conmigo, lo que hizo fue cambiarlo para otro fin de semana cuando yo ya había vuelto a su ciudad, así que me lo pasaría en aquella habitación de Valencia sola. ¿Retorcida? En absoluto, esto fue lo que pasó, tal y como lo he contado.

Me volví a Valencia triste, y realmente desubicada y lo peor es que él tenía razón, yo lo había hecho porque quería, estaba allí por decisión propia. Y aunque tenía trabajo y me mantenía ocupada, no era suficiente. Aquello no tenía sentido alguno para mi. Mi amigo Manrique se convirtió en uno de mis grandes apoyos en aquella situación, y reflexioné mucho, muchísimo sobre toda aquella historia.



Aquel verano lloré demasiado... y se tenía que acabar, tenía que poner punto y final y hacer caso a mi cabeza y dejar de seguir lo que mi corazón me decía. Pero a mí todo me seguía haciendo daño.

Él me decía que no venía a mi casa porque como no vivía sola no se sentía cómodo, que además hacía mucho calor en mi casa sin aire acondicionado y que no podía aparcar el coche en mi zona. Yo tampoco podía ir a verle con demasiada frecuencia porque eso significaría que tendría más relación con sus padres y al final pues les haríamos partícipes de nuestra historia, tampoco podíamos hacer muchas cosas extras como pareja porque él estaba muy liado con el trabajo, y cuando tenía libre, necesitaba estar con sus amigos y no tenía sentido que yo fuera con ellos, porque claro, ya no podrían hablar cosas de chicos... Daba igual que nos hubiésemos pasado tanto tiempo separados, no era yo la persona que necesitaba a su lado, estaba claro. Lo sé, todo lo que os pasa por la cabeza, lo sé. 

Sin duda alguna fueron tiempos muy duros, muy difíciles y realmente dolorosos de recordar incluso. Pero yo necesitaba quemar mis últimos cartuchos y quedarme tranquila sabiendo que por mi parte, lo había intentado todo y que no me había quedado nada por hacer. Yo al menos jamás pensaría que hubo algo que podría haber hecho y no hice. Quería acabar con todas mis energías para estar completamente segura de que nuestra historia no tenía sentido alguno.

Y así lo hice, lo alargué muchísimo y hasta que no pude más. Durante el tiempo que estuve allí, me hizo una detrás de otra, el día de mi cumpleaños no lo puedo ni siquiera recordar sin llorar, así que omitiré las decenas de detalles y gestos que tuvo conmigo hasta que llegó el día en el las cosas llegaron demasiado lejos... el día en el que aún cuando lo pienso se me encoge el alma, el día en el que sentí que aquella muerte lenta había llegado a su fin, y yo estaba completamente destrozada... tenía que salir de aquel tormento, tenía que ser fuerte y dejarle. Para siempre, tenía que ser para siempre. No me podré perdonar nunca el daño que permití que me hiciera.

Durante esos meses mis mejores amigos estuvieron siempre ahí, dándome todas aquellas fuerzas que yo había perdido, apoyándome en absolutamente todo y ofreciéndome el cariño que sin duda necesitaba. Nadie fue duro conmigo, nadie me soltó "te lo dije" o "ya lo sabía", tengo los mejores amigos del mundo y aunque esa situación no es fácil para nadie ni agradable, ellos hicieron que pudiese superarla. 

Prácticamente desde mi llegada a España estuve pensando en marcharme, echaba mucho de menos mi vida en las islas, donde se me valoraba como persona, mi trabajo, mis esfuerzos... todo tenía sentido. Así que una tarde hablando con Kin, la que había sido mi jefa en Maldivas, me ofreció volver y retomar mi puesto, con mejoradas condiciones... así que lo pensé todo y no lo dudé, acepté el puesto y nos tomó unos dos meses tenerlo todo listo para mi vuelta. En ese tiempo, disfruté de amigos, familia, comida, y trabajo, tanto como pude. Con el corazón roto pero el alma viva... 


Hay muchos buenos y terribles momentos de estos meses que no quiero explicar o escribir sobre ellos, en líneas generales fueron tiempos muy duros, muy difíciles y por los que agradezco a todos los amigos que estuvieron conmigo y la gente que me ayudó aún estando en la distancia, todo lo que hicieron por mí. Vosotros sabéis exactamente de lo que hablo, y por ello os quiero tanto. Mi salida de España estaba de nuevo en marcha, y esta vez sí que sería algo definitivo.













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