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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Bilbao y San Sebastián ... paladar-mar-paladar

Soy gaditana de nacimiento pero ante todo soy de buen comer ... ¡madre mía como se come en el norte! Si en el sur tenemos buenas tapas, en el norte tienen buenos pinchos. Los hay de todo, de prácticamente todo lo que pueda pasar por nuestra mente ¡y más! 



Paseamos por la zona de las arenas, estuvimos en sitios que yo ya conocía de visitas anteriores y en sitios nuevos que descubrimos juntos. 

Cuando vas de pinchos por el Pais Vasco hay que tener cuidado porque los queremos probar todos y en diferentes bares y claro , nuestro estómago tiene un límite... pero es que están tan tan ricos... 
No voy a hacer lista de los mejores sitios donde comer pinchos en Bilbao porque en internet hay muchos y no quiero repetirme , simplemente diré que ¡no os lo podéis perder! 

Paseamos por el casco viejo, llamado "Las siete calles" y que maravilla de ciudad, esto era el antiguo núcleo medieval. Sus calles de adoquines , todo tan tan limpio y tan fresco nos llevan de paseo por el edificio de la Bolsa, la biblioteca de Bidebarrieta, la Catedral de Santiago, la iglesia de San Antón, el museo, la Plaza Nueva...Decenas de tiendas y bares. Los comercios antiguos conviven con los más modernos creando pura magia para el visitante. Es una ciudad pequeña y se puede visitar prácticamente en un día, disfrutando de todo. 

Uno de mis rincones favoritos de este lugar es Neguri,  un barrio al borde del mar donde antiguamente vivió la burguesía vasca. Os dejo foto del palacio privado que preside esta zona que no deja indiferente a nadie. 





La verdad es que no se si este sitio que os menciono ahora es conocido a nivel turístico o es más bien local pero El peñón de sopelana  es sin duda un lugar para visitar y llenarse de esa energía positiva que transmite. Es un bar en plena playa , un chiringuito con mucha clase en plena Playa de Atxabiribil, con muy buen rollo. 

Me lo enseñó un gran amigo mío de Bilbao y ahora es visita obligada cada vez que tengo la oportunidad de visitar esta maravillosa tierra. 



















Condujimos por la costa de Deba, Zumaria, Orio ... hasta llegar a Donostia. ¿Os hacéis una idea de lo bonita que es esta ruta para hacer en coche? Paramos en prados verdes inmensos, nos fotografiamos con burros que parecían sacados de un cuento, nos sentamos en miradores a maravillarnos de los paisajes más de dos y de tres veces... que afortunados somos en España de tener sitios tan únicos y especiales sin tener que irnos fuera. 




















La playa Zurriola es una de las cuatro que hay en San Sebastián , y es casi un kilómetro de agua turquesa y cristalina acompañada por arena blanca. Un paisaje precioso. Caminando por la zona se puede subir arriba con poco esfuerzo y maravillarse desde las alturas de las vistas de la Playa de la Isla, famosa en el mundo entero. 















Este lugar está lleno de energía pura, de vibraciones, de vida. Es un lugar super tranquilo y de los más bonitos que he visto en mi vida. No es de extrañar que haya tantos restaurantes de prestigio mundial rodeando esta tierra. 

Nosotros aprovechamos la ocasión y celebramos el 28 cumpleaños de mi chico bonito, en el restaurante Atelier Etxanobe & Despensa del Etxanobe. Nos lo recomendó nuestro amigo y fue todo un acierto para disfrutar de la gastronomía tradicional vasca. 


Nueva Zelanda (Parte I)

Nuestro vuelo desde Sydney salía a las 9:30 de la mañana y nosotros, precavidos como siempre, llegamos con unas 3 horas de antelación ¡que nos vinieron fenomenal por el lío que allí tuvimos!

Resulta que mi visado de estudiante para Australia caducaba al día siguiente de mi salida hacia Nueva Zelanda y como mi vuelo era ida y vuelta, no me dejaban embarcar por no tener otro visado vigente que me permitiera volver a Australia. ¡Llevábamos preparando este viaje 4 meses y ahora no me dejaban volar! Sólo quería llorar, miraba a Mike y no sabía que decir, sólo quería llorar. A él también se le notaba en la cara la preocupación y el disgusto que nos llevamos. 

La chica que nos atendió fue muy desagradable y pedimos hablar con alguien superior, una señora más mayor que sólo era amable con Mike, a mi me miraba como si fuese alguien sin patria ni bandera... me hizo sentir fatal pero me mantuve callada pues le estaba diciendo a Mike la única manera que teníamos para solucionar aquel problema y no perder nuestro viaje. El caso es que nos hicieron comprar otro billete de avión con otro destino diferente para garantizar que yo tenía otro sitio al que ir después de Nueva Zelanda, porque a Australia no podía volver con mi visa de estudiante caducada. La broma nos costó unos 300€ (el vuelo Sydney - Nueva Zelanda nos había costado 250€ ida y vuelta por persona).

Después de rigurosos y exagerados controles de seguridad en el que nos tiraron media bolsa de aseo y abrieron absolutamente todo, finalmente nos dejaron subir al avión. Tuvimos que correr desesperados por todo el aeropuerto porque todo el trámite de mi vuelo nos retuvo más de 2 horas. Una vez sentados en el avión, pudimos respirar tranquilos, nos miramos y empezamos a reírnos ¡Nueva Zelanda... allá vamos! 

Tras 5 horas de vuelo, llegamos a Christchurch International Airport. Lo primero que hicimos fue conectarnos a internet para solicitar online un visado de turista para Australia, ya que yo volvía a Sydney y tenía otro viaje preparado. No pude adjuntar ninguna documentación pero al menos la solicitud estaba realizada y si me la concedían llegaría a tiempo. 

Antes de salir del aeropuerto compramos 6 botellas entre vino y champán para todo el viaje (está permitido coger hasta 6 por persona) y luego cogimos un taxi hasta la oficina donde teníamos reservada nuestra autocaravana. El taxi nos cobró unos 15€ al cambio por 5 minutos de recorrido, pues el sitio estaba justo a la salida del aeropuerto, pero hay que tener en cuenta el suplemento.

Habíamos alquilado una autocaravana mediana con baño y ducha además de la cocina. ¡que ilusión! Nos costó unos 500€ al cambio para una semana, ya que teníamos alguna noche de hotel reservada para el final del trayecto y la devolveríamos antes. Se pueden alquilar por menos dinero, o con menos prestaciones, pero a nosotros nos pareció perfecto. Nunca antes habíamos viajado en autocaravana y tengo que reconocer que yo no tenía mucha fe en que aquello me fuese a gustar. 




Nos asignaron nuestra casa con ruedas, pusimos el equipaje dentro y el jovencísimo pero lento recepcionista, nos explicó todo el funcionamiento de la autocaravana y nos dio varios mapas y guías de dónde alojarnos o poder acampar, sitios que ver, carreteras que coger y demás. Esto nos vino genial aunque Mike tuviese casi memorizada la ruta que íbamos a seguir. 

Lo primero fue conducir hasta un supermercado en el mismo pueblo, pues teníamos que comprar provisiones y además teníamos hambre. En Australia como en casi el resto del mundo, se come sobre las 12 del mediodía y ya eran más de las 3 de la tarde. 

Llegamos al sitio que nos había indicado el chico y al lado había un sitio pequeño con una cola muy larga de gente, sin sillas, ni mesas… ¡ni siquiera menú para ver lo que tenían! Nos preguntaron qué queríamos y como no teníamos ni idea, pedimos lo mismo que los anteriores… dos hamburguesas completas con patatas fritas por menos de 6€ todo. 
Sentados justo en frente en una fuente, saciando el hambre con aquellas riquísimas hamburguesas envueltas en una especie de papel kraft y más felices que dos niños pequeños, empezamos nuestra aventura. Lo primero, deshacer equipaje y colocar la comida en los pequeños espacios de la autocaravana. 



La primera parada sería en Hamner springs, unas termas naturales a casi dos horas de donde estábamos. Ya era un poco tarde pero teníamos la esperanza de que estuviese abierto y que tuviésemos suficiente tiempo como para disfrutar de aquella naturaleza. 

Llegamos y vimos que cerraban a las 9 de la noche ¡genial! nos pusimos los bañadores dentro de la caravana, lo que nos provocó muchas risas porque claro, acabábamos de llegar, aún no teníamos todo organizado, no controlábamos el espacio y además hacía frío. Fue muy divertido. 

La entrada eran 12€ al cambio para los adultos y si comprábamos los dos juntos pues 20€, así que una vez dentro nos dedicamos a disfrutar mucho muchísimo de aquello. Piscinas en plena montaña que tenían agua a diferentes temperaturas pero la mayoría calientes o muy calientes. Unas eran pequeños jacuzzis instalados en las cavidades de la propia tierra, otras auténticas piscinas… pero todas me parecieron increíbles ¡Que bonito y qué placer!


Lo que menos me gustó fue el frio que pasábamos mientras nos movíamos de una piscina a otra… pues nos habíamos olvidado nuestras toallas en la autocaravana y no quisimos alquilarlas (costaban apenas 3€) porque no pensamos que aquello iba a ser así. 

Dejo algunas fotos de aquella parada en Hammer Springs.




















Y después de este maravilloso comienzo en Nueva Zelanda recorrimos pocos kilómetros más y aparcamos dentro de un camping para cocinar la cena y pasar la noche. Abrimos una botella de vino, hice costillas que salieron riquísimas y una gran ensalada con varios quesos.


¡Menudas vacaciones nos esperan!




Y sin saber muy bien donde estaba el camping donde habíamos aparcado, nos pusimos a cenar, beber vino, a hablar y a reírnos todo lo que pudimos y más … 


¡Buenas noches desde nuestra pequeña casita con ruedas!







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De turismo en Sydney

Era la primera vez que Mike venía a Australia y teníamos pensado pasar unos días en Sydney, donde yo había vivido unos 6 meses mientras estudiaba y trabajaba y luego haríamos un viaje de dos semanas por toda la isla sur de Nueva Zelanda en autocaravana ¡estaba deseando!



Lo primero que hicimos fue ir paseando hasta el rincón que para mi mostraba las mejores vistas del Ópera House y del Harbour Bridge (El Puente de la Bahía de Sydney). Allí empecé a probar mi cámara nueva y Mike como no, a fotografiarme con la suya, pero lo pasamos bien. 

Dejo aquí algunas fotos de todo el paseo, pues vimos lo más emblemático de la zona antes de irnos a cenar que teníamos preparada fiesta con algunas de mis amigas, incluida mi ex jefa y su chico. Me apetecía mucho que por fin conocieran a Mike. 

Harbour Bridge

Opera House




Aquella noche cenamos en el restaurante mexicano porque a Mike como a mi, le encanta esta comida… esperamos a que mis amigas acabaran de trabajar y nos fuimos a bailar a la zona de King Cross. A mi personalmente no me gusta nada esta zona para salir, pero nos limitamos a ir a donde el resto elegía, pues al fin y al cabo, era nuestra despedida con mis amigos. 

La zona de King Cross es famosa por la fiesta, y hay muchos lugares de todo tipo para beber y bailar. Si algo abunda en esta zona son las prostitutas, sus chulos, venta de droga y peleas… y por supuesto a todo esto lo acompañan sus respectivos equipos de seguridad, oficiales y no oficiales. Así que os invito a dar rienda suelta a vuestra imaginación para visualizar lo que puede ser una noche de fiesta en King Cross de Sydney. 

Dicho lo cual, nosotros entramos en un sitio donde ponían música negra, el ambiente era relajado, y aunque hacía demasiado calor, bailamos y bebimos sin ningún percance. Las bebidas en Sydney como casi todo, es caro. Los chupitos salen a unos 15€ al cambio y las copas pues entre 20 y 25€ depende de lo que se pida. Por suerte nosotros habíamos bebido bastante margarita durante la cena y no gastamos gran cosa luego de fiesta. 

Como íbamos con Mike que es un chico grande, cuando nuestros amigos franceses se marcharon, nosotros caminamos hasta Town Hall para que Carolina cogiese un taxi hasta su casa y seguimos caminando hasta nuestro apartamento al final de Kent Street, unos 3kms para que se nos pasara un poco la borrachera. ¡Caímos rendidos!

Al siguiente día con la resaca nos fuimos a tomarnos un gran desayuno en una cafetería cerca del edificio "Queen Victoria". Si hay algo que destacaría de los australianos es lo bien que saben desayunar … caro, pero exquisito. Unos 15€ por desayuno pero sin duda los mejores de toda mi vida.

Con las pilas cargadas fuimos a hacer el recorrido por las playas que yo había hecho días antes y que me había encantado. Cogimos un autobús desde Hyde Park hasta Bondi Beach y allí empezamos nuestra ruta, os dejo un par de fotos de este día, pero podéis ver el post completo que escribí sobre esta maravillosa ruta aquí, ya que es un paseo muy agradable con preciosas vistas que merece la pena hacer cuando estéis en Sydney. 



Y después de este paseo por las playas, nos tomamos unas famosas "Fish&Chips"y cogimos un autobús hacia el centro de Sydney, donde visitamos Hyde Park y la catedral que se encuentra en el parque, y caminamos por El jardín Botánico. Estos jardines son enormes y están súper bien cuidados, la gente hace picnics con amigos y es genial para practicar actividades al aire libre. Los jardines también ofrecen vistas de "Ópera House" y "Harbour Bridge" que sin duda merecen la pena. 

Hicimos una parada en las numerosas terrazas junto a "Ópera House" para tomarnos unas cervezas antes de volver a nuestro apartamento y salir a cenar. En esta zona siempre hay gente, el ambiente es maravilloso. 

St. James de fondo, en Hyde Park
St. James en Hyde Park

Opera House desde Los Jardines Botánicos
Terrazas bajo Opera House
Y después de cenar en uno de mis sitios favoritos, tomarnos unas copas en Shark Hotel y preparar nuestro equipaje, al día siguiente por la mañana muy temprano hicimos check out en nuestro apartamento junto a Circular Quay, por el que habíamos pagado unos 120€ al cambio por noche, y que por zona y prestaciones habíamos quedado súper contentos.

Cogimos un taxi sobre las 6am camino del aeropuerto de Sydney, rumbo…. ¡NUEVA ZELANDA! Nuestra siguiente aventura iba a ser sin duda uno de los grandes viajes de nuestra vida… os lo contaré todo en el siguiente post. 




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De Bondi Beach a Coogee por toda la costa. ¡Estudios finalizados!

Hoy tengo que darme un OLÉ a mí misma... porque todo esfuerzo se recompensa, porque he conseguido un objetivo más y porque yo lo valgo!!! 
TENGO LA NOTA MAS ALTA DE MI CLASE!!!! 
Hasta la semana que viene no es definitivo, pero estoy súper súper feliz!!!!


Así empecé el día 5 de Octubre del pasado 2012, más feliz que ninguna otra persona en aquel país, y es que mis esfuerzos se veían recompensados con una altísima calificación, la más destacada de toda mi clase, lo que me llenaba de un tremendo orgullo, pues sólo yo sabía lo que aquella nota me había costado. 

Estaba deseando entregar los últimos proyectos para confirmarlo y acabar con las clases, pues aunque me gustaban mucho, me había pasado la mayoría de mi estancia en Australia estudiando y trabajando.
Aunque es cierto, que mis escapadas me las daba :p 

Como se acercaba el final de mi experiencia australiana, una noche todas las amigas que vivíamos en la misma casa, hicimos por coincidir libre para poder salir y tomarnos unas copas a gusto, reírnos, bailar y disfrutar juntas, ¡al menos por una vez! 

Fue una noche muy divertida, donde gracias a la loca de Andressa, una brasileña hippie y aventurera , no pudimos parar de reírnos. 
Camila era la otra brasileña, también las risas con ella estaban aseguradas, pero si algo destaco de esta amiga mía es su bondad y fortaleza. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho, trabajadora como poca gente he visto y con un espíritu vivo que le mantiene arriba pese a cualquier situación.  
Y la otra parte del grupo era mi amiga Natt, la española de la que llevo hablando desde mi llegada a Sydney... juntas formábamos un gran equipo.


Aquella mezcla de alegría por todo lo que estaba consiguiendo, lo que estaba viviendo en Australia y la tristeza de abandonarlo… me producía una melancolía que me llevó a echar de menos mucho a mi gente, mi tierra, mi comida… había pasado demasiado tiempo sin ir a España, más de año y medio en los que habían pasado muchas cosas, y me sentía muy lejos, necesitaba volver para recargar mi energía, ya que cuando dejé mi país hacía ya 2 años, yo estaba pasando por uno de los peores momentos de mi vida, y el sabor de boca con el que me fui tenía que ser eliminado. 

Aquella semana recibí esta foto de mi chico… desde Singapur, desde su trabajo. 




Nuestra particular cuenta atrás llegaba a su fin… por fin podríamos vernos de nuevo, pasar juntos una temporada, y los planes que teníamos ¡¡¡ eran alucinantes !!!! Estaba deseando verle, mantener una relación a distancia como lo estábamos haciendo no era fácil. Ya "sólo" quedaban 30 días mas.

¡¡¡ Y llegó otro gran día!!!! El día de la graduación, el día en el que nos entregaban los diplomas, el día en el que acababa ¡¡¡mis estudios en Sydney!!! 


Mi amigo y compañero Carlos de Argentina, me acompañó desde por la mañana, vino conmigo al acto de entrega de diplomas y me hizo esta foto, la cual guardo con mucho cariño y como prueba de mi logro: Certificado en EAPB Business en Australian Pacific College, todo un orgullo. Y sí, ¡¡¡saqué la nota más alta de toda mi promoción!!! 


Lo que hice al día siguiente fue pasear por Bondi Beach, a mediados de Octubre ya no hacía tanto frío y con una sudadera se podía estar en la playa súper a gusto. Había escuchado que la ruta por la costa desde Bondi Beach hasta Coogee era preciosa para hacer andando… no lo había preparado, pero me cogí por la mañana temprano el bus hasta allí y empecé a andar. Os dejo las fotos, porque creo que aquí las palabras empiezan a sobrar… 
























Más de 9 Kms de costa en los que atravesé preciosas playas, parques, reservas naturales e incluso un enorme cementerio a pie de playa en lo alto de una colina que llamó toda mi atención. ¡Que preciosidad de paseo! Altamente recomendable para hacerlo a menudo, impresionantes paisajes. 

Por la tarde una ducha y ¡a trabajar! que ya me quedaban pocos días y tenía que avisar de que dejaba el puesto con suficiente antelación. En el siguiente post contaré un poco más las idas y venidas en cada uno de mis trabajos, porque aquello era una locura. 


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