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En este blog comparto en primera persona cómo fue mi salida de España, qué me llevó a ello y como conseguí llegar a mi primer destino: Las Islas Maldivas. Tras un par de años de idas y venidas, mil aventuras y muchos sentimientos encontrados, mudarme a Australia se convierte en mi siguiente meta. Mi historia de amor y la superación a mí misma me llevan a concluir una maravillosa etapa en Sydney, y tras pasar por Singapur y España comienzo una nueva vida en Shanghai, China.

Esta es mi historia, es mi propia experiencia, y viajar por todo el mundo se ha convertido en mi día a día. En este blog narro viajes, aventuras y los itinerarios que he seguido, siempre elaborados por mi misma. Espero que os guste mi aventura por el mundo... y recuerda: ¡que no te lo cuenten!
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Madrid Fusión con Mahou - San Miguel

No se si son 5 o son algunos más los años que llevo trabajando para esta gran marca cervecera, pero ser parte del equipo de Mahou - San Miguel, es algo que me encanta. 

Trabajamos muy duro y se pasan muchas fatigas, sobre todo siendo la coordinadora de un evento tan importante como es MADRID FUSIÓN. 

El primer día lo cogí con fuerzas, el equipo que dirigía era bueno, y la gente respondió casi al 100% como esperaba. Los momentos de tensión en estos eventos siempre forman parte de nuestro día a día, pero me sentí feliz de ser yo la encargada de llevar a cabo la acción de este año. 

Después de casi 12 horas de pie, con tacones, con sonrisa, tratando con personalidades varias, y por supuesto, pringada de cerveza hasta los codos... terminó el primer día de trabajo. Quería una espalda nueva, y por supuesto, un par de pies. Cada año al finalizar este tipo de eventos me digo lo mismo ¿como he podido ser capaz de aguantar tanto? Supongo que es lo que me gusta, disfruto con ello.

En Madrid fusión, si vas con Mahou, no desayunas café, desayunas cerveza negra con chocolate preparada por nuestros maestros cerveceros...  
¡Toda una experiencia! 

Aquellos días hizo tanto frío en Madrid, que incluso un par de mañanas los tacones de camino a Ifema, se me clavaban en la nieve. Por suerte, dentro del pabellón y con tanto trabajo, la temperatura sube. 

Como expliqué en otros posts, uno de mis motivos de estar en España estas fechas, era el lanzamiento de mi empresa... y casualmente durante Madrid Fusión, conocí a varios reporteros de la televisión de Madrid, que estaban muy interesados en hacerme una entrevista. Por motivos de marketing y demás, esperamos hasta el último día, y me pasé de acera para estar junto a mi gran amigo incondicional Fernando Mendieta, el que además de apoyarme siempre, ha ido de mi mano a cada paso que he dado. 

Fernando Mendieta representa mi otra debilidad, el cava Gramona, para el cual gracias a ellos, también llevo trabajando varios años y al que me siento muy unida. 
Decidimos que la entrevista que la televisión me hacía, se llevaría a cabo en el stand de Gramona, rodeada de amigos y gente que me conoce de hace muchos años y apoyan y están conmigo en mi camino. Mi gran amigo Juan Pozuelo, uno de los cocineros más reconocidos de Madrid, presentador y profesor aparte de creador del concepto "Hamburguesa Nostra" ... también estuvo presente en ese momento para mí tan importante, por lo que sólo tengo palabras de agradecimiento y cariño para ellos. Fue muy emocionante. 

Esta foto fue de momentos antes de comenzar, junto a Fernando Mendieta... dándome los últimos consejillos antes de la entrevista para la televisión madrileña. 

La entrevista salió mejor de lo que me esperaba, estaba nerviosa pero hablé con naturalidad y seguridad en mi misma. Creía en lo que decía, en mi proyecto y en mi trayectoria. Me preguntaron cómo empecé en este mundo de los eventos y el turismo, acerca de todos los avances que he hecho a lo largo de los años, mis experiencias y por supuesto, mis proyectos presentes y futuros.

Hacer esta entrevista me ha hecho una ilusión infinita, sobre todo por poder transmitir todo aquello que he vivido y que llevo dentro, y las ganas que tengo de seguir adelante.

¡GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE CREEIS EN MI 
Y ME APOYAIS INCONDICIONALMEMTE! 


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Escapada de chicas en Madrid

Era 16 de Enero, después de unas navidades en familia, cosa que hacía mucho tiempo que no disfrutaba... y rumbo a Madrid después de un autobús y un tren de alta velocidad, me puse a pensar.

Mike y yo tenemos nuestra propia cuenta atrás siempre que nos separamos, es triste si lo pienso, pero eso nos mantenía vivos, ansiosos hasta el próximo reencuentro. 48 días quedaban cuando estaba sentada en ese tren rumbo a Madrid, él dormía por la diferencia horaria con Singapur... yo debería hacer lo mismo y descansar, pero... tenía entre mis manos un libro que hablaba del matrimonio, del matrimonio entre familias convencionales, entre familias no tan convencionales, matrimonio entre extranjeros, y matrimonios que llegan a su fin.

Me alegraba infinito de que mi hermana, después de más de 10 años de noviazgo con su pareja, hiciese realidad su sueño de casarse. Se merecía tener un día como ese, toda mujer sueña con ese día alguna vez en la vida, incluso las que no quieren casarse. Eso me puso feliz, saber que el gran día de mi hermana estaba a punto de llegar y ella estaría radiante. Como una princesa.

Al llegar tendría unos días de relax antes de ponerme a trabajar, eso me tranquilizaba. Hace un par de años que cada vez que vuelvo a Madrid, me quedo en casa de mis hermanas postizas, casa de las Rodriguez Carrrasco. Son 4 hermanas, con muy poca diferencia de edad entre ellas, y que siempre me han tratado como una hermana más, y sus padres como una hija.
Lo primero que hice al llegar, fue reponer fuerzas...
¡Mi ansiada Mixta de Mahou!


Y lo segundo, irme con Fernando Mendieta, jefe y amigo, a hacer un tour por Madrid para ver las novedades y cambios que la gran capital estaba experimentando en la gastronomía gourmet que es donde nosotros nos movíamos.

Fue esa tarde cuando descubrí la azotea del Corte inglés de Gran Vía, entre otros sitios. Impresionantes vistas.



En un par de días recibía visita de una amiga a la que quiero muchísimo y que nunca pensé que fuera ser mi amiga, por como y donde nos conocimos. Pasaría conmigo un par de días después de un par de años sin vernos... y hablar casi a diario.

¡Que vida esta! Deseando estaba recibir a Carol ...

Cuando la loca de mi amiga llegó, que nunca había estado en Madrid aparte de trabajando, nos lo pasamos como enanas.

Madrid es como mi segunda casa, pues he vivido muchos años aquí, así que le enseñé todo lo que me dio tiempo de todo aquello que me gusta de esta tierra. Y... aunque a mi no me guste, ¡también nos fuimos de compras!

Sólo de pensarlo ya me duele la barriga de la risa, ¡vaya días sin parar de reír y de charlar!
Fue genial la verdad.

Aprovechamos que estábamos de relax para quedar con unas muy buenas amigas mías, andaluzas, a las que adoro y admiro por diferentes razones: Geno y Bibi.

Hice uso de mis antiguos contactos de la noche de Madrid y nos fuimos de fiesta las 4 chicas ¡por todo lo alto! Sólo decir que disfrutamos de lo lindo, bailando y bebiendo...













Y después de ir de compras, salir de marcha, hacer turismo y pasar un fin de semanas súper divertido 100% de chicas... me tocaba trabajar, que para eso había venido a Madrid. Pero eso ya, en el siguiente post ...

... de Madrid al cielo dicen ¡aunque en Cai hay que morir!

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Mi trabajo en Sydney … ¡Empieza la cuenta atrás!

Como ya he comentado en anteriores posts, en Sydney tenía dos trabajos. Me había arriesgado a que el gobierno me pillara haciendo "unas cuantas" horas de más, ya que por mi visado de estudiante, sólo se me permitía trabajar 20 horas semanales. Pero es que días antes de encontrar un trabajo de lo mío, me salió poder trabajar como "hostess" en un restaurante mexicano, donde desde el principio me sentí genial, me hice íntima amiga de mi jefa y tenía más libertad que en el hotel. 

En el hotel tenía un puesto de "Guess Relations Agent", casi lo mismo que hacía en Maldivas, pero esta vez el hotel era un sitio de negocios, todo lo contrario a mi anterior destino. Aquí la gente se alojaba por trabajo, la mayoría de los clientes repetían y venían de todas partes de Australia, había muy poco extranjero y en definitiva cuando estos clientes llegaban al hotel era por la tarde-noche después de una larga jornada de trabajo, con muy poca paciencia, cansados y sin ganas si quiera de sonreír. Así que no, no me gustaba mucho ir al hotel, ni siquiera mis compañeros eran majos, a excepción de uno de mis jefes (un chico más joven que yo de Nueva Zelanda), la encargada de mi departamento que tenía sus días (una alemana con todo lo que eso conlleva) y un chico tailandés que no soy capaz siquiera de pronunciar su nombre, trabajaba de botones, majísimo. 

El resto, pues había quien no me tragaba porque no era australiana, había quien no me tragaba porque venía de trabajar dos años en Maldivas, había quién no me tragaba porque era mona, y había quien no me trabaja ¡porque era nueva! Hubo días duros, hubo días que incluso me hicieron llorar. Mi chico siempre estaba ahí apoyándome cuándo esto pasaba… en la distancia claro. 

Así que como el hotel me sirvió para coger más experiencia profesional en otro continente, aprender mucho acerca de como trabajar bajo presión y sin compañerismo alguno y otros aprendizajes varios… voy a centrarme mejor en el restaurante, donde además de descubrir un nuevo sector, me lo pasé francamente bien y disfrutaba en cada jornada. 


Jessie, ella es una de las principales razones por la que me gustase tanto trabajar en aquel restaurante. Tiene un par de años menos que yo y es francesa… seria y profesional pero muy cariñosa y divertida. Me encantaba ir con ella de compras en nuestros pequeños descansos (por internet porque no daba tiempo a irnos lejos) y formábamos buen equipo en las horas de más trabajo. Compartíamos la misma opinión acerca de los otros trabajadores y en definitiva, fuimos amigas desde el principio. 

Mi función en el restaurante era dar la bienvenida a los clientes, sentarlos y explicarles el menú. No te das cuenta de lo poco conocido que es algo, hasta que te alejas de su lugar de origen, me explico: La comida mexicana es algo conocido mundialmente, y a casi todo el mundo le gusta. En este restaurante descubrí, la auténtica comida mexicana, ya que nuestro chef Gustavo venía de México. Pero es cierto que muchos platos se adaptan al paladar de los que viven en el país al que traes tu cultura. La comida que Gustavo se preparaba para él mismo, era mucho más picante, por poner un ejemplo, que la que servía en el restaurante. Me pareció muy curioso que tuviésemos cosas españolas como churros o chorizo a la llama en el menú… ¿o es que acaso no son propios de nuestra cocina?



Sea como fuese, trabajar en el restaurante además me permitía gastar poco en comida, ya que siempre me llevaba la cena a casa, y cuando hacía jornada completa desayunaba y comía allí. Todo un alivio para mi bolsillo, ya que Sydney es caro no, carísimo para comprar. Por poner un ejemplo, una mini barra de pan cuesta unos 7€ al cambio… claro está que dejé de comer pan durante mi estancia en Australia.

Pero volviendo a mi trabajo, además tengo que decir que incluso salí varios días de fiesta con mis compañeros, teníamos un ambiente muy bueno.  Uno de mis favoritos era Oskan, un chico turco un poco mayor que yo, alto y atractivo. Trabajaba en la cocina, súper tímido a la vez que gracioso. Era como un niño pequeño, muy inocente, me encantaba hablar y reírme con él. Siempre intentaba agradar a todo el mundo, súper dulce. También tenía a su novia fuera de Australia, por lo que a veces compartíamos aquellos sentimientos que los que nos rodeaban no entendían. 

Y sin darme cuenta se acercaba la hora. Apenas tuve 3 semanas sin clases hasta que viniese Mike, pero no dejé de trabajar hasta el día anterior. Avisé con 15 días de que me iba, en ambos sitios, y del hotel pues no tengo nada que destacar, ya que simplemente me quitaron de la plantilla y punto, apenas hablé con nadie de mis planes o de mi salida del equipo, así era la "buena" relación que teníamos allí. 

Pero del restaurante… del restaurante me podría pasar escribiendo días y días. Unas semanas antes de yo decir que me iba, les recomendé a mi amiga Natt para que se viniera a trabajar como camarera, pues una de las chicas se iba y necesitábamos a alguien. Fue un periodo de cambio que casi nos vuelve a todos locos, el restaurante cambió de dueño, el chef ya no mandaba en la cocina, el director pasó a mandar sobre los empleados y apenas teníamos personal. Todo aquello repercutió en los clientes e inevitablemente en todos nosotros, así que sinceramente, me fui en el mejor momento. 

Cuando se lo dije a Jessie no se lo podía creer, me abrazó y nos emocionamos mucho, me había convertido en un gran apoyo para ella… tanto que debido a la situación en la que estaba el restaurante, ella se fue a las pocas semanas de mi salida y me pidió consejo acerca de como escribir su carta de dimisión y qué papeleo tenía que gestionar.

Yo solo me quedo con lo positivo, pues hice grandes amigos, comí fenomenal, aprendí muchísimo y en definitiva me lleve una gran experiencia. 

Una de las mañanas antes de dejar el trabajo, iba en el autobús camino de la playa de Bronte Beach para encontrarme con mis amigas Natt y Camila. Íbamos a pasar un día de playa de chicas y me apetecía muchísimo. En aquel momento me pasó algo curioso… llevaba mucho tiempo sin saber de mi ex, y justo esa mañana se interesó por mi, me dijo que se había enterado que tenía pareja y que se alegraba mucho por mi y que me deseaba lo mejor, pero que por favor no volviésemos a tener contacto, pues aquello le haría daño. 

Tengo que reconocer que me dolió mucho escucharle, pues jamás quise hacerle daño y él ha significado todo para mi durante muchos años de mi vida, pero … yo estaba feliz, quería a Mike y estaba segura de que era lo que quería, no había sido tan feliz desde no recuerdo cuando. Así que no le pude decir otra cosa que por supuesto contara conmigo si lo necesitaba y que no mantendríamos contacto alguno, sería lo mejor para ambos. Me invadió una tristeza enorme cuando colgué aquel teléfono, pues le notaba mal, pero su tren ya había pasado y yo lo había intentado todo. Tenía que quitarme cualquier pensamiento de mi ex porque no era justo para mi, y mucho menos para Mike. 

Estaba llegando a la playa cuando recibí un mensaje, el cual prefiero plasmar aquí: 



Mike había pedido a nuestra gente, a algunos de mis amigos, a su propia madre… que le mandaran una foto con un 10 y me hizo esto… ¡10 días para vernos! Recuerdo que me puse a llorar como una idiota y  me di cuenta por qué y cuánto quiero a este hombre. 


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Despidiéndome desde todas partes de España

Me llevó un mes casi tener todo listo para mi marcha a Maldivas de nuevo... y viajé por todo el país despidiéndome de amigos y familia porque esta vez iba a ser una larga temporada la que estaría sin pisar mi país. Me fui a Madrid, a casa de mi amigo Migui, que me acogió sin condiciones y me hizo sentir como en casa... disfruté de mis amigas de allí y trabajé en varios eventos con mis amigos de Gramona. 


La primera noche que llegué Migui y yo nos dimos un homenaje culinario en un restaurante de Madrid en el que nos pusimos las botas a carne a la piedra y langostinos a la plancha. Hice compras de todo tipo, ya que en Maldivas no hay gran cosa en cuanto a primeras necesidades... Disfruté Madrid como si fuese la primera vez e incluso trabajando me lo pasé como una enana rodeada de mis dos grandes amigos Fernando Mendieta y Juan Pozuelo a los que adoro y quiero muchísimo.




Cuando acabé la jornada, mi gran amigo David, al que conozco desde hace años de Madrid, me invitó a ver el partido Atlético de Madrid - Sevilla en el Calderón. Fui cansadísima pero me apetecía muchísimo...  El partido en sí no fue gran cosa, pero lo pasamos genial.


Al día siguiente quedé con mi amiga María Mesa... siempre vamos a comer o cenar a Vips, y nuestros encuentros son muy divertidos porque nos ponemos al día de todo y siempre tenemos novedades interesantes que contarnos. Me encantan los reencuentros con María.


De Madrid planeé pasar unos días en Córdoba, en el pueblo de mi hermana, disfrutando de los enanos y de ellos. Los días en casa de mi hermana son geniales, el cariño que siento estando con ellos es infinito. Esta vez mi amiga Rosa se vino conmigo, así que quedamos las dos en la estación de Córdoba y mi hermana pasó a recogernos con los niños.


Hubo risas desde el primer momento, pasamos unos días maravillosos. Comimos, bebimos, paseamos, hablamos... ¡incluso bailamos! Uno de los días Rosa y yo acompañamos a mi hermana a su colegio, donde recién había empezado como maestra de inglés, lo cual me hacía sentir profundamente orgullosa de mi hermana. Entré a su clase, y me presentó a sus alumnos, fue muy divertido y a mi se me caía la baba. Rosa y yo estuvimos bromeando con ella durante un buen rato y luego cogimos su coche y nos fuimos a Ronda, a visitar la ciudad... no nos dio tiempo a ver gran cosa, pero pasamos un buen día. 



En el pueblo de mi hermana era feria, así que salimos con ellos varias noches. Sacaban a los santos en procesión y disfrutaban del tiempo juntos con amigos y compañeros.

Aunque es un pueblo pequeño y no hay muchas cosas que hacer, a mi me gusta de vez en cuando la tranquilidad y la cercanía que se encuentra allí. Todo el mundo te conoce y sabe de ti, y aunque de sobra se que esto tiene más parte negativa que positiva, debido a mi vida de los últimos años, es algo que echaba de menos. Así que disfruté mucho hablando con las señoras que veía de un año a otro y que me preguntaban casi de todo. 





















Y de Córdoba nos dirigimos a Madrid... donde celebraríamos el cumpleaños de nuestro amigo gallego Adri y aprovecharíamos la ocasión para salir todos juntos. En Madrid siempre voy a la Posada de las Ánimas, una discoteca pequeña muy de moda que aunque hay opiniones de todos los colores, a mi me gusta porque la música es mi estilo y el dueño es súper amigo mío y me trata genial a mí y a todos los que vienen conmigo. Siempre me lo paso genial cuando vamos a la Posada, así que... allí que fuimos.

Aquella noche dio para mucho, viendo la foto recuerdo que hubo enfados, risas, bailes, muestras de cariño, confesiones, momentos de tensión... incluso nació una historia de "amor".

Intenté disfrutar de cada minuto con todos ellos, si algo tenía claro es que no desaprovecharía nunca mas ni un momento con la gente a la que quiero y tengo la oportunidad de tener cerca.

Al siguiente día llegaba la hora de la verdad. Coger la furgoneta del padre de Rosa y cargarla hasta los topes con todas mis cosas que hacía justo un año dejaba en un trastero de Madrid por salir corriendo a Maldivas en busca de una oportunidad.

El viaje fue sin duda alguna movidito. Adri, Rosa y yo cargamos todo y nos pusimos en marcha por la Vía de la Plata rumbo a Cádiz, nuestra tierra querida, donde nos esperaban unos días de despedidas, ordenar mis cosas y disfrutar en los ratos libres de de nuestra maravillosa tierra.


Por el camino pinchamos 2, 3 veces? no lo recuerdo, pero al final volvimos a casa en taxi, con la furgoneta remolcada por una grúa y a las tantas de la noche. Manolo, el padre de Rosa y al que siento en parte como mío propio, nos recogió y nos llevó a comer pescaíto frito y beber manzanilla a un bar propio de Sanlúcar... fue divertidísimo y lo disfrutamos un montón. 

En esos días disfruté mucho de mi familia y mis amigos de Chipiona, y de mi comida! Es curioso como entre mis amigos, por norma general todos estaban contentos y apoyaban mi idea de irme, pero en mi familia, supongo que por ser más antiguos o mayores en cierto modo, sentí como que me echaban en cara mi marcha. Cosa que traté de explicar y hacerles ver el lado positivo, la verdad es que era algo muy bueno para mí y aunque tenían razón y yo estaría muy lejos y me perdería muchas cosas, siendo egoísta, era algo que debía hacer, era una gran oportunidad. Quizás no es tan bueno ser egoísta de vez en cuando.

En fin, vuelta a Madrid y a trabajar. Jajajaja, si, algunos piensan que estoy loca, pero estuve trabajando hasta el último momento. Disfruto mucho con lo que hago, y esta vez era un evento gastronómico importantísimo que se hace cada año en Madrid: Milessime. Fernando, mi amigo de Gramona me pidió que asistiera como un favor personal y la verdad es que disfruté mucho con su compañía y del evento en sí. Aunque tengo que decir que tuve un percance con una innombrable que acaba de incorporarse a la empresa y se cree que viene de la pata del Cid y no soportaba el buen trato que desde Gramona tienen para conmigo. Omito aquello.

La última noche del evento conocí a unos chicos que no solo desprendían glamour sino que uno de ellos había literalmente, bloqueado cualquier actividad que yo estuviese haciendo. Era el chico más guapo y elegante que había visto en muchísimo tiempo (por no decir en toda mi vida), y hasta Fernando me los señaló... yo estaba nerviosísima... ¿pero de donde habían salido semejantes hombres? El caso es que cuando estábamos recogiendo se acercaron a invitarme a una copa, cosa que ni acepté ni rechacé. Cogí la tarjeta del chico en cuestión y me fui a hablar con mi amigo Fernando a decirle que el Ángel había bajado a la tierra, nos estuvimos riendo durante un buen rato y luego decidimos ir a la presentación de una revista que se hacía en una sala de la Gran Vía, la revista ESQUIRE.

Después de varios mojitos y viendo que yo no iba preparada para aquel evento, pues venía de trabajar y todo nuestro alrededor eran modelos y gente muy bien presentada. Decidí hacer bomba de humo e irme a mi hotel.

Tengo que decir que aquella noche me desvié, y acabé en un restaurante cenando con los susodichos ángeles caídos del cielo y más amigos, luego unas copas y en definitiva pasando una noche de ensueño.

Y como no podía despedirme de España sin visitar a un gran amigo y una bellísima persona como es mi amigo Andoni, me fui a Bilbao a pasar el penúltimo fin de semana de mi estancia en España.

Eso sí que fue disfrutar de la gastronomía española con letras grandes. Qué pasada de Bilbao, que sitio más bonito y ¡que bien se come!


Es evidente que cuando volé a Maldivas llevaba unos quilitos de más, pero por razones obvias no me importó demasiado. Tampoco se demoraron en abandonarme.

















Y después de Bilbao y unos días estupendos... volví a Madrid a conocer a la princesita Alejandra, que tuvo el detalle de nacer pocos días antes de que yo me marchara y pude tenerla en mis brazos y quererla durante un corto período de tiempo, en el que pude disfrutar de ella y su mama Graciela.


Sabía que la siguiente vez que la viese estaría incluso andando, y no me quise separar de ella en toda la tarde...

Y ya si, llegó la hora... la última despedida con mis amigos en Madrid, de la cual disfruté muchísimo, y les agradezco todo lo que cada uno de manera individual hicieron por mi (los que no están en Madrid por supuesto que también), y rumbo a Maldivas, sin fecha de regreso... y dispuesta a recuperar mi felicidad. Dispuesta a recuperar a la Sandra que tiene toda esta buena gente a su alrededor, la Sandra feliz y divertida, apasionada por la vida y que adora viajar, aprender cosas nuevas y estar con su gente.























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