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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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De turismo en Sydney

Era la primera vez que Mike venía a Australia y teníamos pensado pasar unos días en Sydney, donde yo había vivido unos 6 meses mientras estudiaba y trabajaba y luego haríamos un viaje de dos semanas por toda la isla sur de Nueva Zelanda en autocaravana ¡estaba deseando!



Lo primero que hicimos fue ir paseando hasta el rincón que para mi mostraba las mejores vistas del Ópera House y del Harbour Bridge (El Puente de la Bahía de Sydney). Allí empecé a probar mi cámara nueva y Mike como no, a fotografiarme con la suya, pero lo pasamos bien. 

Dejo aquí algunas fotos de todo el paseo, pues vimos lo más emblemático de la zona antes de irnos a cenar que teníamos preparada fiesta con algunas de mis amigas, incluida mi ex jefa y su chico. Me apetecía mucho que por fin conocieran a Mike. 

Harbour Bridge

Opera House




Aquella noche cenamos en el restaurante mexicano porque a Mike como a mi, le encanta esta comida… esperamos a que mis amigas acabaran de trabajar y nos fuimos a bailar a la zona de King Cross. A mi personalmente no me gusta nada esta zona para salir, pero nos limitamos a ir a donde el resto elegía, pues al fin y al cabo, era nuestra despedida con mis amigos. 

La zona de King Cross es famosa por la fiesta, y hay muchos lugares de todo tipo para beber y bailar. Si algo abunda en esta zona son las prostitutas, sus chulos, venta de droga y peleas… y por supuesto a todo esto lo acompañan sus respectivos equipos de seguridad, oficiales y no oficiales. Así que os invito a dar rienda suelta a vuestra imaginación para visualizar lo que puede ser una noche de fiesta en King Cross de Sydney. 

Dicho lo cual, nosotros entramos en un sitio donde ponían música negra, el ambiente era relajado, y aunque hacía demasiado calor, bailamos y bebimos sin ningún percance. Las bebidas en Sydney como casi todo, es caro. Los chupitos salen a unos 15€ al cambio y las copas pues entre 20 y 25€ depende de lo que se pida. Por suerte nosotros habíamos bebido bastante margarita durante la cena y no gastamos gran cosa luego de fiesta. 

Como íbamos con Mike que es un chico grande, cuando nuestros amigos franceses se marcharon, nosotros caminamos hasta Town Hall para que Carolina cogiese un taxi hasta su casa y seguimos caminando hasta nuestro apartamento al final de Kent Street, unos 3kms para que se nos pasara un poco la borrachera. ¡Caímos rendidos!

Al siguiente día con la resaca nos fuimos a tomarnos un gran desayuno en una cafetería cerca del edificio "Queen Victoria". Si hay algo que destacaría de los australianos es lo bien que saben desayunar … caro, pero exquisito. Unos 15€ por desayuno pero sin duda los mejores de toda mi vida.

Con las pilas cargadas fuimos a hacer el recorrido por las playas que yo había hecho días antes y que me había encantado. Cogimos un autobús desde Hyde Park hasta Bondi Beach y allí empezamos nuestra ruta, os dejo un par de fotos de este día, pero podéis ver el post completo que escribí sobre esta maravillosa ruta aquí, ya que es un paseo muy agradable con preciosas vistas que merece la pena hacer cuando estéis en Sydney. 



Y después de este paseo por las playas, nos tomamos unas famosas "Fish&Chips"y cogimos un autobús hacia el centro de Sydney, donde visitamos Hyde Park y la catedral que se encuentra en el parque, y caminamos por El jardín Botánico. Estos jardines son enormes y están súper bien cuidados, la gente hace picnics con amigos y es genial para practicar actividades al aire libre. Los jardines también ofrecen vistas de "Ópera House" y "Harbour Bridge" que sin duda merecen la pena. 

Hicimos una parada en las numerosas terrazas junto a "Ópera House" para tomarnos unas cervezas antes de volver a nuestro apartamento y salir a cenar. En esta zona siempre hay gente, el ambiente es maravilloso. 

St. James de fondo, en Hyde Park
St. James en Hyde Park

Opera House desde Los Jardines Botánicos
Terrazas bajo Opera House
Y después de cenar en uno de mis sitios favoritos, tomarnos unas copas en Shark Hotel y preparar nuestro equipaje, al día siguiente por la mañana muy temprano hicimos check out en nuestro apartamento junto a Circular Quay, por el que habíamos pagado unos 120€ al cambio por noche, y que por zona y prestaciones habíamos quedado súper contentos.

Cogimos un taxi sobre las 6am camino del aeropuerto de Sydney, rumbo…. ¡NUEVA ZELANDA! Nuestra siguiente aventura iba a ser sin duda uno de los grandes viajes de nuestra vida… os lo contaré todo en el siguiente post. 




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Escapada a Brisbane "Gold Coast"


Aquella mañana desayunamos en uno de los muchos sitios que había justo a la playa. Como ya conocíamos, los desayunos en Australia eran increíblemente buenos, y nosotras no los pasábamos por alto bajo ningún concepto.

Fuimos a la playa, una de las más grandes que he visto en mi vida, y aunque el tiempo no invitaba a bañarse, hacía sol y la temperatura era muy agradable. Estuvimos paseando y haciendo el tonto un rato antes de irnos a visitar el Wildlife Park.





Cogimos un autobús que nos llevó hasta Wildlife Park, donde pudimos ver muchos animales y pasar un buen rato entre risas. Nos gustó mucho por fin ver a los koalas tan cerquita y alimentar y jugar con los canguros. Aunque tengo que reconocer, que aunque los canguros estaban en libertad dentro del parque, parecían adormilados, como si estuviesen drogados. Igualmente nosotras lo disfrutamos muchísimo y nos hicimos algunas fotos, son una monada. 

Algo interesante que aprendí es que las mamás canguros tienen embarazos de 33 días!!! Y luego llevan a sus criaturitas durante 190 días en su bolsita... había muchas mamás canguros con sus bebés. Sin duda fue toda una experiencia. 

Koalas en su hábitat

Mamá canguro con su cría 





Aquella noche nos cambiábamos de casa, dormiríamos en la ciudad de Brisbane, y habíamos alquilado una habitación en una casa de una chica que no iba a estar durante nuestra estancia. Un poco lío, pero la comunicación con la casera fue muy buena y nos hizo un mapa para que encontrásemos las llaves y pudiésemos entrar en la casa. 

Aquello fue como buscar un tesoro escondido, dimos muchas vueltas y finalmente descubrimos que la casa tenía un acceso trasero por otra calle, por lo que fue allí donde encontramos la dichosa escalera que la casera mencionaba, con su doble puerta y la cajita donde había dejado las llaves. 

Momento " Abre la puerta que ya no podemos más "
La casa era preciosa, perfecta... y la teníamos para nosotras solas. La verdad es que ¡nos encantó! Aquella noche estábamos tan cansadas que decidimos cocinar algo en casa, tomar vino y pasarnos la noche hablando y riéndonos que se nos daba de maravilla. 


A la mañana siguiente, como estábamos acostumbradas, nos dimos un señor homenaje a la hora del desayuno. Tengo que decir que desayunar en los bares en Australia es cualquier cosa menos barato, y con una media de 15-20€ por plato, nosotros era de lo único que no nos privábamos, al menos en vacaciones. Teníamos programado mucho andar, mucho visitar y turistear la ciudad de Brisbane, así que con las pilas cargadas, nos pusimos en marcha. 

Saliendo de la casa, vimos sitios súper chulos, hasta llegar a una de las céntricas calles donde habían mercadillos con cosas increíbles, tanto nuevas como antiguas... sin duda disfrutamos de lo lindo. 

Empezamos por Orleigh Park, desde donde podíamos ver las viviendas retro de los años 50 - 60 al otro lado del río y pasemos por Davies Park, el parque más antiguo de la zona sur de Brisbane. Cruzamos andando por el puente William Jolly y llegamos a la zona de South Bank. Allí había una piscina artificial y mucha gente pasando el fin de semana. Descansamos un rato tumbadas en el césped hasta que decidimos entrar al cine y ver una película. En Sydney el cine es carísimo y en Brisbane era algo más barato, así que nos compramos unas bolsas gigantes de palomitas y entramos a ver la película de Súper Man. 

Wickham Park 
Wickham Park
William Jolly Bridge






El paseo de vuelta a casa lo hicimos ya de noche... al final los planes de volver a salir de fiesta, cada vez se hacían más débiles, pues aprovechábamos tanto el día, que por la noche, estábamos muy cansadas. Cenábamos en casa, y desayunábamos en la calle... fue un viaje de risas, bromas, buen rollo y amistad. Pasamos unos días estupendos y aunque el último día seguimos haciendo turismo y disfrutando, sólo dejaré algunas fotos más, pues en este viaje si algo no faltaron, fueron fotos. 

Gracias Natt y Carol ¡porque fue un viaje inolvidable!  




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Escapada a Brisbane "Surfers Paradise"


Mientras el dilema de donde iba a dormir en mi estancia en Sydney, se resolvía, yo seguía descubriendo la ciudad, explorando cada rincón y disfrutando del tiempo libre que tenía, a sabiendas que era limitado. 

Natt (mi amiga de Madrid), Carol (mi amiga de Medellín, Colombia) y yo, nos hicimos casi inseparables. Me encantaba el grupito que habíamos formado y nos reíamos mucho, lo que ayudó a llevar con alegría la tensa situación en la que me encontraba. 

Teníamos el viaje a Brisbane a la vuelta de la esquina, así que en nuestras continuadas quedadas preparábamos todo mientras nos tomábamos algún que otro capricho. 

Aquí pongo foto de mi debilidad en Sydney, "Pancakes on the Rocks", aún se me saltan las lágrimas cuando pienso en el sabor tan delicioso de aquellas merendolas junto al puerto marítimo de Sydney. 



1 de Agosto.... y Mike empieza un juego tonto en nuestras redes sociales que inconscientemente acabó involucrando a parte de nuestros amigos y familia. La cuenta atrás hasta el día en el que nos volvíamos a ver, empezó por 99 días y con positivismo. 
Nunca he sido amiga de las relaciones a distancia, de hecho no las he entendido jamás... pero con Mike, simplemente fue así, ninguno lo elegimos, no fue una decisión que tomamos, simplemente éramos pareja y no podíamos estar físicamente juntos, aquello era temporal y los dos lo sabíamos. 

Muchos me preguntaron si es difícil, otros dudaban de nuestra lealtad, otros directamente se reían... y yo, en la postura que me caracteriza, ni caso a las opiniones ajenas. Lo cierto es que no es fácil, pero tampoco es de las cosas más duras que se viven en esta vida. Hablábamos cada día constantemente, nos contábamos todo y confiábamos el uno en el otro, así de sencillo. Aunque tengo que reconocer que a medida que se iba acercando el día se hacía más difícil la espera y que hubo algunos momentos muy complicados. 

2 de Agosto, ¡día en que nos vamos de viaje! Llevábamos poco equipaje, pues eran pocas noches, así que no teníamos que facturar maletas en el aeropuerto... Natt y yo nos fuimos primero y estuvimos investigando todo en el aeropuerto doméstico de Sydney, que tengo que decir que está genial. Fue aquí donde me compré otra de las "bolas" que forman mi pulsera de PANDORA. 


Esta vez elegí 3 libros que simbolizaban lo que había venido a hacer a Australia, y teniendo en cuenta que mi pulsera llevaría una bolita de cada país que visitaba desde que la compré en Malasia, me pareció una idea genial. 


Entre ropa interior de Victoria Secret, maquillajes de MAC y golosinas varias de Belros, mi amiga y yo nos pasamos casi 2 horas entretenidas antes de volar a Brisbane, donde nos esperaba la tercera parte del grupo, Carolina. 

Como nos habíamos preparado genial el viaje, sabíamos que número de autobús nos dejaba cerca de la casa que habíamos alquilado. En principio este viaje era sólo para 2, y luego fuimos 3... pero como ya no encontramos una casa tan chula como la que habíamos reservado, pues decidimos hacer trampa y esconder a la tercera chica. ¡Fue súper divertido!

Primero entramos Natt y yo, el edificio era nuevo y estaba todo controlado por dispositivos electrónicos, todo tecnología. Nos recibió un chico de unos 45 años, alto y muy bien conservado. Ojos grandes y azules, una amplia sonrisa y una rebosante amabilidad. ¡Me encanta el carácter de los australianos! En seguida nos enseñó nuestra habitación y empezamos a cambiarnos rápidamente, pues no podíamos olvidar q Carol estaba abajo esperando para ir a cenar y tomar algo. Teníamos toallas limpias, y geles individuales en la cama, todo un detalle. Y ¡la cama era enorme! todo estaba saliendo genial.


Después de cenar fuimos a Melba´s Night CLub, un sitio que encontramos cerca de la playa, siguiendo a la gente y que parecía estar bastante animado. No paramos de reirnos en toda la noche, fue fantástico. En el club había un concurso de belleza, y además regalaban pizza, lo sé, no tiene sentido ninguno, pero así fue. Uno de los momentos más surrealistas fue cuando vinieron unos chicos a nuestra mesa a compartir la pizza, unas cervezas y a comentar a las concursantes aspirantes a Miss algo. ¡Me sentí totalmente como un chico!





Entre risas, brindis y un no parar de conocer gente y cambios de club continuamente, se nos fue la noche volando. Lo habíamos pasado francamente bien, y al final acabamos con un piloto de avión español y toda su tropa tomando copas y bailando en un sitio bastante raro, ya que las peleas eran frecuentes y la gente estaba bastante en tensión, decidimos irnos. 

Las tres amigas agarradas, andando por una calle iluminada, riéndonos sin parar y planeando el día siguiente... aún tengo la imagen en mi retina... y no puedo parar de reírme. Nos llama un chico, que parece perdido, aunque no mucho más que nosotras. Un chico joven, atractivo y muy muy simpático... empieza a bromear con nosotras... que al estar perdido, se quería unir a nuestro grupo. No siendo muy amigas de darle bola a chicos que aparentemente quieren ligar, fuimos más bordes que simpáticas y lo esquivábamos para continuar con nuestro camino. ¿El resultado? Aún comentamos entre nosotras, que lo mejor de la noche fue cuando conocimos a Jay Jay... jajaja ese es su nombre artístico, y resulta que el chico era un humorista no sabemos si muy conocido o no, pero aquello puso el broche de oro a una noche que ya había sido maravillosa. 



Entramos en la casa en silencio y nos acostamos las 3 en la cama grande y dormimos como princesas. Lo realmente impresionante fue a la mañana siguiente cuando nos despertamos y descubrimos las vistas desde la terraza de la casa. La zona donde nos alojamos aquella noche, se llama "Surfers Paradise" y es todo verde y azul... espectacular. 

Carol salió a hurtadillas de la casa mientras el dueño nos preparaba café... pasamos momentos de tensión para que no descubriera nuestra mentira, pero al mismo tiempo nos divertimos mucho. Incluso a la hora de la ducha se metió conmigo en el baño y sin cerrar el grifo, se duchó primero una y luego la otra, de aquella manera, parecería que yo había tomado una ducha larga. Lo que nos pudimos reír. 



Le dijimos al casero que venía una amiga a visitarnos y Carol llamó a la puerta... y volvió a subir como si viniera de la calle a recogernos y nos ayudaba a bajar maletas, que era la suya, claro está. La verdad es que el chico fue muy amable y nos trató súper bien en todo momento... Luego nos sentimos mal por haberle engañado, pero ya era tarde... 

Os dejo con las fotos que nos hicimos en la terraza de la casa antes de salir a desayunar y explorar este precioso lugar: "Surfers Paradise", altamente recomendado. 







































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Continuará... 

Estudiar,trabajar y vivir en Australia (Parte I)

Aquella noche después de hacer la entrevista y cenar con Natt un bocata en un bar, dimos un paseo hasta su casa. Ella había hablado con sus compañeras y no habían puesto ningún problema porque yo me quedara allí las 2 o 3 noches en las que yo no tenía lugar para dormir, hasta que nos fuésemos de viaje y yo pudiese volver a casa de Sharon.

Sinceramente, no me encontraba bien. Las chicas hicieron todo lo posible por hacerme sentir como en casa y que no había ningún problema. Ellas eran brasileñas, y dos de ellas hablaban español, unas chicas muy divertidas y graciosas, la verdad es que me facilitaron mucho las cosas.

Ahora bien, para poneros en situación tengo que decir que el alquiler de vivienda en Australia es un mundo. Los precios son tan elevados que obliga a los jóvenes a vivir en apartamentos compartidos con 8, 12 incluso 25 personas! En este caso, las 4 chicas compartían una habitación con baño y en el otro dormitorio vivían 4 chicos. A esto le añadimos otras 2 personas que vivían en el salón... y echarle imaginación. Los precios oscilan entre 200 y 300 Euros como mínimo por semana, cada persona, dependiendo de las condiciones. Hablando en este caso, del centro de la ciudad, que al final con lo que cuesta el transporte público, si trabajas o estudias en el centro, la mejor opción es vivir en el centro.

Los suelos de las casas normalmente tienen moqueta, debido al frío del invierno, pero viviendo tanta gente como viven en estas casas, no es nada limpio. Si, efectivamente ahí es donde me volvió tocar dormir, en el suelo. Y es que aunque las chicas me ofrecieran su casa, no había más espacio físico que el trozo de moqueta que quedaba libre entre las dos literas. Camila, una de las brasileñas, me prestó su saco de dormir y allí me metí con mi móvil para escribirle a Mike como había ido mi día antes de dormirme, ya que la diferencia horaria entre Australia y Singapur (donde él vive) no nos daba mucho tiempo para hablar.

Mientras le escribía, me vinieron unas ganas tremendas de llorar... empecé a sentirme fatal porque veía que mis planes de venirme a Australia a estudiar y buscar trabajo, no era lo que yo pensaba, y encontrarme allí, durmiendo en el suelo por segunda noche consecutiva, no ayudaba en absoluto. Decidí apartar cualquier pensamiento triste que me desanimara o me quitara fuerzas para seguir y me esforcé mucho por intentar dormirme. Pero entonces, el "jefe" de la casa, el que lleva la gestión de los alquileres de unos y otros, entró en la habitación y me vio en el suelo... por lo que empezó a gritarle a las chicas que eran unas mentirosas y que tenían que haberle avisado. Me dijo que aquella noche me dejaría dormir allí, y me dio un colchón pequeño, cosa que agradecí muchísimo, pero al día siguiente no podía quedarme, por lo que tenía que reservar un hotel y buscar desesperadamente una casa donde poder vivir. Fue una noche movidita, en la que por razones obvias, no pegué ojo. Cada una se despierta o llega a una hora diferente, y yo estaba en el paso de las 4 camas... mejor no entrar en detalles.

Al día siguiente me fui a clase. Por la prueba de nivel que hice me aceptaron en EAPC-Business y me propuse pasar de nivel para exigirme más y aprovechar al máximo la experiencia y mi estancia en Australia. Así que me informé de como era esa prueba, me puse una fecha límite y empecé a estudiar como nadie para poder pasar cuanto antes al siguiente nivel. Mi profesora era rusa, y mis compañeros de todas partes del mundo, había coreanos, chinos, turcos, tailandeses, colombianos y un largo etc. La verdad es que el ambiente era bueno, la dinámica de la clase era divertida y como en todos lados, siempre es uno mismo el que decide si ser activo o pasivo. Yo decidí ser una de las estudiantes más activas, por lo que disfruté mucho del curso. 

Por la tarde me quedé en la sala de estudio para utilizar los ordenadores y poder reservar un hotel donde dormir aquella noche. Pasando por alto la posibilidad de dormir en un backpacker (habitaciones de 6, 10 o 24 camas pudiendo ser mixto o separado por sexos), la mejor opción que encontré ajustándose a mi bolsillo, fue el hotel Aarons Sydney, en el que pagué 200€ por dormir 3 noches. Un hotel cerca de mi escuela, que aunque era muy sencillo, me permitiría dormir en una cama y poder descansar al menos por unos días.  El personal no era muy amable, ni la habitación tenía calefacción con el frío que hacía, pero estaba limpio y no había ruido que me impidiese dormir. Aquí os dejo una foto de la habitación. 


Aarons Sydney Hotel

Como mi amiga Natt había discutido con el "jefe" de su casa y la situación se había vuelto incómoda para ella también, se vino a dormir conmigo al hotel, cosa que agradecí, pues así no estaba sola, no me encontraba precisamente muy animada. Aquella semana antes de irnos de viaje a Brisbane, Natt y yo tuvimos que hacer nuestros currículum al estilo de Australia, para ello nos ayudaron en Info Planet, la agencia con la que ambas gestionamos muchas cosas y nos estaba resultando de tanta ayuda allí. 

Yo hasta me decidí a hacer un cursillo que ellos impartían de manera gratuita para aprender a "ser camareros" jajaja o al menos a pasar la primera prueba y tener opción a que te contraten. Cosas sencillas que para quienes nunca antes hemos trabajado como camareros, nos venía como anillo al dedo. Necesitaba trabajo, y como de lo que yo quería, que era cuidar niños, no me salía nada, me había propuesto que al volver de nuestras mini vacaciones, buscaría trabajo como camarera. También intentaría buscar trabajo en hoteles de lujo y continuar lo que hacía en Maldivas, pero como en Sydney recién empezaba el invierno, era mala época para ello. Al volver de nuestro viaje me pondría manos a la obra.

En aquellos días descubrimos el "Spanish Club", mi sitio favorito de Sydney. Comida española, música española, lugar donde se reunían españoles y traían a sus amigos de todas partes del mundo. En definitiva, un lugar donde sentirse como en casa. 

Natt, Carolina y yo en el Spanish Club de Sydney


















Tomar un vino blanco, escuchar flamenquito, escuchar música con letra en español, hablar en nuestro idioma, tomar unas tapas o incluso bailar nuestra música, es lo que se hace en este lugar. A mí personalmente el Spanish Club me encanta... y siempre conocíamos a gente nueva. Ojalá hubiese podido ir más veces. 

En Sydney siempre se hacen eventos, siempre hay alguna fiesta o feria de algo... y durante aquellos días tenía lugar el "Aroma Festival", una feria donde podíamos probar los mejores cafés, chocolates, dulces, golosinas y otros placeres culinarios de esta tierra. Nos fuimos las 3 chicas, a cual más golosa, y allí entre tanto dulce y tanto capricho, nos volvimos locas, disfrutamos muchísimo de todo aquello, haciéndonos fotos y probando lo que podíamos, pues como todo en Australia, los precios que tenían se elevaban hasta las nubes.







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